Si quieres cambiar el mundo, deja que el mundo te cambie (Diarios de motocicleta)

Puede parecer extraño incluir una película como esta dentro de una categoría como cine y educación, pero en la medida en que vayamos  desarrollándola veremos como la educación forma parte de todo el desarrollo de la misma. No obstante la primera frase que veremos en la pantalla nos indica el tipo de película que estamos a punto de disfrutar:

“No es este el relato de hazañas impresionantes. Es un trozo de dos vidas tomadas en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho, con identidad de aspiraciones y conjunción de ensueños.”

Ernesto Guevara de la Serna 1952

Aunque puedan parecer irrelevantes las primeras escenas de la película son de las más significativas pedagógicamente hablando. Dos amigos, compañeros de estudios, preparan cuidadosamente un viaje juntos, ¿estamos seguros o hay que dejar siempre un espacio a la improvisación?. Todo acción requiere un sueño y todo sueño necesita ser visionado con tiempo, necesita planear un recorrido, que será largo, difícil, pero que debe ser disfrutado.

El debate sobre la película puede plantearse desde muchas visiones, el desarrollo de la conciencia política de los personajes, la importancia de la amistad y la dificultad de las relaciones, la capacidad de superación, los aprendizajes durante el camino, la importancia de la sinceridad con las personas a quienes aprecias…

Algo que podríamos aprender de la película es la importancia de dejar que los acontecimientos vayan marcando las decisiones a tomar. Un plan que parece estar trazado para tener una meta concreta puede terminar de una forma muy distinta a la esperada, pero sobre todo será nuestra capacidad para responder a los momentos de incertidumbre lo que nos hará salir mejor o peor de las dificultades.

“Si quieres cambiar el mundo, deja que el mundo te cambie” 

Vivir el mundo, sus paisajes y entornos naturales, sus alegrías y sus miserias. Dejar que el mundo entre en nuestra vida para comprender aquello que debemos conservar y por contra aquello que no podemos permitir en las relaciones entre personas y entre nosotros y la naturaleza.

La película nos ofrece varias escenas en las que podemos resaltar estas relaciones, desde las escenas de la mina y todo lo que envuelve a la vida de quienes buscan empleo a costa de ser tratados como pura mercancía; a las escenas recogidas en el leprosario.

Creo que hay una escena que merece la pena resaltar, una escena que abre bastantes debates en torno a cómo nos construimos y como queremos vivir nuestras relaciones. Esa escena es la referente al encuentro con el doctor Pesce, en el que este les pide opinión a los viajantes sobre el libro que estaba escribiendo.

““yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior.” *

No hay que olvidar que la película es mucho más que un simple largometraje. Es la historia hecha imágenes. Es la recreción de un trozo de vida. Un ejemplo de cambio interior que se traduce en una transformación de la conciencia personal y del compromiso social, político y colectivo.

Quizás no podemos despertar a través de una película o un libro la conciencia de ninguna persona. Pero, sí podemos despertar las ganas de descubrir que hay ahí fuera, más allá de los muros que rodean nuestros pueblos y ciudades; más allá de las fronteras que separan las historias de las personas que habitan otros parajes.

Abrirse camino, salir a descubrir lo que existe más allá aventurándose, es el camino para llegar a ser conscientes de ese otro “yo” interior.

* Notas de viaje. Diario en motocicleta (Ernesto “Ché” Guevara).

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