Rajoy y su… ¿pedagogía?

En el último mes del ya pasado 2014 me sorprendió escuchar en tantas ocasiones la palabra pedagogía. En una reunión del Partido Popular el pasado 16 de Diciembre, Mariano Rajoy pedía a sus diputados “hacer pedagogía”; El 26 de Diciembre en una rueda de prensa el señor Rajoy volvía a pedir que “hicieran pedagogía” para explicar donde está cada cual.

Hacer pedagogía. Cada vez que escucho esas palabras de boca de la clase política de nuestros país, y no son pocas las veces que las dicen, me pregunto a que se estarán refiriendo…

Soy uno de esos profesionales de la educación, uno de esos pedagogos, que piensa que la frase “hacer pedagogía” conlleva implícita ciertos significados:

Hacer pedagogía es escuchar, saber y aprender a escuchar a las y los demás. Escuchar para poder hablar, para aprender a hablar; escuchar para comprender y entender las situaciones, los miedos, las intenciones… Escuchar porque sin escuchar difícilmente podré hablar, porque para hablar y que te escuchen primero es necesario saber escuchar.

Pero, me pregunto cuando el gobierno actual, sus diputados, su presidente, escuchó por última vez a la ciudadanía. Ustedes no han escuchado ninguno de los gritos de auxilio que el pueblo ha intentado hacerles llegar, no escucharon las peticiones como no escucharon los sufrimientos. Rajoy no puede hacer pedagogía si su único afán es hablar sin escuchar, si sus mensajes no admiten preguntas y se transmiten por pantalla plana o ruedas de prensa cerradas. El PP no puede hacer pedagogía tapando la boca a la ciudadanía con una mordaza que limita las libertades y las opiniones.

Hacer pedagogía es crear situaciones en las que se produzca un aprendizaje consciente, un aprendizaje crítico, que genere preguntas a las que se puedan buscar respuestas en conjunto. Hacer pedagogía no es transferir a otra persona conocimientos e ideas propias para que las asuma como verdades inamovibles, sino propiciar que estas sean cuestionadas y reconstruidas a través de la pregunta.

Usted, señor Rajoy. Ustedes, señoras y señores del gobierno no hacen pedagogía, ustedes imponen ideas, transmiten discursos sin permitir que se es cuestione. Ustedes insultan a la justicia y a la ciudadanía siempre que les apetece sin admitir cualquier discurso o pregunta contraria a la agenda marcada, contraria al discurso dominante impuesto por los poderes hegemónicos. Por eso señoras y señores ustedes no hacen pedagogía.

Hacer pedagogía es ser humilde. Hacer pedagogía es admitir el error y ser consciente de que tenemos derecho a equivocarnos, a reconocer dicha equivocación, asumir responsabilidades y  subsanar dicho error. Pero sobre todo, hacer pedagogía es hacer gala de la humildad necesaria para reconocernos como seres que aprendemos de nuestros errores.

¿Cuándo fue la última vez que admitieron un error?¿Cuándo admitieron por última vez que sus reformas hunden en la miseria a su población, a la ciudadanía que dicen representar?. No. Ustedes no pueden hacer pedagogía sin reconocer sus errores, sin dejar de echar las culpas a los demás, sin ser humildes y asumir sus responsabilidades ante las devoluciones en caliente en Melilla, ante las personas desalojadas de sus casas, ante los suicidios desesperados por la perdida de toda esperanza, ante quienes fueron expulsados de su ciudad y de su país por la imposibilidad de encontrar un trabajo digno, ante quienes sufren los recortes en sanidad, ante quienes pierden sus derechos a ser atendidos como personas, ante quienes son explotados en sus trabajos, ante las niñas y niños que se acercan cada vez más a la pobreza.

Hacer pedagogía es educar con el ejemplo. Hacer pedagogía es partir de la conciencia de quién es uno mismo para construir un discurso acorde con lo que se practica. Hacer pedagogía es enseñar mediante la acción lo que se transmite con la palabra.

¿Cómo van a hacer pedagogía ustedes que mientras transmiten la austeridad viven en la opulencia de la subida de sueldos, de las tramas corruptas, de los favores a amigas y amigos? ¿Cómo pretenden hacer pedagogía si su ejemplo es el de un pequeño Nicolas, el de una juventud que olvidó el compañerismo, el esfuerzo y la humildad para cambiarla por el engaño, la imagen y el dinero fácil?

Pero, sobre todo y ante todo, hacer pedagogía es pensar que como dijo Paulo Freire “cambiar el mundo es tan difícil como posible”. Hacer pedagogía es saber que tenemos el derecho a transmitir la realidad que se vive, tenemos el derecho a conocer cómo y por qué estamos en la situación que estamos pero, sobre todo es saber y ser consciente que en la medida en que intervenimos en el mundo como personas, somos capaces de cambiar las situaciones de desigualdad, de odio, de apatía, de explotación y desesperanza que en él se dan.

Ustedes no transmiten esperanza, sino desesperanza. Ustedes transmiten esperanza a los mercados, a las clases dominantes, a quienes siempre han ostentado el poder. Mientras, a la ciudadanía, a quienes sufren las consecuencias de una crisis creada por el poder financiero la hipnotizan e inmovilizan con el discurso de la imposibilidad, con la sagrada aseveración de que “el mundo, las cosas son así y nada se puede hacer ante ello”. Pero, no es cierto y lo saben, el mundo no es así, el mundo se construye con la acción de cada persona sobre él, el mundo cambia porque somos muchas y muchos quienes queremos que las cosas cambien. Así que ustedes no hacen, ni pueden hacer pedagogía porque no esperan un cambio de rumbo hacia un mundo más humano, igualitario y justo, sino mantener unas relaciones de desigualdad, ampliar las diferencias entre personas y callar las voces que han despertado de su letargo.

No me gustaría terminar sin sugerir un cambio en su discurso, al menos en el uso que hacen de la palabra Pedagogía y de la frase hacer pedagogía. Hagan un favor, sustituyan esa frase y esa palabra por la verdad, por aquello que realmente pretenden hacer. Ustedes no quieren hace pedagogía, ustedes quieren “vender y comprar”:

Vender e imponer un discurso y unas ideas al margen de la realidad que sufre el país para comprar la sumisión de un pueblo entero.

Vender que hemos salido de la crisis para comprar el silencio de quienes aún la sufren.

Vender nuevas medidas y subvenciones sociales para comprar votos de cara a las elecciones que están por llegar mientras durante 3 años han acabado con el tejido social del país.

Vender que quienes se alejan del discurso dominante son radicales, antisistema o cualquier otra etiqueta impuesta de forma peyorativa mientras los verdaderos radicales antisistema han sido ustedes al destruir la educación, la investigación y la sanidad de este país.

Vender que solo ustedes llevan razón para comprar la razón y el pensamiento crítico que es lo que realmente hace evolucionar a una sociedad.

Anuncios

Debes haber iniciado sesión para comentar.

A %d blogueros les gusta esto: