Grecia y las estrellas

Hace un tiempo que tenía ganas de escribir algo menos serio o en un tono algo humorístico en el blog. Antes de nada conviene avisar que por mucho que sea de Cádiz (de Jerez concretamente, para que no se enfaden las paisanas y paisanos jeje) no tengo esa gracia que se suele tener por aquella zona del sur, o al menos yo creo que no. Hecho el aviso, no queda otra que ponerse manos a la obra y contar las increíbles lecciones que aprendí hace 2 días en el parque de las ciencias de la Universidad de Granada.

Hay varias cosas que me quedaron muy claras tras poder disfrutar del cielo estrellado en el planetario y la posterior observación con el telescopio del parque de la Luna:

1. Los griegos, y para no discriminar también los romanos, tenían una gran imaginación. Una de las primeras cosas que nos enseñaron para aprender a observar el cielo fue buscar la estrella polar, esa que dicen en mil películas que “es la que más brilla” “que se ve a simple vista y ya te guías a cualquier sitio…”. Bien, pues eso es falso, no hay, al menos para mí, nada más dificil que encontrar la dichosa estrella polar.

Antes de nada tienes que encontrar el carro, el cucharón, la osa mayor, el cazo… vamos como lo queráis llamar, situarnos en las dos estrellas que formarían el principio del carro o el principio del cuerpo de la osa mayor y prolongar en línea recta desde estas una línea imaginaria que mediría (a ver si no la lio y me equivoco) 5 veces la distancia que hay entre ambas estrellas. Fácil ehhh.

Vale, esta es la primera constatación de que se nos está acabando la capacidad imaginativa, porque yo miraba y remiraba el conjunto de estrellas  y la osa no aparecía en ningún sitio, vamos que si me dicen que es un tejón o un gato me lo creo igualmente.

Se nos explico otra forma de localizar dicha estrella, pero he de decir que no me quedé con la explicación. Un apunte más, la estrella polar está al final de la cola de la osa menor, pero claro, si no veo la osa mayor no quiero pensar en localizar la menor que para colmo está formada por estrellas que tienen menos luminosidad…

2. Las editoriales de libros de texto tendrán un pequeño problema dentro de unos años (auque con suerte los libros de texto habrán desaparecido para esa fecha). Sí, y esto es lo más gratificante que escuche en relación a la pedagogía, debido al movimiento de precesión de la Tierra (para quien todavía no lo sepa la tierra tiene tres movimientos: rotación, traslación y precesión) el eje de la misma no apunta siempre al mismo lugar en la esfera celeste, con lo cual dentro de unos años (creo que dijo 26.000 para ser más o menos exactos) la estrella que nos servirá de orientación por situarse en nustro eje de rotación dejará de ser la estrella Polar y pasará a ser otra.

Simplemente seguir viendo como la ciencia jode a quienes transmiten el conocimiento de forma estática me encanta.

3. En la antigüedad no tenían cine, pero se montaban sus películas en el cielo. Resulta que existe una constelación (creo que es la que mejor se distingue, una vez que la localizas claro) que representa la figura de Orion o el cazador gigante haciendo alusión a la Mitología Griega (por lo que he visto hay varias versiones sobre esta historia mitológica, pero yo me centraré en la que nos contaron allí).

Orion estaba enamorado de las Pléyades, siete ninfas hijas de Atlas, no se conformaba con una y tenía que pillárselas a todas (en cualquier caso parece que las Pléyades tenían unos encantos considerables porque varios dioses tuvieron relaciones con ellas), ya que Atlas estaba condenado a cargar con el mundo, Zeus para consolarlo convirtió a las Pléyades en palomas para librarlas de Orión. El invento no funcíonó, así que Zeus las convirtió en estrellas situándolas en el cielo celeste… No, no se libraron porque, no voy a contar como llegó Orión al cielo pero, siguió persiguiéndolas.

Afortunadamente para las Pléyades parece ser que a la diosa Hera se le ocurrió una idea para separar o evitar que Orión las cogiera. Hera interpuso entre Orión y las Pléyades a un torito, la constelación de Tauro se interpone entre ambas figuras.

Commo véis en la antiguedad la imaginación era inagotable y las historias dignas de las mejores descargas de Megaupload. 

4. Los griegos jugaban al Scatergories. A mí las historias mitológicas tengo que confesar que me encantan, reconozco también que me encanta todo lo relacionado con teorías del Universo y con la observación del cielo, pero hay cosas que no puedo tolerar.

Vale que la Osa mayor sea difícil de reconocer, vale que el Can mayor haciendo un esfuerzo imaginativo aparece, pero el CAN MENOR?!?!?! ¡¡quién vea un can en una línea recta formada por dos estrellas ha fumado algo raro!!.

La explicación que yo me monto, así de guay y por hacer un poco el payaso, es que esta vez dos observadores griegos jugaban a descubrir figuras y ante el descubrimiento del Can mayor por parte de uno de ellos el otro respondió rápidamente con la figura del can menor. Evidentemente nadie ahí ve un can menor, pero quien le dice que no para que se lleve su Scatergories.

Ahora que no paro de escuchar esta justificación, debe ser que los griegos eran muy postmodernos ellos y con tal de no discutir le dieron la razón al descubridor.

5. Belén Esteban pronto tendrá un lugar en el firmamento o en la Luna. La última historia está relacionada con los craters de la Luna, estos craters llevan todos nombre de algún personaje famoso para la historia de la astronomía o de la humanidad… esto solo me produce cierto miedo porque al ritmo que vamos Belén Esteban puede convertirse en el personaje más importante de este siglo para el rumbo de nuestro planeta :s.

 

* Espero que ningún/a historiador o historiadora clásica, aficionadas o aficionados a la astronomía se sienta insultado por los innumerables errores que he podido cometer en mi relato ;).

 

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3 responses to “Grecia y las estrellas

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