2012, para que todo cambie…

Cambia lo superficial,

cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo…

cambia todo cambia…

cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste
cambia la planta y se viste
de verde la primavera

cambia el pelaje la fiera
cambia el cabello el anciano
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño
pero, no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente
y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en estas tierras lejanas…
 
(de la canción “Todo cambia” compuesta por Julio Numhauser cuando fué obligado a exiliarse de Chile por la dictadura de Pinochet)
 
Aviso para posibles lectores de la derecha política: mi cambio no tiene relación con ningún proyecto político que podáis pensar, mucho menos con el presentado por el actual partido en el gobierno. Por lo tanto mejor no confundirse y esperar ver en la entrada una alabanza a los cambios que este mismo partido pueda llevar a cabo en el año próximo.

Aviso para posibles lectores de la izquierda política: Si piensas en los cambios que menciono bajo unas siglas concretas que aglomeran a una gran parte de la ciudadanía, vuelves a equivocarte. Los cambios a los que aspiro son más profundos, más internos, se trata de romper con la tradición sin olvidar la historia, se trata de ver más allá de lo heredado en nuestro entorno, se trata de no callar ante las injusticias, de no sucumbir ante la disciplina del grupo.

Hay una entrada que casi estoy convirtiendo en un clásico de este espacio de pensamientos, ideas y vivencias en que se ha convertido este blog. La entrada del próximo año o de las fiestas pasadas durante el período navideño. Es cierto que casi se está convirtiendo para mí en una costumbre coger el ordenador y escribir esas palabras de reflexión o felicitación, pero no es menos cierto que quizás por eso mismo se me hace cada vez más difícil resumir tantos sentimientos en unas cuantas líneas.

Esta vez no voy a hablar de lo que viene, no os voy a desear que sigáis luchando por mejorar lo que nos rodea porque estoy seguro que seguiréis haciéndolo, esta vez me gustaría hablar de algo que me costó mucho asimilar y reconocer en su momento, hace ya unos años: Los cambios, los que hubo, los que habrá. Al fin y al cabo, tal y como dice la canción, al caminante cambiar el rumbo siempre le hace daño.

Y, es que 2011 ha sido un año de cambios, al menos para mí. No me refiero a ese extraño “súmate al cambio” del que no me merece la pena tan siquiera prestarle atención si no es para contrarrestarlo o para recordar que “lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana”. Hablo de cambios en mí mismo, hablo de cambios en lo que conozco, en lo que me rodea y de cambios más profundos, de nuevos despertares de la ciudadanía.

Como dice la canción, no es extraño que yo cambie, de hecho cada una de las personas que conozco o he conocido este 2011 quizás cambien. Quizás todas y todos, quién sabe, nos volvamos con el paso de los años mucho más conservadoras/es. Yo ya tengo claro que lo seré desde el próximo 2012. No, no os asustéis, seré conservador, pero en el sentido en que utilizaba el término Hannah Arendt refiriéndose a la educación, porque:

“destruiremos todo si tratamos de controlar lo nuevo de tal forma que nosotros, los viejos, podamos dictar la forma que habrá de adoptar. Precisamente por el bien de aquello que hay de nuevo y de revolucionario en cada niño, la educación debe ser conservadora; debe preservar esta novedad e introducirla como cosa nueva en un mundo viejo, el cual, por revolucionarias que puedan ser sus acciones se encuentra ya desde el punto de vista de la nueva generación, caduco y al borde de la destrucción” (Hannah Arendt, “What is authority?” en between past and present, pp. 192-193. Citado en Henry A. Giroux, la escuela y la lucha por la ciudadanía, p.118)

2011 me ha dado la posibilidad de conocer o profundizar en la relación con personas extraordinarias en momentos igualmente impresionantes. Jornadas, congresos, concentraciones, asambleas, reuniones, asociaciones, revistas… dentro de todas y cada una de las actividades que he realizado ha destacado la calidad y la voluntad de las personas que en ellas se encontraban inmersas, cada uno de los encuentros forma parte ya de una de esas caras del cubo que nunca hay que dejar de seguir explorando.

De este año me llevo la entrega a la lucha de Carlos, el pragmatismo de Juanma, la sinceridad y rebeldía de Conchi, la solidaridad y la ilusión de Irene, el compañerismo y la constancia de Eli, los consejos de Alicia, el bombardeo contra-informativo de Lolo, los wiki-twitter de Alejandro, las ganas que espero que nunca pierdan (¡y que nadie se las quite!) de pelear de Reta, MM, Arantza, Naxo, Pablo, Nerea, Althea, Juan o Alba por mencionar a parte de esa juventud que viene con ganas, los momentos de discusión en CARE con tantas personas inolvidables, el amor y la responsabilidad de Judith y me llevo el encuentro con un indignado que forma parte ya de la vida de varias personas acompañando días y noches de la Granada en la que llevo tantos años. A todas, a todos, y a quienes no menciono porque de por sí siguen ahí después de tantos años, gracias por hacerme pensar y compartir tantos momentos durante los cambios de 2011.

Cambiaron muchas cosas durante este año. Los movimientos sociales dejaron de retumbar en el pecho de tantas personas anónimas, que como hormiguitas poco a poco construían y seguirán construyendo alternativas, para latir con fuerza en las calles y formar parte, una vez más, de una llamada de atención a la sociedad. Para bien o para mal, con mayor o menor fortuna, cada una de las personas que formaron parte de los movimientos que ocuparon plazas y construyeron asambleas, para reconceptualizar su propia ciudadanía, ya no serán las mismas de antes. Para bien o para mal, nos hemos encontrado más allá de las instituciones, ya sea en persona o de forma virtual, en grupo o individualmente, muchas de esas personas no olvidarán esos encuentros y sin duda seguirán (seguiremos) pidiendo cambios puede que, para empezar, “en lo superficial, pero también en lo profundo”.

Puede que 2012 nos depare otras oportunidades, puede que no coincidamos en los mismos lugares, que las circunstancias no sean las mismas, que nuestro futuro nos depare otros destinos donde situarnos, y cambiaremos nuestra localización y quizás con ella muchos de nuestros pensamientos se vean modificados, pero sin duda como dice la canción lo que nunca cambiará será “mi amor por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente”. En la medida en que sintamos cada día el dolor de cada persona conocida o no, cercana o no, como nuestro, siempre quedará la certeza de que es necesario seguir peleando por cambiar todo en este mundo.

Todas las personas que conozco puede que cambien, es más espero que no dejen nunca de cambiar para que nos recordemos a nosotras/as mismas/os algo que a veces se nos hace difícil dislumbrar bajo la oscuridad con la que nos encontramos en muchas ocasiones en nuestro camino. Si como personas somos capaces de cambiar para reconstruirnos y encontrar nuestro sitio junto a otras/os, igual que nosotros el mundo también cambia, pero solo haremos que cambie con nuestra intervención en él.

2012 no es más que la excusa de tener un año más por delante para seguir cambiándolo todo.

Permitidme que os deje aquí la canción del principio cantada por Mercedes Sosa en Chile, después de tantos años de silencio y con unos ¡ya cayó, ya cayó! que festejaban la vuelta de la libertad a aquella tierra.

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6 responses to “2012, para que todo cambie…

  • Para 2017… vamos a llenarlo todo de sonrisas | Palabras contra el muro

    […] Deseo que sonriámos para sentirnos más cerca de quienes nos rodean. Sonreir, para saber que no estamos sol@s, que hay una multitud de risas que se contagian a partir de la primera carcajada. Sonreir, para resistir el tiempo necesario el recorte de los derechos sociales y laborales conquistados pero, sonreir, también para que quienes están arriba sientan el miedo de millones de sonrisas que caminan juntas para recuperarlos. […]

  • En 2016… Vamos a ser realistas | Palabras contra el muro

    […] mi teclado. Para todas aquellas personas que continúan soñando, venciendo el miedo, luchando, buscando un cambio profundo o simplemente haciéndonos más llevadero nuestro […]

  • En 2014… No dejéis de soñar | Palabras contra el muro

    […] 2014 no solo seguiremos insistiendo, como ya decía algún otro año, en que todo cambia, sino que continuaremos nuestro viaje, “más lejos, siempre más lejos del presente que ahora […]

  • 2013 será un nuevo año… « Palabras contra el muro

    […] un año más, un año que como todos los demás ha aportado nuevos cambios a la vida de muchas personas, cambios que para bien o para mal se encuentran ya en el camino, en el viaje que vamos construyendo […]

  • Carlos Serrano Hermo

    Me ha encantado David!!!!

    Para mi sabes que también ha sido un año de muchos cambios. Unos malos y otros muy buenos. Me alegro enormemente haber coincidido con gente como tú en los buenos.
    Este año, además del año de los cambios ha sido el año de la esperanza, he conocido mucha gente que quiere cambiar el mundo. Por eso, nunca voy a dejar de luchar. Esa gente me a dado fuerza. Gracias a esa gente, sé que es posible el cambio.

    Un abrazo y feliz año David. Cambia, pero no cambies del todo 😉

    • mdaphe

      Carlos gracias por el comentario. Ya sabes que al menos conmigo puedes contar para los cambios y para todo lo que necesites. Seguro que este año te trae un sin fin de regalos en cada mes. Un abrazo!

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