MOVIMIENTOS ESTUDIANTILES, REIVINDICACIONES PARALELAS (I)

Termina en breve el año académico en todas nuestras universidades y desde lo vivido en estos últimos años no podía sino brindar alguna que otra entrada a quienes lucharon y a aquellas personas que hoy en día mantiene viva la llama de las reivindicaciones en nuestras universidades.

Dicen quienes aman la historia que esta siempre se repite una y otra vez, dice también un refrán que el hombre (o la mujer) es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” pero, y si la historia realmente estuviese repitiéndose. Bueno quizás una repetición sería exagerar, pero no puedo evitar ver ciertos ¿paralelismos?

No voy a alejarme mucho en el tiempo, pero hace tan solo unos 35 años en un país sumido en la dictadura del General F. Franco…

Cuentan las y los historiadores y corroboran diversos escritos que allá por los años 60 y 70 del siglo XX, la universidad que conocemos se hallaba sumida en un mar de contradiciones, luchas internas y vientos de renovación. Dicen también que ya por 1956 nacía una de las primeras protestas estudiantiles en contra de lo que se denominaba Sindicato Español Universitario (SEU) y que tras aquella protesta se constituía el primer Congreso Libre de Estudiantes…

Aún recuerdo aquel año, apenas habría llegado a adecuarme al funcionamiento de la universidad, pero había algo que llamaba mi atención. Un grupo de estudiantes que reclamaban más participación, un grupo de estudiantes que pedían tener voz en aquello que se estaba construyendo (y de lo que ni siquiera se nos estaba informando). Mientras tanto, yo vivía inmerso en uno de tantos “programas piloto” del proceso “Bolonia”.

Los años 50 pasaron con el proceso de “apertura” que comenzaba a realizar la dictadura de cara a obtener cierta aceptación internacional. Aquel viejo SEU empezaba a llenarse de estudiantes que guiados por la necesidad de constituirse como voces críticas (democráticas y altenativas) dentro del propio sindicato llevaban a cabo actividades culturales, elaboraban revistas y difundían información sobre la situación de la universidad, estableciendo enlaces con los mivimientos obreros y la ciudadanía…

Mientras, yo en 2009 comencé a involucrarme de una forma más activa en la representación estudiantil. No tenía claro cómo, pero quería cambiar aquello que consideraba no funcionaba bien, tampoco era consciente de la diversidad de intereses y movimientos contrapuestos o confluyentes que existían en este tipo de organización.

Las elecciones a los cargos de la Delegación General de Estudiantes (DGE) marcaron de forma drástica mi camino dentro de la representación. Pero, quizás lo que más podría destacar del comienzo de ese activismo representativo, es la suerte de haber podido conocer a un grupo de compañeras y compañeros comprometidos con lo que hacían y que además no vacilaban ni escatimaban ni un instante para ponerse a trabajar en aquello en lo que creían.

En estos años (y aún antes, según he ido leyendo y me han ido informando) ya existía la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de las Universidades Públicas (CREUP) un foro que a simple vista podría antojarse como encuentro de quienes dentro de las distintas universidades quieren buscar caminos alternativos a los marcados por las instancias de poder, dejadme pensar que puede resultar lo contrario. Pero, más allá de esto en varias universidades españolas habían asumido la representación personas bastante críticas con las reformas que se llevaban a cabo, personas que en algunos casos, en otros no, habían formado parte de aquellos movimientos “antibolonia” y que planteaban formas y estructuras de participación más democráticas y transparentes de cara al conjunto de la comunidad universitaria y sobre todo al sector estudiantil. Más allá de eso en Andalucía coincidían, gracias al empeño y empuje sobre todo (según me cuentan) de una compañera de Cádiz, un grupo de personas que volvían a relanzar lo que en años anteriores ya se conocía como Coordinadora Andaluza Interuniversitaria (CAI), un foro donde los máximos representantes estudiantiles discutían, se formaban y establecían planes de acción conjuntos….

Un decreto de septiembre de 1961 proclamaba la posibilidad de elección libre de los delegados de curso y centro, un triunfo de la lucha estudiantil que posibilitaba la coordinación por parte de grupos como la Federación Universitaria Democrática Española (FUDE) de estudiantes en los cargos del SEU. Entre 1963 y 1964 los representantes elegidos democráticamente por los estudiantes proclaman la ruptura con las jerarquías no sujetas a normas democráticas del SEU. Nacía un sindicato democrático e independiente de los poderes universitarios y gubernamentales con “la idea de unir la lucha por la democracia en la universidad, con la lucha por la democracia en España”(1)

A finales de los 90 y principios del siglo XXI, los movimientos antibolonia reflejaron el sentimiento de una buena parte del sector estudiantil universitario. Buscaban una reorientación de la reforma y un debate abierto sobre el proceso que se estaba llevando a cabo. Sus peticiones y su análisis no han sido, aún, reconocidas a pesar de demostrarse la anticipación en sus documentos a lo que actualmente denuncian muchas de las personas que sufren esta reforma. Los poderes gubernamentales han actuado con cierta anticipación, y dibujando una historia muy diferente a la realidad hacían como suya la puesta en marcha a finales de 2010 de una de las reivindicaciones históricas del movimiento estudiantil, la creación de un órgano de representación, debate y puesta en común de las necesidades del colectivo más amplio de la Universidad, las y los estudiantes.

En 1964, la Cámara de Estudiantes de Ciencias Económicas de Barcelona transmite en su revista “Siega” un análisis “demoledor” de la situación en la universidad en la que consideran que hay “un profesorado seleccionado de forma dudosa y poco garantista, que permite la existencia de muchos catedráticos incompetentes; con unos planes de estudio mal elaborados, en cuya concepción y ejecución los estudiantes no tienen ni voz ni voto… Una universidad mal dotada económicamente y peor administrada. De ahí, que los estudiantes no conciban su trabajo como una responsabilidad intelectual, que no estén orientados en sus estudios, y que la universidad se encuentre aislada de los problemas del país.”(2) Para terminar pedían “un sindicato independiente y representativo, diferenciado de las autoridades politicas y académicas y con capacidad de diálogo frente a ellas”(3).

A finales de 2010 y principios de 2011 el Ministerio de Educación organizaba sendas reuniones por medio de la cátedra UNESCO de política universitaria a la que asistían casi la totalidad de representantes de estudiantes elegidos de forma democrática por sus compañeras y compañeros de universidad. En aquella reunión un amplio sector de las personas allí reunidas expresaban su desacuerdo con el Estatuto del Estudiante Universitario sobre el que se instaba a debatir (entre otras cosas porque ya no había nada que cambiar y se trataba de una reunión de trámite) y con la composición del órgano estatal que actuaría como representación (en la figura de su presidente) ante los órganos de Gobierno Estatales en las negociaciones sobre aquellas políticas universitarias que afectaban al sector estudiantil, entre otras cosas porque la figura presidencial del Consejo de Estudiantes Universitario del Estado (CEUNE) estaba ya bien definida y recaería en el Ministro de Educación de turno. Los representantes de estudiantes reclamabamos entonces “un órgano independiente y representativo, diferenciado de las autoridades políticas y académicas, y con capacidad de diálogo y negociación frente a ellas”.

Continuaŕa…


1. Gómez Oliver, Miguel. El movimiento estudiantil español durante el franquismo (1965-1975).Revista crítica de ciencias sociais, ISSN 0254-1106, Nº. 81, 2008 , 93-110

2. Ibid.

3. Op. cit.

Más info:

Informe de la Cámara de Estudiantes sobre “los problemas de los Universitario” aparecido en el número 3 de la Revista oral “Siega” de la Facultad de ciencias económicas de Barcelona. 5 de marzo de 1964.

Rojos y demócratas. La oposición al franquismo en la Universidad de Valencia. 1939-1975. Benito Sanz Díaz. Edita: CC.OO. PV, FEIS y Albatros. Valencia. 2002. ISBN 84-7274-256-3

Jaume Claret Miranda, Cuando las cátedras eran trincheras. La depuración política e ideológica de la Universidad española durante el primer franquismo. HISPANIA NOVA. Revista de Historia Contemporánea. Número 6 (2006) http://hispanianova.rediris.es

Fernández-Montesinos Gurruchaga, Andrea (2008). Hijos de vencedores y vencidos: los sucesos de Febrero de 1956 en la universidad central. Memoria de Máter presentada en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Compluense en Septiembre de 2008.

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