Mirando al futuro: Educación e inspección (en respuesta a @ftsaez)

Esta entrada está dedicada a @ftsaez y su fantástica idea expuesta en su última entrada de blog: “Mirando al futuro: educación e inspección”.

Quienes me conocen saben que no soy ningún experto ni gran conocedor de la inspección educativa, y por su puesto tampoco un amante de las inspecciones tal y como las tenemos entendidas o las conocemos. En cualquier caso, espero con esta entrada colaborar en la propuesta de Fernando Trujillo y aportar algo al debate propuesto.

La inspección educativa… Si cualquiera de nosotras y nosotros, ya estemos no directamente relacionados con el mundo de la educación, escuchamos en una conversación esas tres palabras es muy posible que en nuestro cerebro se activen toda una serie de imágenes y relatos construidos a través del imaginario de los medios de comunicación y de la historia vivida.

Para la mayoría la palabras “inspección educativa” despiertan recelo, alejamiento, rechazo… toda una serie de sentimientos alimentados por películas, series, etc donde la inspección no es más que una suerte de burocracia obsesionada con la rendición de cuentas, estadísticas, cumplimiento de normativas y leyes, alejada de la realidad escolar y desconectada del entorno social donde se ve inmerso el profesorado. Pero, ¿sucede así realmente?

Al situarme frente a esta entrada he procurado olvidarme de lo aprendido durante mi formación sobre inspección educativa (no me ha costado mucho), situarme en distintos períodos de mi formación y preguntarme:

– ¿Quién era la inspectora o inspector educativo cuando yo estudiaba en la escuela o instituto?. Mi sensación es que aún hoy día la figura de la inspectora o inspector educativa sigue siendo totalmente desconocida por las y los estudiantes, algo que no facilita para nada la labor que según la ley está encomendada a su figura. Este desconocimiento personal se extiende al profesorado y por supuesto a la mayoría de familias que, inmersas como es lógico en otros quehaceres solo ven en la inspección como a una extraña presencia que perturba de vez en cuando, la marcha normal de sus actividades.

– ¿Cuándo aprendí cual es la labor de la inspección educativa?. Resulta llamativo que ni tan siquiera hoy día pueda asegurar que conozco al 100% el trabajo y la labor de la inspección educativa, más allá de los papeles donde se definen sus funciones y evidentemente de lo que comentan quienes la viven o sufren en según que casos.

La formación e información sobre la importancia (o no) de las funciones desempeñadas por la inspección educativa resulta escueta durante la formación docente y en mi opinión supone una escasa ayuda para la misma.

¿vigilar y castigar, o acompañar y transformar?. Si la visión construida sobre la inspección educativa ha sido la de vigilantes de la ley, quizás no solo por una herencia pre-democrática en la que la obsesión por el cumplimiento de normas marcaba las pautas a seguir, sino por una homogeneización del colectivo sin observar que al igual que en caso del profesorado u otros profesionales, el colectivo de inspectoras e inspectores educativos es mucho más heterogéneo de lo que parece y por tanto es la propia concepción de la educación de estos la que orienta sus funciones hacia un camino u otro.

Después de tanta pregunta, si pienso que algunas de las pautas que debería tener en cuenta la inspección educativa en el siglo XXI serían:

–  La información y el contacto del inspector/a educativo/a debe ir más allá del equipo directivo, teniendo un mayor contacto con el profesorado, las familias y los estudiantes de los centros y sobre todo garantizando el flujo informativo sobre las funciones y actuaciones de la propia inspección en el funcionamiento del centro educativo.

– Si una de las funciones de la inspección educativa es la de proteger el derecho a la educación de todas y todos, esta debería hacer efectiva en todos los centros las garantías de justicia social para todas y todos estando especialmente alerta de aquellas situaciones en las que la equidad, la inclusión y la igualdad de oportunidades se pongan en peligro.

– La existencia de la inspección educativa pasa por una transformación de las funciones que se observan de la misma desde la sociedad. La imagen de la inspección educativa debe transitar del vigilar, controla, castigar, al acompañar, formar y transformar. Quizás esta transición sin duda en marcha ya, debe ir acompañada de una mayor formación pedagógica de las y los inspectores para poder impulsar los cambios meteorológicos necesarios en una era de la información y la comunicación como la que estamos inmersos, funciones para las que el conocimiento de la normativa y la burocracia tecnocrática no son suficientes.

– Una nueva sociedad como es la que vivimos actualmente requiere de una nueva forma de trabajo. Partir del trabajo colectivo y los equipos de trabajo en cuanto a inspección educativa en lugar de hablar de la figura exclusiva o individual de la inspectora o inspector educativa ayuda a ver dicho trabajo como un consenso de actuaciones orientadas a la mejora global de las escuela y de todo el sistema educativo en general, en lugar de como la revisión y control por parte de dicha inspección de  las actuaciones y el trabajo de los centros educativos. Equipos de inspección.

– La construcción de redes para la mejor atención de las necesidades de los centros y las personas que los integran. La irrupción de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo debería servir para construir estructuras de comunicación y apoyo a la hora de intercambiar información y propuestas de mejora en torno a las actuaciones llevadas a cabo en distintos puntos del sistema educativo. Aprovechar las ventajas que nos ofrecen estas redes y poner en marcha equipos de evaluación que detecten las actuaciones de éxito educativo para promover el aprendizaje y puesta en marcha de las misma debería ser una prioridad en el siglo actual.

A todo esto quizás tendría que añadir una pregunta que imagino nos seguimos haciendo todas y todos, sobre todo a la vista de como funcionan algunos de los sistemas educativos que parece tienen los mejores resultados ¿Cómo de necesaria es la inspección educativa hoy?

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4 responses to “Mirando al futuro: Educación e inspección (en respuesta a @ftsaez)

  • José Luis Lomas

    Acompañar, ayudar, dar soluciones… claves para la función ‘inspectora’

    Muchos profesores la estamos esperando… De verdad… bastante difícil es ya nuestra tarea de profes como para estar ‘pre’ ocupados por dar respuesta a las exigencias externas, que deben existir, por supuesto, cuando se produce una inadecuada praxis educativa, pero la mala praxis educativa no está en los papeles… y sólo se constata cuando cuando se pisan los pasillos, las aulas, la bilbioteca y los patios de los colegios e institutos.

    ¿Y qué decir de los perfiles profesionales de los inspectores en las redes sociales? ¿Existen? ¿Son precisos? ¿Pueden ayudar a mejorar la educación?

    Gracias por dar luz en el tema.

    • mdaphe

      Solo puedo decirte que estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. Las malas praxis se constantan sobre todo en los pasillos, las aulas… y no tanto en los papeles, que no deben de caer en el olvido, pero que a veces lo subordinan todo a las tareas burocráticas. Gracias por tu comentario!

  • Fernando Trujillo

    Gracias, David, por tus aportaciones, de las cuales ya he tomado buena nota!

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