Pedagogía de las mentiras

“Si te atienes a la línea del partido, no hace falta que documentes nada; puedes decir lo que te venga en gana… Es uno de los priviliegios de la obediencia. Pero si te muestras crítico con la opinión recibida, tendrás que documentar todas y cada una de tus frases” (Noam Chomsky en la des-educación)

No quiero confundir a nadie. La línea del partido no es solo la marcada desde ciertos partidos políticos o desde ciertas facciones de dichos partidos. La línea del partido es una forma de dar nombre a las fuerzas de poder de las estructuras en las que nos encontramos inmersos. La línea del partido tiene mucho que ver con las fuerzas dominantes, los diferentes grupos de influencia y poder, las jerarquías que mantienen la corriente de opinión válida y permitida en universidades, facultades, aulas, asociaciones, partidos políticos. En defenitiva la línea del partido marca lo políticamente correcto: mentir para mantener el orden, el desconocimiento y la ceguera en todas y cada una de las personas que construimos esta sociedad.

Si me quedara solo con lo dicho anteriormente estaría traicionando a mis propias ideas. Es cierto que casi nos sentimos obligadas/os a seguir una determinada línea de pensamiento, pero quedarnos en eso significaría aceptar que somos simples reproductores de lo que se nos transmite, incapaces de actuar, de tomar las riendas de nuestra vida y decidir conscientemente a pesar de los pesares.

La pedagogía de las mentiras se aprende desde los primeros años de vida, se reproduce en nuestras escuelas e impregna cada centímetro de los pasillos de nuestras universidadades. Si nos fijamos con un poco de detenimiento la pedagogía de las mentiras empieza en el momento en que como estudiante te acomodas a la línea de pensamiento marcada por tu profesor/a con el objetivo, bien aprendido, de agachar la cabeza tan abajo como haga falta siempre que la recompensa de la nota llegue en el momento deseado.

La pedagogía de las mentiras se sustenta en 3 columnas que se afianzan en nuestro interior hasta formar parte de nuestro propia razón de ser:

1. Toda acción tiene o debe tener una recompensa: Es la primera y más importante regla que aprendemos, nuestro moderno mundo líquido nos ha enseñado que no merece la pena hacer nada si por ello no se obtiene una recompensa o si por hacerlo perdemos la recompensa a la que podríamos aspirar.

Quien ostenta “el poder” Miente u oculta para mantener un estatus, una determinada posición; quien aún no ha llegado a la cima del poder aprende que para subir la escalera es mejor adherirse a la línea marcada desde arriba. Así mantenemos la mentira o la ocultamos con la esperanza de recibir los favores necearios para llegar antes que el resto a la cumbre.

2. Tu participación cuenta, pero solo en la medida en que se atiene a las reglas del juego: La retórica de la participación se ha utilizado en los últimos tiempos para haceer valer las líneas de pensamiento marcadas desde las instancias de poder. Aunque no sea verdad, aunque realmente puedas discernir la regla número uno sigue marcando nuestras acciones y nos repite constantemente que para llegar a algún sitio no debemos ir a la contra.

De esta forma la pedagogía de las mentiras se asegura una cantera de seguidores capaces de justificar cualquier acción realizada por quienes “guían” el camino marcado. Si quieres que tus aportaciones se escuchen, y más allá de eso se pongan en marcha, no deben dañar la imagen y el discurso de las fuerzas de poder dominantes.

3.  La verdad está determinada por la posición que ostentas en la escala de poder: Aunque tengas todo lo necesario para demostrar que te mienten, que nos mienten, todos tus argumentos serán desmontados con una locuaz intevención que garantizará que:

–  Se estudiará tu aportación.

– Se tendrá en cuenta lo que dices.

– O para terminar más rápido (hoy en día esto sucede en muy pocas ocasiones), ¡mientes!.

Darle la vuelta a la tortilla es fácil para quienes no quieren escuchar argumentos distintos y alternativos a los marcados de antemano.

Si aún después de todo esto algún día se te ocurre ir en contra de la línea del partido, nadando a contracorriente te aconsejo que lleves siempre contigo un buen salvavidas. A pesar de que aquello que puedas decir sea algo tan claro que cualquier mortal pudiese asegurar que está pasando y que es una realidad palpable, verás como en cuestión de minutos se convierte en un expediente X del que nadie sabe nada. Un ejemplo centrado en la universidad: si se te ocurre decir que las asignaturas dentro de un departamento son escogidas siguiendo la línea jerárquica del mismo y no en función del trabajo que se ha realizado sobre la materia en cuestión, y pesar de que lo estés viviendo con tus propios ojos, serás tildada/o de alborotador/a que cuestiona la profesionalidad de un colectivo al que parece ser, no se le puede cuestionar nada.

Quienes siguen la corriente marcada por la línea del partido se olvidan con facilidad de algo que mantiene la lucha por descubrir la verdad: Vamos tomando conciencia de que hemos de tomar partido en cada decisión, vamos aprendiendo que hay otras formas de llegar más allá de “la verdad” que nos enseñan.

Hay una pedagogía de la resistencia que va más allá de la simple reproducción, que encuentra caminos alternativos, que construye redes de colaboración activa y que camina más allá de la línea marcada por el partido. Pero eso es otra historia…

 

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4 responses to “Pedagogía de las mentiras

  • Roser

    Me parece un comentario demasiado dogmático: parece como si eso fuera la norma general. Me niego a creer que el mundo funciona así y que mi experiencia es solo una excepción.

    Sí he visto lo que dices (no niego que existan), lugares donde la jerarquía predominava sobre los motivos prácticos, pero he escapado de ellos y siempre he encontrado refugio en diferentes grupos humanos (religiosos, laborales…) donde la cosa funcionaba al revés. Y cuando digo laborales incluyo centros escolares y universidades (soy profesora y hace poco acabé un postgrado). Y cuando digo religiosos quiero decir cristianos-católicos (mi propia comunidad discrepa bastante y bastante abiertamente de la jerarquía, sin que nadie sea castigado por ello).

    • mdaphe

      Hola Roser,
      en primer lugar muchas gracias por tu comentario y tu crítica que siempre enriquece cualquier escrito. Lamento que el texto o mi opinión te haya parecido dogmática, ya que lejos de esa intención lo que expreso no es algo que tenga que asumirse sí o sí simplemente intento transmitir algo que sucede, que he vivido y he visto vivir a amigas, compañeros… Por otro lado no es algo que simplemente me invente o haya pensado yo, como ves la cita de la parte superior corresponde a Chomsky, que ya habla bastante y muy certeramente a mi juicio de como funciona el mundo, pero estas dinámicas y relaciones de poder que describo han sido también muy estudiadas y plasmadas por otros como Bourdieu o Foucault. Me alegra saber que tu experiencia es distinta, es evidente que siempre ha habido y habrá experiencias y visiones distintas. Como expreso en el último párrafo existe lo que algunos llaman pedagogías de la resistencia, grupos, personas, entornos que escapan a esa lógica e intenta funcionar de otra forma. Es por ello que siempre queda la posibilidad de cambiar aquello que no nos gusta del mundo, como personas inmersas en él y como tales tenemos la capacidad de influir en el mismo. De nuevo gracias por tu comentario 😉

      • Roser

        No me malinterpretes: si tus afirmaciones me parecían dogmáticas era simplemente porque hablaban desde la rotundidad: no había ni siquiera un “a menudo” o un “algunas personas”. De ellas se desprende que el mundo funciona así porque tu experiencia (y la de los autores a quienes citas) es la válida. No dejas espacio al “pues yo no lo vivo así” ni siquiera al “pobre hombre, que vida tan dura vivir rodeado de tiburones como esos”. Llega a dar la sensación (o al menos si me la dio a mi creo que puede dársela a otro) de que si no nos damos cuenta de que el mundo funciona así debemos ser unos panolis de campeonato: como si nos hablaras desde la autoridad que te da haber salido de Matrix! ^_~

        Y yo también he leído a Chomsky (soy filóloga: empecé por sus libros sobre lenguaje y llegué a los dedicados a la política) y, aunque yo también soy de izquierdas, sus obras políticas me parecieron igual de dogmáticas que tu comentario y en el mismo sentido: vuestra experiencia no es la mía, pero vuestras palabras desmienten la existencia del mío. En mi mindo hay lobos y tiburones, pero también seres muy humanos que, de hecho, con sus actos, no solo consiguen convertir el mundo en un sitio agradable donde vivir para todos, sino que mantienen a ralla a los lobos y los tiburones.
        Un estrecho abrazo.

      • mdaphe

        Si te fijas, esas opiniones que interpretas o interpretabas como dogmáticas han dado lugar a un diálogo que sin duda enriquece, al menos mi aprendizaje. Y sin duda es un placer poder “escriblar” contigo sobre el tema.

        Es del todo lógico que cada cual construya sus aprendizaje y sus ideas en función de aquello que vive, lee o aprende, y defender las ideas construidas a través de la reflexión no es sino transmitir esos aprendizajes. Te pido igualmente que no malinterpretes mis palabras, ni mis pensamientos. Yo no he salido de “Matrix” y por supuesto no me siento ni me sentiré nunca por encima de nadie (mi día a día ya demuestra eso suficientemente), mucho menos sin exponer argumentos para defender lo que pienso.

        Esto no va de izquierdas y derechas o de la titulación que uno tiene, ambas cosas dan información pero no aportan para el debate. Jamás he querido reflejar que alguien no haya leído a Chomsky, Bourdieu o Foucault, menos aún sin conocer a la persona, simplemente que las ideas que expongo están en línea con los trabajos que estos autores realizaron y, respetando totalmente tu opinión, pienso que reducir el trabajo investigador realizado por ellos a una “experiencia” de vida me parece demasiado “dogmático”.

        Tu experiencia es un caso totalmente válido como comenté más arriba, nada puede hacer que no lo sea, entre otras cosas porque es algo que tú has vivido y experimentado y evidentemente muchas otras personas habrán experimentado, de ahí que siempre los casos particulares tengan tanta riqueza y sean tan necesarios de documentar, en muchas ocasiones sirven para transmitir que algo distinto sucede en muchos sitios y de esa forma contrarrestar la deriva general. Y en este caso yo si pienso que hay una construcción general de reproducción de las relaciones de poder aunque eso pueda parecerte o directamente sea “dogmático”.

        Espero poder seguir compartiendo diálogos y debates contigo, es un placer aprender de quienes aportan sus conocimientos al diálogo.

        Un abrazo!

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