12 meses, 12 libros: La frontera invisible de Kilian Jornet

Título: La frontera invisible

Autor: Kilian Jornet

Páginas: 209

Editorial: Now books

Año: 2013

¿Por qué lo recomiendo?: Porque en cada línea las ganas y la energía de soltar el libro y comenzar a correr van creciendo. Porque para practicar deporte es indispensable no dejar de soñar. Porque nos transmite la reflexión constante en algún momento de soledad corriendo, haciendo bicicleta, escalando o practicando cualquier otro deporte todas y todos hemos tenido.

Vale la pena comenzar el año con un libro que nos siga alimentando las ganas de emprender aventuras y romper los muros que nos paralizan.

La frontera invisible es un libro de superación personal, de lucha contra la muerte y de crecimiento interior que nos embarca hacia la dureza, pero también la belleza del contacto con la naturaleza a través del deporte.

“Las montañas no quieren hacerte reír ni llorar, no te piden perdón ni te felicitan, no dan condolencias ni engaños; las montañas son como espejos, te ves a ti mismo, sin escrúpulos.” (p.32)

“¿Por qué necesitamos ser completos para ser felices?… En la historia de la humanidad, en la historia de la Tierra, pocos círculos han llegado a cerrarse.” (p. 91)

Después de su primer libro, Kilian Jornet nos enseña en la frontera invisible que el deporte puede entenderse de maneras muy diferentes en función de que lo enfoquemos a la competición, en especial la alta competición; o al disfrute personal, ¿o más bien debería decir a la superación personal?.

“Los héroes no existen, únicamente somos los cobardes que ocultamos nuestras debilidades.” (p. 80)

Para quienes nunca se han adentrado en el mundo del deporte en contacto con la naturaleza, encontrará en el libro de Kilian Jornet la energía suficiente para dar el paso y comenzar a buscar experiencias nuevas que le ayuden a conocer su cuerpo y su mente en contacto con lo imprevisible, propio de la naturaleza; Para quienes están metidos de lleno en el mundo del deporte al aire libre, el libro es una invitación al reto constante, a seguir adelante, a no parar en el camino que nos lleva a nuestro sueños, pero también una invitación a soñar nuevos horizontes o, como diría Kilian, nuevas fronteras.

“Si solo hablamos de estilo, de sueños  y de proyectos pero no salimos a buscarlos, nunca sabremos si es posible. No habrá nadie que nos diga: «Ahora, hoy, es el momento, y se tiene que hacer así», porque a donde vamos no ha ido nadie, y la única realidad es que tenemos que salir para descubrirlo por nosostros mismos” (p. 150)

Portada del libro de Kilian Jornet "La frontera invisible"

Portada del libro de Kilian Jornet “La frontera invisible”


12 meses, 12 libros: Chavs: la demonización de la clase obrera de Owen Jones

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Que mejor para terminar un año lleno de contenidos políticos que un libro que nos vuelva a poner sobre la mesa conceptos e ideas que han sido apartados de la vida política y social para seguir construyendo la falsa idea de que las clases sociales dejaron de existir, que todas y todos formamos parte ya de la “amplia” clase media.

En Chavs, Owen Jones nos invita a mirar de otra forma los mensajes que los medios de comunicación lanzan construyendo un determinado pensamiento sobre ciertos sectores de la sociedad. Podemos mirar a esos chavs de Inglaterra que nos retrata el libro como el equivalente de quienes son construidos como “canis” en España, pero esta categorización no representa solo un grupo o subcultura determinado en estos países. Tal y como Jones nos transmite los chavs representan, con distintas denominaciones según el país, toda una capa social que sistemáticamente ha sido menospreciada y caricaturizada por los medios de comunicación como parte de una estrategia neoliberal de acabar con la conciencia de clase.

Según Jones, la clase obrera ha sido objeto sistemático de burlas. Es representada como la “subclase salvaje” menospreciada como zánganos que viven de los subsidios y ayudas del Estado, una clase que no llega siquiera a ser clase trabajadora, la cual según el repetido mantra neoliberal, ya no existe. Hoy todos somos clase media… o al menos vivimos bajo la ilusión de serlo.

Chavs desmenuza cada uno de los estereotipos construidos para hacer desaparecer la conciencia de clase de las y los obreros, una denominación que no se entiende sin conocer el período thatcherista en Inglaterra durante los años ochenta, un período que abriría la época del régimen neoliberal del que aún hoy luchamos por salir. Un régimen que ya entonces hizo suya la meta que  Pinochet declarara anteriormente para Chile: “hacer de Chile no una nación de proletarios, sino de emprendedores”.

Chavs es una descripción de la demonización de esa clase obrera inglesa, pero lógicamente lo es también de los mitos construidos en torno a todo lo referente a la conciencia de clase en el mundo, mitos que han contribuido a alejarnos como miembros de un amplio grupo que continúa sufriendo la presión económica y social mientras los medios de comunicación estereotipan sus vidas.

Tal y como nos cuenta Owen Jones para construir un movimiento capaz de desafiar el régimen económico que nos ahoga es necesario que desmontemos antes esos mitos que nos dicen “que todos somos esencialmente de clase media; que la clase es un concepto anticuado; y que los problemas sociales son en realidad los fallos de un individuo”, leer Chavs es un buen comienzo para recuperar la conciencia de clase que nos han robado y comprender como operan las distintas lógicas de poder político, económico y social en el mantenimiento de un determinado orden social.


12 meses, 12 libros: La conjura de los necios de J. Kennedy Toole

Os debo un libro. El último mes de Noviembre estuve metido en tantas cosas que me fue imposible sacar ese rato que dedico a quienes tienen la valentía y las ganas de pasarse por el blog a ver si escribo algo. El pasado mes de Octubre empezábamos con fuerza este propósito de recomendar un libro por mes, así que mientras preparo la recomendación del mes de Diciembre os dejo ese libro que os debía del mes pasado.

LA CONJURA DE LOS NECIOS 

Sería injusto que este magnífico libro de J. K. Toole no entrara dentro de las recomendaciones de estos 12 meses. J. K. Toole murió sin ver publicada su gran obra. Despreciado por todas la editoriales a las que las envió, Toole decidió quitarse la vida en 1969. Sería finalmente su madre quien a costa de no poca insistencia logró que la obra de su hijo se publicara en 1980.

La conjura de los necios es la historia de Ignatius J. Reilly, alguien que pasa su vida enfrentándose al desgraciado mundo que le ha tocado vivir. Ignatius va a contracorriente, no entiende de normas que no sean las suyas y no tiene más que lamentar la ignorancia del mundo que le rodea. Sabe que tarde o temprano podrá llegar a culminar su gran obra e iluminar a la sociedad con su sabiduría, pero se ha encontrado con un sin fin de necios conjurándose para que no pueda desarrollar ese mundo ideal que tanto ansía.

“el atrevimiento de aquel ignorante fundamentalista rústico y fanático impulsó a mis demás alumnos a crear un comité para exigir que yo corrigiese, puntuase y devolviese sus ensayos y exámenes acumulados. Hubo incluso una pequeña manifestación ante la ventana de mi despacho. Fue todo muy espectacular. Se las arreglaron bastante bien, siendo como eran unos mozalbetes simplones e ignorantes. En el punto culminante de la manifestación, tiré todos aquellos papeluchos, sin corregir, por supuesto, por la ventana, sobre sus propias cabezas. La universidad era demasiado mezquina para aceptar aquel acto de desafío al abismo de la academia contemporánea.

—¡ Ignatius! Nunca me lo habías contado.

—No quería preocuparte. También les dije a los estudiantes que, en bien del futuro de la humanidad, esperaba que todos fueran estériles.”

Por eso, Ignatius recorrerá todos los caminos posibles para poner su plan en marcha a pesar de su madre y las amistades de estas, de la Universidad que desprecia sus conocimientos, de los caciques explotadores que no reconocen su genio… Y para ello luchará contra la necedad de la sociedad, se rebelará contra los “simplones e ignorantes” estudiantes universitarios, será sindicalista para reivindicar los derechos que le corresponden y formará un partido político para conseguir su objetivo más ambicioso.

Pero la conjura de los necios no es solo la historia de un hombre, es la historia de un quijote de los tiempos modernos. Cuando vas leyendo cada página de la novela en tu cabeza comienzan a surgir imágenes, imaginas al propio Ignatius con su gorra verde y esa particular figura que nos describe el libro, pero también ves a los cientos de Ignatius que han ido pasando por tu vida. Quizás incluso llegues a pensar, a temer,  que en cierto modo en algunas ocasiones hay un Ignatius dentro de ti.

“No creo que sean más progresistas tampoco tus ideas sociológicas o políticas. ¿Has abandonado aquel proyecto de formar un partido político o nombrar un candidato para presidente por derecho divino? Recuerdo que cuando por fin te conocí y ataqué tu apatía política, me saliste con esa idea.”

J. K. Toole nos habla de la familia Reilly, pero también tiene una asombrosa habilidad para transportarnos al maravilloso mundo de la New Orleans más caricaturesca, a las relaciones humanas y personales que se entablan en nuestra moderna sociedad.

A Ignatius le rodean una multitud de personajes que engrandecen más si cabe la fábula humorística de la novela. El policía Mancuso, la madre de Ignatius, su novia Myrna (con la que intercambia cartas a cada cual más indescriptible), Jones, Lana Lee… Toda una comunidad que recrea una atmósfera quijotesca a través de la que Ignatius se presenta como el nuevo antihéroe que acude a salvar a nuestra sociedad.


12 meses, 12 libros: Los desorientados de Amin Maalouf

Quienes me conocen saben que me encanta devorar libros, la mayoría de las veces no se trata de novelas, sino de lecturas sobre educación, psicología, investigación, política… Pero, las novelas son esos libros que guardo para cuando tengo un poco de tiempo para mí mismo, cuando llueve y la tarde me deja un rato para disfrutar de una buena historia. 

Así que he decidido abrir este nuevo reto a mí mismo en el blog, una forma de compartir aquellos libros que voy leyendo o he leído, y que van dejando una huella en mi forma de construirme a mi mismo y a lo que me rodea. Cada mes un nuevo libro para compartir y recomendar, quizás me falten meses, pero lo que no faltarán serán palabras. Así pues, hoy le ha tocado al último libro que he tenido el placer de disfrutar. 

Los desorientados (Amin Maalouf)

Es la primera vez que leo a Amin Maalouf. Este libro no llegó por ninguna recomendación ni ninguna lectura hecha por internet, fue mucho más sencillo que todo eso. A la vieja usanza, esta magnífica novela simplemente llamó mi atención a través de ese pequeño resumen que leí en la contraportada mientras vagaba por una librería, algo que acostumbro a hacer de vez en cuando para abrir mi mente a nuevas lecturas.

Los desorientados es un libro sobre la amistad, el rencor, el amor, la guerra, la política, la cultura, el desarraigo y el cambio. Todo y mucho más en una misma historia y relatado a través de los recuerdos que Adam nos va desgranando mientras intenta unir de nuevo a aquellas amistades que fueron dispersándose tras la época de juventud universitaria y que vivieron juntos los cambios a los que tuvieron que enfrentarse en su país.

“Hubo en la época en que nos conocimos incontables veladas que se me confunden ahora en la memoria en una sola. A veces me parece que estábamos siempre juntos, igual que una horda melenuda… No era así en realidad, pero es la impresión que me ha quedado. Seguramente porque los momento intensos y los acontecimientos magnos los vivíamos juntos. Para alegrarnos, para indignarnos y sobre todo, para pelearnos al respecto. ¡Dios, cuánto nos gustaban los debates y las argumentaciones! ¡Cuántas voces! ¡Cuántas trifulcas! Pero eran trifulcas nobles. Creíamos de verdad que nuestras ideas podían influir en el transcurso de los hechos…”

Los sueños forman parte fundamental del libro, esos sueños que un día tuvimos años atrás y que conforme avanzan los años vamos olvidando o relegando a algún lugar oscuro apartado de los pensamientos con bosque nos enfrentamos al día a día:

“Algunos de nosotros soñábamos con convertir nuestra pandilla en un cenáculo literario; otros pensaban en un movimiento político que empezara entre estudiantes antes de extenderse a toda la sociedad; otros más sustentaban aquella idea tan atractiva que Balzac ilustró a su manera en su Historia de los Trece y a tenor de la cual unos amigos, pocos, pero entregados a causas comunes y portadores de una ambición común, un puñado de amigos valerosos, competentes y, sobre todo, unidos de forma indisoluble, podrían cambiar la faz de la tierra.”

Pero, Maalouf retrata mucho más que una simple amistad pasajera, se adentra en aquello que esconde cada relación, en las palabras que en algún momento se dijeron y las que quedaron por decir. El libro va abriendo heridas para poder cerrarlas. Heridas con el pasado, con la migración forzada, con el rencor de quienes quedaron en el país para luchar y de quienes tuvieron que marchar para sobrevivir.

“Se rumorea por aquí que te has ido para no volver. Cada vez que alguien lo repite delante de mí, hago como que me enfado. Lo que me ahorra andarme argumentando, dado que, te lo comento entre nosotros, no sé ya que decir..”

Maalouf ofrece un libro lleno de psicología pero también de política y de reivindicaciones, un libro íntimo a la vez que un grito a la justicia, a la paz y al entendimiento entre quienes tenemos que encontrarnos y convivir diariamente con personas iguales y distintas a nosotros mismos.

“Todo hombre tiene derecho a irse; es su país quien tiene que convencerlo para que se quede, digan lo que digan los políticos grandilocuentes. “No te preguntes qué puede hacer por ti tu país, sino lo que puedes hacer tú por tu país.” ¡Es muy fácil decirlo cuando eres millonario y acaban de elegirte, a los cuarenta y tres años, presidente de los Estados Unidos de América! Pero cuando en tu país no puedes ni trabajar, ni recibir cuidados médicos, ni tener donde vivir, ni estudiar, ni votar libremente, ni decir lo que opinas, ni tan siquiera ir por la calle como te apetezca, ¿de qué vale la sentencia de John F. Kennedy? ¡De muy poca cosa!.”

Imagino, que con el título del libro Amin Maalouf quiere hacernos llegar toda esa desorientación que cualquier persona siente al llegar a un lugar nuevo, con toda una maleta de recuerdos a su espalda, con los primeros deseos de volver pronto y con la ansiedad de sentirse sola ante la inmensidad de relaciones nuevas por construir; o acaso a la desorientación que acompaña a quienes viven las bruscas transformaciones que acompañan a las revoluciones, golpes de estados o vuelcos políticos, una desorientación que inunda desde los aspectos más públicos de la persona como lo más intimo de las relaciones.

“Si los hombres y las mujeres pudieran hablar abiertamente de sus relaciones, de sus sentimientos, de sus cuerpos, toda la humanidad sería más floreciente y más creadora.”

Sea como fuere, a través de su libro Amin Maalouf logra hacernos pensar en momentos vividos, reflexionar sobre la amistad y sobre los conflictos, conocer aún más las injusticias de la guerra, transmitirnos los sentimientos de quien marcha lejos de su lugar de origen, y todo con la excusa de organizar una nueva cena de reencuentro entre amigas y amigos.

“Nada sustituye el afecto de una pandilla de amigos. Nada, ni el trabajo, ni el dinero, ni la vida en familia. ¡Nada sustituye esos momentos en que los amigos se reúnen, y comparten ideas, sueños y comidas! Yo, por lo menos, lo necesito. A lo mejor soy un nostálgico incurable, un adolescente cuya alma no aceptó nunca el mundo de los adultos, pero soy así.”

¿Cuándo la próxima cena?

Portada del libro los desorientados de Amin Maalouf

Portada del libro los desorientados de Amin Maalouf


12 meses, 12 libros: Las intermitencias de la muerte de José Saramago

Las intermitencia de la muerte de José Saramago

Las intermitencias de la muerte de José Saramago

“Vivir con mis propios errores ya me cuesta demasiado trabajo, como para emitir juicios de errores ajenos”

Es extraño que haya tardado tanto en reseñar o escribir algo de José Saramago, sobre todo teniendo en cuenta como me han marcado algunos de sus libros. No fue el primero, pero tampoco el último libro que leí de José Saramago. Quizás la culpa de que cayera durante un tiempo en las garras de la literatura de Saramago la tuvieron aquellas jornadas en homenaje a su figura en las que tuve la suerte de participar junto con otras compañeras y compañeros. En cualquier caso, lo cierto es que una vez que entré en el universo Saramago tuve la necesidad de leer gran parte de sus libros.

Las intermitencias de la muerte es un desafío a nosotros mismos y a aquello que en muchas ocasiones tenemos tanto miedo: la muerte (en minúscula, y si no leed el libro)

La historia parece en principio bien sencilla, simplemente podría reducirse a la maravillosa primera frase del escritor:

“Al día siguiente no murió nadie.”

Pero, con esa primera frase Saramago es capaz de construirnos todo un relato ético, un ensayo filosófico, político y social sobre la muerte y las consecuencias de vivir eternamente. ¿Quién vive de la muerte? ¿quienes trabajan para la muerte? ¿qué problemas puede haber en no morir nunca? ¿tenemos que aceptar la muerte?. Sin duda es memorable la comisión interdisciplinaria donde filósofos, delegados de todas las religiones, Gobierno y demás representantes tratan de busca una salida a los nuevos problemas surgidos de esta vida eterna…

“las religiones, todas, por más vueltas que le demos, no tienen otra justificación para existir que no sea la muerte; la necesitan como pan para la boca”

El recorrido de José Saramago por la conducta humana y la forma de sacar provecho de cualquier situación, el mantenimiento de la pillería, del estatus social, el miedo a la pérdida de control y sobre todo el miedo a perder el poder sobre algo que las propias personas han utilizado para dominarse unas a otras: la muerte.

“La muerte por sí misma, sola, sin ninguna ayuda exterior, siempre ha matado mucho menos que el hombre.”

Construir un relato verosímil de algo completamente irreal es algo que Saramago sabe hacer son una habilidad asombrosa. por eso os recomiendo leer este libro y descubrir las consecuencias de acabar con eso que tanto nos atormenta: la muerte.

Me gustaría dejar, para terminar, una pequeña parte de la misteriosa carta que la muerte (y no la Muerte) hace llegar a los simples mortales:

“yo no soy la Muerte, soy simplemente la muerte, la Muerte es algo que ni por sombre les puede pasar por la cabeza qué es, ustedes, los seres humanos, sólo conocen esta pequeña muerte cotidiana que soy, esta que hasta en las peores catástrofes es incapaz de impedir que la vida continúe, un día llegarán a saber qué es la Muerte con letra mayúscula, en ese momento, si ella, improbablemente, les diese tiempo para eso comprenderían la diferencia real que existe entre lo relativo y lo absoluto, entre lo lleno y lo vacío, entre el ser y el no ser ya…”


12 meses, 12 libros: Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami

Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami. Tusquets ediciones

Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami. Tusquets ediciones

El verano pasado tuve la suerte de leer este magnífico libro de Haruki Murakami. Curioso título el de este libro. Antes de lanzarme a leer a Murakami solo había tenido la oportunidad de adentrarme en su mundo a través de “Sueño”, un acercamiento al universo Murakami que hizo que me interesara por sus obras.

El argumento gira en torno a Tsukuru Tazaki, un ingeniero apasionado por las estaciones ferroviarias y que supera ya la treintena. Su vida comienza de nuevo a coger impulso después de una dura crisis, ha retomado su trabajo y alguna que otra relación, aunque antes de continuar hacia adelante deberá curar las heridas de su pasado que aún siguen atormentándole.

Pero en este libro hay mucho más. En los años de peregrinación del chico sin color el autor nos adentra en las complicadas telarañas de la amistad, en todo aquello que construye los lazos que nos va moldeando como personas, pero también en todas aquellas dudas que surgen en nuestras cabezas cuando el amor, el desprecio, el silencio, las mentiras y las interpretaciones no dejan fluir las palabras y la comunicación.

“El pasado se convirtió de pronto en una larga y afilada broqueta que le perforaba el corazón. Sintió un dolor sordo y plateado que transformó su columna vertebral en un pilar de hielo. El dolor se quedó ahí, sin remitir ni un ápice…

En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen solo mediante la armonía. Se unen, más bien herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida…”

Murakami construye un inmenso universo interior a través del protagonista de la historia, que buscará curar las heridas de su inconsciente en un viaje a los orígenes de sus mayores miedos y sus antiguas relaciones de amistad en el que descubrirá como sus amigas y amigos, como él mismo, han ido cambiando sus perspectivas vitales y los sueños que en algún momento compartieron durante la juventud.

“- Pero pensar libremente no me parece nada sencillo.

– A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente. Proporcionarle a las ideas una vida natural: ahí es donde radica el núcleo de la libertad de pensamiento.”

Todo eso sin que falte la música, otra de los fetiches clásicos en los libros de Murakami. El autor sabe unir perfectamente el fluir musical con las descripciones de situaciones interiores y así nos introduce aún más en el mundo que nos describe.

Antes de terminar es necesario hablar de algo más que caracteriza a Murakami, sus finales. Es evidente que no a todo el mundo puede gustarle la forma en que acostumbra a terminar sus historias este autor pero, para mí esas conclusiones son parte de la particularidad y la grandeza de este escritor (y hasta aquí puedo contar).

Un libro al que os invito a disfrutar sobre todo durante el trayecto de algún viaje en tren o autobús. Un escritor al que un año sí y otro también meten en las quinielas para el Nobel es difícil que pueda defraudar.


12 meses, 12 libros: Tres veces al amanecer de Alessandro Baricco

Tres veces al amanecer, Alessandro Baricco. Editorial Anagrama

Tres veces al amanecer, Alessandro Baricco. Editorial Anagrama

Sin duda Baricco se ha convertido en uno de mis escritores de relatos cortos favoritos. Justo ayer terminé de leer el último libro que he tenido entre mis manos de este autor.

En Tres veces al amanecer Baricco nos mete de lleno en la vida de sus personajes, no solo nos habla de las escenas que magicamente sabe describir, sino que desde los diálogos nos introduce directamente en la escena para comprender su pasado y  vislumbrar una posible salida.

Desde cada relato, Baricco me ha hecho reflexionar sobre la posibilidad de cambio, el amor, sobre como nos marcan las decisiones tomadas en un pequeño instante de tiempo, la.maldad, la bondad hacia sí mismo o hacia los demás, lo oficialmente correcto y el camino que nos marcan nuestros valores o nuestra historia personal…

Porque, quién no ha soñado con escapar…

“Como ya le he dicho, añadió, cambiar las cartas es imposible, lo único que nos queda es cambiar la mesa de juego”

o con dejarlo todo y empezar de nuevo…

“Dijo que gran parte de la gente sueña con volver a empezar desde  cero, y añadió que en eso había algo conmovedor, no loco… Luego casi nadie empieza desde cero de verdad, pero no tenemos ni idea de cuánto tiempo se pasa la gente fantaseando con hacerlo…”

“Dijo que hay que ir con cuidado, cuando uno es joven, porque la luz en la que se habita de joven será la luz en la que se va a vivir para siempre…”

Quién no ha tenido la sensación de hacer algo que determinaría de algún modo su vida justo antes de hacerlo

“Si tuviera que hacer una tontería, preferiría elegirla lúcidamente, añadió. Tal vez se estuviera refiriendo remotamente a lo que estaba haciendo en aquel momento.”

Baricco nos habla de todo eso y mucho más, todo bajo la oscura noche y la lenta aparición de la luz. Y sobre todo marcando el ritmo con un lenguaje tan musical que casi nos bebemos las páginas de su minúsculo libro en un par de horas.

Así que no me queda más que dejaros la recomendación de no dejar pasar de largo la oportunidad, si la tenéis, de disfrutar de Tres veces al amanecer.


12 meses, 12 libros: SEDA (Alessandro Baricco)

Seda (Alessandro Baricco)

Quizás por el momento en el que leí por primera vez este libro o quizás por la facilidad con la que Baricco nos introduce en la historia, Seda se me quedó grabada en la cabeza y sin duda significó el comienzo de una nueva andadura en mi vida marcada por la lectura, casi compulsiva.

 La primera vez que leí Seda tenía apenas 14 o 15 años. No hay por qué ocultar que Seda cayó en mis manos casi por azar. Entre todos los libros ofrecidos por mi profesora de lengua y literatura de BUP (en algún post hablaré del enorme significado que supuso en mi vida cruzarme con esta profesora) Seda era el que menos páginas tenía. Y es que Alessandro Baricco tiene una fascinante habilidad para condensar complejas y significativas historias en pequeñas y sencillas novelas.

Seda ofrece a las lectoras y lectores una lectura fácil a la vez que provoca la intriga constante sobre el final de la historia. Podría entenderse como una simple historia de amor pero, para mí, Seda es mucho más que eso. Un viaje que atraviesa culturas, un acercamiento al comportamiento y la psicología humana, a las propias aspiraciones y una llamada de atención para no olvidar aquello qe tenemos.

 “Hervé Joncour compraba y vendía gusanos de seda…” “…Era por lo demás, uno de esos hombres que prefieren asistir a su propia vida y consideran improcedente cualquier aspiración a vivirla.”

Pero si he de ser sincero Seda contiene en su historia algo que, sin lugar a dudas, fue lo que me hace recomendarla una y otra vez a toda persona que me pregunta por un libro para comenzar a leer. Seda contenía a mis 14 o 15 años una carta que te transportaba al momento que describía, haciendo que tu cuerpo sintiese cada frase, cada instante.

no abras los ojos si te es posible, y acaríciate, son tan hermosas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver…”

Sin duda Baricco es foco directo de muchas críticas en su escritura o en la simpleza de sus libros, pero es imposible negarle que, al menos en Seda (personalmente en sus otros libros considero que también) logra enganchar a sus lectoras y lectores para transportarles a otra época con las mismas inquietudes, dudas y miedos sobre el amor que pueden tenerse en la época actual.


12 meses, 12 libros: Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos

Ahora mismo no sabría decir como llegué a este libro. Sé que unos de esos días en que paseaba por la feria del libro en Granada me lo encontré entre otros cuantos títulos, sin dudas más sonados y vendidos. En ese instante recordé que en algún sitio había escuchado hablar de él, de la historia de Zezé y después de echar una ojeada a la contrapartida decidí que sería el siguiente libro para leer.

Mi planta de naranja lima

Mi planta de naranja lima es un libro fácil de leer, pero esa lectura amena no mengua la importancia de los temas que el autor termina tocando en su relato. El libro nos cuenta la historia de Zezé, un pequeñajo que apenas levanta dos palmos del suelo y que se debate a lo largo de sus días entre travesuras y problemas.

“Al principio, por timidez o porque quería causar buena impresión a los vecinos, me portaba bien, pero una tarde rellené la media negra de mujer. La enrrollé con un cordel…” (pág. 67)

José Mauro de Vasconcelos nos mete de lleno a través de esta historia en la piel de un niño de 5 años, hace que empaticemos con sus sentimientos, con su forma de entender el mundo, de comprender y sufrir la familia o la situación y el entorno en el que le ha tocado crecer, y sobre todo, hace que sepamos lo importante que es mantener la esperanza sin huir de las penas.

Todo el relato está tan lleno de travesuras que os harán recordar esa infancia de trastos que nos recuerdan las madres y abuelas; como de escenas dramáticas e inclusos de reflexiones profundas ante el sufrimiento y el dolor.

“- ¿Qué estás diciendo, muchacho? ¡Cómo que matar a tu padre!

– Sí, voy a hacerlo. Hasta he comenzado ya. Matar no quiere decir coger el revolver de Buck Jones, ¡y hacer bum! No es eso. Se mata con el corazón. Vas dejando de querer a la persona y un día se ha muerto.” (pág. 161)

Pero Zezé no está solo, en sus días siempre tiene un confidente, un amigo en quien confiar y a quien puede acudir para desahogarse. Minguinho, el pequeño arbolito de naranja lima que guarda los secretos de un niño-adulto que sortea las circunstancias que la vida le depara con el ingenio que solo guardan los más pequeños.


Encontrando nuestro espacio (diario de cárcel)

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Veníamos de una semana bastante difícil, una semana en la que tuvimos que repensar cada concepto de nuestro taller, cada idea construida, nuestras miradas y nuestras iusiones. El día de ayer resultaba, al menos para mí un día decisivo para saber que hacer con nuestro espacio de encuentro y claro, no hay día que este trabajo no te sorprenda.

Llegamos pronto al módulo, al menos pronto para la hora a la que Oscar y yo solemos entrar. Comenzamos a encontrarnos con nuestros compañeros de grupo. Saludos, abrazos, preguntas por lo que pasó la semana anterior. Las conversaciones continúan y entre ellas nos comentan que por ahora seguiremos sin Biblioteca (la están pintando), es decir, sin el lugar donde cotidianamente nos reunimos durante nuestros encuentros. Otros espacios están ocupados, así que toca decidir que hacemos…

Este es uno de esos momentos en los que me doy cuenta que yo no soy un voluntario que hace una labor “x” horas a las semana porque, es cierto, yo (igual que Oscar) no cobro ni un euro por ir al centro penitenciario y realizar junto a Oscar los talleres que realizamos, pero no hay nada que pueda pagar la pasión y las ganas con las que desempeño ese trabajo. Un voluntario, casi con toda seguridad, al ver que el espacio donde realiza su taller no está disponible ni parece haber otro libre da media vuelta y otro día será. Pero, nosotros no concebimos en ningún momento la posibilidad de darnos la vuelta por falta de un espacio delimitado, ni por falta de medios o materiales. Resulta que a estas alturas para nosostros, al menos para mí, lo único importante es el contenido, y ese contenido lo ponemos las personas que nos encontramos y construimos espacio de encuentro. Si nos encontramos, si queremos aprender y compartir el espacio lo creamos nosotros.

Así que después de hablarlo durante un par de minutos allí íbamos cargados con una mesa y algunas sillas del comedor, ¿hacia dónde? Imagino que eso se preguntaban quienes nos veían cargar con ellas y miraban nuestro recorrido para escrutar donde estaba nuestro destino. Sí, habíamos descubierto que existía un espacio enorme, amplio, compartido con otras personas y abierto. Ese lugar donde como diría Marcos Ana, la Tierra deja de ser redonda y se tranforma en cuadrado, un lugar que también esta para ser espacio de encuentro.

Romper con la rutina, romper con los espacios, nos da la oportunidad, como grupo, de hacernos visibles, de ser vistos por otros que quizás nunca nos vieron, pero también de ver a esos otros que normalmente no se acercan a otros espacios donde suponen algo sucede pero no saben qué. Pero, romper caminar a los espacios abiertos también nos da la oportunidad de decir que estamos ahí y que ante todo, no tenemos nada que esconder, más bien tenemos mucho que mostrar y que aprender.

Transcurre la mañana, se acercan algunos curiosos. Unos ojean, alguno que otro pregunta y los menos buscan una silla y nos acompañan. Hablamos, jugamos y hacemos dinámicas. Los temas se suceden, hay risas y momentos serios. Aperturas personales y reflexiones sobre el grupo, sobre cómo seguir caminando y qué hacer para devolverle vigor a este espacio de encuentro.

Hoy seguimos construyendo aprendiajes y compartiendo experiencias. Pero, sin darnos cuenta hoy hemos descubierto, o al menos yo lo he hecho, que el taller de “espacio de encuentro” es más que una estructura porque solo es construido a través de las personas que le vamos aportando contenido. Hemos ensanchado los límites para expandir nuestros encuentros.


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