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Un libro al mes: Apegos feroces de V. Gornick

Llevo un tiempo queriendo recuperar esta costumbre de hacer alguna recomendación de lectura, como aquella serie de entradas de 12 meses, 12 libros que ya hice hace un tiempo. Esta vez, sin limitarme a novelas, novelas cortas y demás, abriendo las posibilidades a todas esos libros que caen en mis manos y tarde o temprano acaban devorados por mis ojos.

Esta vez quería hablar de esta pequeña novela, más bien autobiografía de Vivian Gornick.

Apegos feroces

Portada del libro “Apegos feroces” de V. Gornick

Titulo: Apegos feroces.

Autora: Vivian Gornick.

Editorial: Sexto piso. Narrativa.

Año de publicación: 2017 (Edición original en inglés en 1987).

Páginas: 197.

Valoración personal: Fácil lectura, con un amplio espectro de contextos y relaciones que lo hace interesante para una variedad amplia de personas, aunque sobre todo creo que puede interesar su lectura a mujeres que viven o han vivido esa dificultad de construirse libres en un entorno de estrechas relaciones, marcadas por fuertes valores familiares y/o culturales y que no cejan en su lucha por romper con lo que les oprime sin dejar de amar su historia.

Llegué a este libro por casualidad, no voy a esconder que fue el título lo que me llamó la atención e hizo que me interesara por leer ese pequeño resumen que siempre nos suelen aportar en la contraportada. Soy de esas personas a las que le gusta pasar el tiempo en una librería, ojeando lo que hay y no siempre llevándome algo. Una costumbre que entiendo pueda desesperar a quienes alguna vez me acompañan en un paseo libresco.

Quizás convendría avisar que el título no es más que aquello con lo que quizás se identifica la autora, pero sin duda, el libro podría titularse “paseos por mi barrio”, “historias de barrio” o “por qué soy como soy”… está claro que ninguno de estos títulos engancharía tanto, pero no dejarían de identificar lo que encontraremos en sus páginas.

Tengo que decir que las primeras páginas del libro no me enganchaban, se me resistía. Pero, teniendo en cuenta que se convirtió en uno de esos libros que yo llamo “libro de autobús y desayuno”, básicamente porque son los libros que me dedico a leer en esos momentos, estaba claro que terminaría por leerlo completo.

Los saltos en el tiempo, los curiosos diálogos entre madre e hija mientras pasean por esa ciudad que ha visto crecer su relación, la llamativa forma de describir sus recuerdos de niñes que tiene Gornick o simplemente esa forma de evolucionar en su vida como mujer, intentando huir de los corsés culturales y familiares o tratando de escapar de convencionalismos sociales, mientras se cae en otros, logran poco a poco que vayamos al trapo con la historia que se nos plantea:

“La infelicidad tiene que estar viva para que pueda suceder cualquier cosa”

(pág. 41).

Tal cual lo expresa la autora la infelicidad se convierte casi en una constante en la vida con la que no nos queda más remedio que luchar, a veces comprendiendo que no se trata más que un paso para que quede abierta la puerta a nuevas posibilidades de aprender o escoger otros caminos.

El contínuo cruce de reproches entre madre e hija se convierte en una tónica general del libro. Quizás es una lucha más común de lo que vemos. Esas aspiraciones personales que chocan con lo que una madre espera que haga su hija en la vida; esa forma de soñar la vida de los demás e intentar que sea lo que “se debe hacer”, más allá de lo que la otra persona quiera; ese encuentro entre dos generaciones que han crecido en una sociedad que se ha transformado, cambiando las formas de vivir nuestras relaciones familiares, sociales, de pareja… Una lucha por comprender lo que nos rodea y comprendernos como personas en relación a esos valores que vamos construyendo:

“- ¡Pues claro que sí! Mi madre murió entre los brazos de mi hermana, con todos sus hijos alrededor. ¿Cómo voy a morir yo? ¿Me lo puedes decir? Seguro que pasará una semana antes de que encuentren mi cadáver. Pasan días sin que tenga noticias tuyas. A tu hermano lo veo tres veces al año. ¿Y los vecinos? ¿Quiénes? ¿Quién está pendiente de mi?…

– … Tu madre no murió en brazos de su hija porque tu hermana la quisiese más de lo que nosotros te queremos a ti. Tu hermana odiaba a tu madre y lo sabes. Estaba ahí porque era su deber y porque toda su vida de casada vivió al lado. No tenía nada que ver con el amor…

– Llámalo como quiera – me responde enfadada-, era un modo de vivir mucho más humano.”

(Págs. 51-52)

“Creo que mi madre tuvo pronto sentimientos encontrados sobre mí y la universidad, aunque había querido que yo fuese a la facultad, de eso no había duda, y su empeño porque así fuese le había infundido fuerzas…

Cuando después de licenciarme se enteró de que yo no era maestra, actuó como si  la hubiera timado. En su mente una joven entraba por una puerta con un cartel que decía <<facultad>> y salía por otra con un cartel que decía <<maestra>>…

No había comprendido que ir a la universidad significaba que comenzaría a pensar: con coherencia y en voz alta. Esto la dejó descolocada.”

(Págs. 106-107)

Pero, Vivian Gornick va a atravesar su autobiografía con todo aquello a lo que termina por enfrentarse una mujer, porque esos apegos no solo nacen en una relación familiar, en un encuentro madre-hija. Las aspiraciones profesionales y la relación de paeja con los hombres, la liberación como mujer y el apego a los valores culturales históricos, todo atraviesa esta historia a la que en cada página vamos pidiéndole un poco más de cada uno de los personajes que se presentan y lo vamos obteniendo. Desde la relaciones personales a la política, pasando por el amor y sus expresiones más liberadoras o cosificantes:

“En realidad, no prestábamos demasiada atención al hecho de que nos peleábamos constantemente. Nos reíamos del estereotipo social que representábamos: la feminista y el izquierdista enzarzados en una batalla erótica. Pensábamos que, como no dejábamos de hablar, teníamos una conexión. En realidad, solo conectábamos en la cama. De pie, defendíamos nuestras posturas. Considerado el alboroto, ahora llama la atención que las sorpresas siguieran llegando.”

(Pág. 162)

Sin duda no es un libro sobre una mujer y la relación que establece con su madre. Apegos feroces, es un libro sobre como aquello con lo que crecemos contínua presente en nuestras vidas en cada una de nuestas acciones, relaciones y decisiones, por más que intentemos alejarnos de su influencia.

 

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12 meses, 12 libros: La frontera invisible de Kilian Jornet

Título: La frontera invisible

Autor: Kilian Jornet

Páginas: 209

Editorial: Now books

Año: 2013

¿Por qué lo recomiendo?: Porque en cada línea las ganas y la energía de soltar el libro y comenzar a correr van creciendo. Porque para practicar deporte es indispensable no dejar de soñar. Porque nos transmite la reflexión constante en algún momento de soledad corriendo, haciendo bicicleta, escalando o practicando cualquier otro deporte todas y todos hemos tenido.

Vale la pena comenzar el año con un libro que nos siga alimentando las ganas de emprender aventuras y romper los muros que nos paralizan.

La frontera invisible es un libro de superación personal, de lucha contra la muerte y de crecimiento interior que nos embarca hacia la dureza, pero también la belleza del contacto con la naturaleza a través del deporte.

“Las montañas no quieren hacerte reír ni llorar, no te piden perdón ni te felicitan, no dan condolencias ni engaños; las montañas son como espejos, te ves a ti mismo, sin escrúpulos.” (p.32)

“¿Por qué necesitamos ser completos para ser felices?… En la historia de la humanidad, en la historia de la Tierra, pocos círculos han llegado a cerrarse.” (p. 91)

Después de su primer libro, Kilian Jornet nos enseña en la frontera invisible que el deporte puede entenderse de maneras muy diferentes en función de que lo enfoquemos a la competición, en especial la alta competición; o al disfrute personal, ¿o más bien debería decir a la superación personal?.

“Los héroes no existen, únicamente somos los cobardes que ocultamos nuestras debilidades.” (p. 80)

Para quienes nunca se han adentrado en el mundo del deporte en contacto con la naturaleza, encontrará en el libro de Kilian Jornet la energía suficiente para dar el paso y comenzar a buscar experiencias nuevas que le ayuden a conocer su cuerpo y su mente en contacto con lo imprevisible, propio de la naturaleza; Para quienes están metidos de lleno en el mundo del deporte al aire libre, el libro es una invitación al reto constante, a seguir adelante, a no parar en el camino que nos lleva a nuestro sueños, pero también una invitación a soñar nuevos horizontes o, como diría Kilian, nuevas fronteras.

“Si solo hablamos de estilo, de sueños  y de proyectos pero no salimos a buscarlos, nunca sabremos si es posible. No habrá nadie que nos diga: «Ahora, hoy, es el momento, y se tiene que hacer así», porque a donde vamos no ha ido nadie, y la única realidad es que tenemos que salir para descubrirlo por nosostros mismos” (p. 150)

Portada del libro de Kilian Jornet "La frontera invisible"

Portada del libro de Kilian Jornet “La frontera invisible”


12 meses, 12 libros: La conjura de los necios de J. Kennedy Toole

Os debo un libro. El último mes de Noviembre estuve metido en tantas cosas que me fue imposible sacar ese rato que dedico a quienes tienen la valentía y las ganas de pasarse por el blog a ver si escribo algo. El pasado mes de Octubre empezábamos con fuerza este propósito de recomendar un libro por mes, así que mientras preparo la recomendación del mes de Diciembre os dejo ese libro que os debía del mes pasado.

LA CONJURA DE LOS NECIOS 

Sería injusto que este magnífico libro de J. K. Toole no entrara dentro de las recomendaciones de estos 12 meses. J. K. Toole murió sin ver publicada su gran obra. Despreciado por todas la editoriales a las que las envió, Toole decidió quitarse la vida en 1969. Sería finalmente su madre quien a costa de no poca insistencia logró que la obra de su hijo se publicara en 1980.

La conjura de los necios es la historia de Ignatius J. Reilly, alguien que pasa su vida enfrentándose al desgraciado mundo que le ha tocado vivir. Ignatius va a contracorriente, no entiende de normas que no sean las suyas y no tiene más que lamentar la ignorancia del mundo que le rodea. Sabe que tarde o temprano podrá llegar a culminar su gran obra e iluminar a la sociedad con su sabiduría, pero se ha encontrado con un sin fin de necios conjurándose para que no pueda desarrollar ese mundo ideal que tanto ansía.

“el atrevimiento de aquel ignorante fundamentalista rústico y fanático impulsó a mis demás alumnos a crear un comité para exigir que yo corrigiese, puntuase y devolviese sus ensayos y exámenes acumulados. Hubo incluso una pequeña manifestación ante la ventana de mi despacho. Fue todo muy espectacular. Se las arreglaron bastante bien, siendo como eran unos mozalbetes simplones e ignorantes. En el punto culminante de la manifestación, tiré todos aquellos papeluchos, sin corregir, por supuesto, por la ventana, sobre sus propias cabezas. La universidad era demasiado mezquina para aceptar aquel acto de desafío al abismo de la academia contemporánea.

—¡ Ignatius! Nunca me lo habías contado.

—No quería preocuparte. También les dije a los estudiantes que, en bien del futuro de la humanidad, esperaba que todos fueran estériles.”

Por eso, Ignatius recorrerá todos los caminos posibles para poner su plan en marcha a pesar de su madre y las amistades de estas, de la Universidad que desprecia sus conocimientos, de los caciques explotadores que no reconocen su genio… Y para ello luchará contra la necedad de la sociedad, se rebelará contra los “simplones e ignorantes” estudiantes universitarios, será sindicalista para reivindicar los derechos que le corresponden y formará un partido político para conseguir su objetivo más ambicioso.

Pero la conjura de los necios no es solo la historia de un hombre, es la historia de un quijote de los tiempos modernos. Cuando vas leyendo cada página de la novela en tu cabeza comienzan a surgir imágenes, imaginas al propio Ignatius con su gorra verde y esa particular figura que nos describe el libro, pero también ves a los cientos de Ignatius que han ido pasando por tu vida. Quizás incluso llegues a pensar, a temer,  que en cierto modo en algunas ocasiones hay un Ignatius dentro de ti.

“No creo que sean más progresistas tampoco tus ideas sociológicas o políticas. ¿Has abandonado aquel proyecto de formar un partido político o nombrar un candidato para presidente por derecho divino? Recuerdo que cuando por fin te conocí y ataqué tu apatía política, me saliste con esa idea.”

J. K. Toole nos habla de la familia Reilly, pero también tiene una asombrosa habilidad para transportarnos al maravilloso mundo de la New Orleans más caricaturesca, a las relaciones humanas y personales que se entablan en nuestra moderna sociedad.

A Ignatius le rodean una multitud de personajes que engrandecen más si cabe la fábula humorística de la novela. El policía Mancuso, la madre de Ignatius, su novia Myrna (con la que intercambia cartas a cada cual más indescriptible), Jones, Lana Lee… Toda una comunidad que recrea una atmósfera quijotesca a través de la que Ignatius se presenta como el nuevo antihéroe que acude a salvar a nuestra sociedad.


12 meses, 12 libros: Los desorientados de Amin Maalouf

Quienes me conocen saben que me encanta devorar libros, la mayoría de las veces no se trata de novelas, sino de lecturas sobre educación, psicología, investigación, política… Pero, las novelas son esos libros que guardo para cuando tengo un poco de tiempo para mí mismo, cuando llueve y la tarde me deja un rato para disfrutar de una buena historia. 

Así que he decidido abrir este nuevo reto a mí mismo en el blog, una forma de compartir aquellos libros que voy leyendo o he leído, y que van dejando una huella en mi forma de construirme a mi mismo y a lo que me rodea. Cada mes un nuevo libro para compartir y recomendar, quizás me falten meses, pero lo que no faltarán serán palabras. Así pues, hoy le ha tocado al último libro que he tenido el placer de disfrutar. 

Los desorientados (Amin Maalouf)

Es la primera vez que leo a Amin Maalouf. Este libro no llegó por ninguna recomendación ni ninguna lectura hecha por internet, fue mucho más sencillo que todo eso. A la vieja usanza, esta magnífica novela simplemente llamó mi atención a través de ese pequeño resumen que leí en la contraportada mientras vagaba por una librería, algo que acostumbro a hacer de vez en cuando para abrir mi mente a nuevas lecturas.

Los desorientados es un libro sobre la amistad, el rencor, el amor, la guerra, la política, la cultura, el desarraigo y el cambio. Todo y mucho más en una misma historia y relatado a través de los recuerdos que Adam nos va desgranando mientras intenta unir de nuevo a aquellas amistades que fueron dispersándose tras la época de juventud universitaria y que vivieron juntos los cambios a los que tuvieron que enfrentarse en su país.

“Hubo en la época en que nos conocimos incontables veladas que se me confunden ahora en la memoria en una sola. A veces me parece que estábamos siempre juntos, igual que una horda melenuda… No era así en realidad, pero es la impresión que me ha quedado. Seguramente porque los momento intensos y los acontecimientos magnos los vivíamos juntos. Para alegrarnos, para indignarnos y sobre todo, para pelearnos al respecto. ¡Dios, cuánto nos gustaban los debates y las argumentaciones! ¡Cuántas voces! ¡Cuántas trifulcas! Pero eran trifulcas nobles. Creíamos de verdad que nuestras ideas podían influir en el transcurso de los hechos…”

Los sueños forman parte fundamental del libro, esos sueños que un día tuvimos años atrás y que conforme avanzan los años vamos olvidando o relegando a algún lugar oscuro apartado de los pensamientos con bosque nos enfrentamos al día a día:

“Algunos de nosotros soñábamos con convertir nuestra pandilla en un cenáculo literario; otros pensaban en un movimiento político que empezara entre estudiantes antes de extenderse a toda la sociedad; otros más sustentaban aquella idea tan atractiva que Balzac ilustró a su manera en su Historia de los Trece y a tenor de la cual unos amigos, pocos, pero entregados a causas comunes y portadores de una ambición común, un puñado de amigos valerosos, competentes y, sobre todo, unidos de forma indisoluble, podrían cambiar la faz de la tierra.”

Pero, Maalouf retrata mucho más que una simple amistad pasajera, se adentra en aquello que esconde cada relación, en las palabras que en algún momento se dijeron y las que quedaron por decir. El libro va abriendo heridas para poder cerrarlas. Heridas con el pasado, con la migración forzada, con el rencor de quienes quedaron en el país para luchar y de quienes tuvieron que marchar para sobrevivir.

“Se rumorea por aquí que te has ido para no volver. Cada vez que alguien lo repite delante de mí, hago como que me enfado. Lo que me ahorra andarme argumentando, dado que, te lo comento entre nosotros, no sé ya que decir..”

Maalouf ofrece un libro lleno de psicología pero también de política y de reivindicaciones, un libro íntimo a la vez que un grito a la justicia, a la paz y al entendimiento entre quienes tenemos que encontrarnos y convivir diariamente con personas iguales y distintas a nosotros mismos.

“Todo hombre tiene derecho a irse; es su país quien tiene que convencerlo para que se quede, digan lo que digan los políticos grandilocuentes. “No te preguntes qué puede hacer por ti tu país, sino lo que puedes hacer tú por tu país.” ¡Es muy fácil decirlo cuando eres millonario y acaban de elegirte, a los cuarenta y tres años, presidente de los Estados Unidos de América! Pero cuando en tu país no puedes ni trabajar, ni recibir cuidados médicos, ni tener donde vivir, ni estudiar, ni votar libremente, ni decir lo que opinas, ni tan siquiera ir por la calle como te apetezca, ¿de qué vale la sentencia de John F. Kennedy? ¡De muy poca cosa!.”

Imagino, que con el título del libro Amin Maalouf quiere hacernos llegar toda esa desorientación que cualquier persona siente al llegar a un lugar nuevo, con toda una maleta de recuerdos a su espalda, con los primeros deseos de volver pronto y con la ansiedad de sentirse sola ante la inmensidad de relaciones nuevas por construir; o acaso a la desorientación que acompaña a quienes viven las bruscas transformaciones que acompañan a las revoluciones, golpes de estados o vuelcos políticos, una desorientación que inunda desde los aspectos más públicos de la persona como lo más intimo de las relaciones.

“Si los hombres y las mujeres pudieran hablar abiertamente de sus relaciones, de sus sentimientos, de sus cuerpos, toda la humanidad sería más floreciente y más creadora.”

Sea como fuere, a través de su libro Amin Maalouf logra hacernos pensar en momentos vividos, reflexionar sobre la amistad y sobre los conflictos, conocer aún más las injusticias de la guerra, transmitirnos los sentimientos de quien marcha lejos de su lugar de origen, y todo con la excusa de organizar una nueva cena de reencuentro entre amigas y amigos.

“Nada sustituye el afecto de una pandilla de amigos. Nada, ni el trabajo, ni el dinero, ni la vida en familia. ¡Nada sustituye esos momentos en que los amigos se reúnen, y comparten ideas, sueños y comidas! Yo, por lo menos, lo necesito. A lo mejor soy un nostálgico incurable, un adolescente cuya alma no aceptó nunca el mundo de los adultos, pero soy así.”

¿Cuándo la próxima cena?

Portada del libro los desorientados de Amin Maalouf

Portada del libro los desorientados de Amin Maalouf


12 meses, 12 libros: Las intermitencias de la muerte de José Saramago

Las intermitencia de la muerte de José Saramago

Las intermitencias de la muerte de José Saramago

“Vivir con mis propios errores ya me cuesta demasiado trabajo, como para emitir juicios de errores ajenos”

Es extraño que haya tardado tanto en reseñar o escribir algo de José Saramago, sobre todo teniendo en cuenta como me han marcado algunos de sus libros. No fue el primero, pero tampoco el último libro que leí de José Saramago. Quizás la culpa de que cayera durante un tiempo en las garras de la literatura de Saramago la tuvieron aquellas jornadas en homenaje a su figura en las que tuve la suerte de participar junto con otras compañeras y compañeros. En cualquier caso, lo cierto es que una vez que entré en el universo Saramago tuve la necesidad de leer gran parte de sus libros.

Las intermitencias de la muerte es un desafío a nosotros mismos y a aquello que en muchas ocasiones tenemos tanto miedo: la muerte (en minúscula, y si no leed el libro)

La historia parece en principio bien sencilla, simplemente podría reducirse a la maravillosa primera frase del escritor:

“Al día siguiente no murió nadie.”

Pero, con esa primera frase Saramago es capaz de construirnos todo un relato ético, un ensayo filosófico, político y social sobre la muerte y las consecuencias de vivir eternamente. ¿Quién vive de la muerte? ¿quienes trabajan para la muerte? ¿qué problemas puede haber en no morir nunca? ¿tenemos que aceptar la muerte?. Sin duda es memorable la comisión interdisciplinaria donde filósofos, delegados de todas las religiones, Gobierno y demás representantes tratan de busca una salida a los nuevos problemas surgidos de esta vida eterna…

“las religiones, todas, por más vueltas que le demos, no tienen otra justificación para existir que no sea la muerte; la necesitan como pan para la boca”

El recorrido de José Saramago por la conducta humana y la forma de sacar provecho de cualquier situación, el mantenimiento de la pillería, del estatus social, el miedo a la pérdida de control y sobre todo el miedo a perder el poder sobre algo que las propias personas han utilizado para dominarse unas a otras: la muerte.

“La muerte por sí misma, sola, sin ninguna ayuda exterior, siempre ha matado mucho menos que el hombre.”

Construir un relato verosímil de algo completamente irreal es algo que Saramago sabe hacer son una habilidad asombrosa. por eso os recomiendo leer este libro y descubrir las consecuencias de acabar con eso que tanto nos atormenta: la muerte.

Me gustaría dejar, para terminar, una pequeña parte de la misteriosa carta que la muerte (y no la Muerte) hace llegar a los simples mortales:

“yo no soy la Muerte, soy simplemente la muerte, la Muerte es algo que ni por sombre les puede pasar por la cabeza qué es, ustedes, los seres humanos, sólo conocen esta pequeña muerte cotidiana que soy, esta que hasta en las peores catástrofes es incapaz de impedir que la vida continúe, un día llegarán a saber qué es la Muerte con letra mayúscula, en ese momento, si ella, improbablemente, les diese tiempo para eso comprenderían la diferencia real que existe entre lo relativo y lo absoluto, entre lo lleno y lo vacío, entre el ser y el no ser ya…”


12 meses, 12 libros: Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami

Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami. Tusquets ediciones

Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami. Tusquets ediciones

El verano pasado tuve la suerte de leer este magnífico libro de Haruki Murakami. Curioso título el de este libro. Antes de lanzarme a leer a Murakami solo había tenido la oportunidad de adentrarme en su mundo a través de “Sueño”, un acercamiento al universo Murakami que hizo que me interesara por sus obras.

El argumento gira en torno a Tsukuru Tazaki, un ingeniero apasionado por las estaciones ferroviarias y que supera ya la treintena. Su vida comienza de nuevo a coger impulso después de una dura crisis, ha retomado su trabajo y alguna que otra relación, aunque antes de continuar hacia adelante deberá curar las heridas de su pasado que aún siguen atormentándole.

Pero en este libro hay mucho más. En los años de peregrinación del chico sin color el autor nos adentra en las complicadas telarañas de la amistad, en todo aquello que construye los lazos que nos va moldeando como personas, pero también en todas aquellas dudas que surgen en nuestras cabezas cuando el amor, el desprecio, el silencio, las mentiras y las interpretaciones no dejan fluir las palabras y la comunicación.

“El pasado se convirtió de pronto en una larga y afilada broqueta que le perforaba el corazón. Sintió un dolor sordo y plateado que transformó su columna vertebral en un pilar de hielo. El dolor se quedó ahí, sin remitir ni un ápice…

En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen solo mediante la armonía. Se unen, más bien herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida…”

Murakami construye un inmenso universo interior a través del protagonista de la historia, que buscará curar las heridas de su inconsciente en un viaje a los orígenes de sus mayores miedos y sus antiguas relaciones de amistad en el que descubrirá como sus amigas y amigos, como él mismo, han ido cambiando sus perspectivas vitales y los sueños que en algún momento compartieron durante la juventud.

“- Pero pensar libremente no me parece nada sencillo.

– A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente. Proporcionarle a las ideas una vida natural: ahí es donde radica el núcleo de la libertad de pensamiento.”

Todo eso sin que falte la música, otra de los fetiches clásicos en los libros de Murakami. El autor sabe unir perfectamente el fluir musical con las descripciones de situaciones interiores y así nos introduce aún más en el mundo que nos describe.

Antes de terminar es necesario hablar de algo más que caracteriza a Murakami, sus finales. Es evidente que no a todo el mundo puede gustarle la forma en que acostumbra a terminar sus historias este autor pero, para mí esas conclusiones son parte de la particularidad y la grandeza de este escritor (y hasta aquí puedo contar).

Un libro al que os invito a disfrutar sobre todo durante el trayecto de algún viaje en tren o autobús. Un escritor al que un año sí y otro también meten en las quinielas para el Nobel es difícil que pueda defraudar.


12 meses, 12 libros: Tres veces al amanecer de Alessandro Baricco

Tres veces al amanecer, Alessandro Baricco. Editorial Anagrama

Tres veces al amanecer, Alessandro Baricco. Editorial Anagrama

Sin duda Baricco se ha convertido en uno de mis escritores de relatos cortos favoritos. Justo ayer terminé de leer el último libro que he tenido entre mis manos de este autor.

En Tres veces al amanecer Baricco nos mete de lleno en la vida de sus personajes, no solo nos habla de las escenas que magicamente sabe describir, sino que desde los diálogos nos introduce directamente en la escena para comprender su pasado y  vislumbrar una posible salida.

Desde cada relato, Baricco me ha hecho reflexionar sobre la posibilidad de cambio, el amor, sobre como nos marcan las decisiones tomadas en un pequeño instante de tiempo, la.maldad, la bondad hacia sí mismo o hacia los demás, lo oficialmente correcto y el camino que nos marcan nuestros valores o nuestra historia personal…

Porque, quién no ha soñado con escapar…

“Como ya le he dicho, añadió, cambiar las cartas es imposible, lo único que nos queda es cambiar la mesa de juego”

o con dejarlo todo y empezar de nuevo…

“Dijo que gran parte de la gente sueña con volver a empezar desde  cero, y añadió que en eso había algo conmovedor, no loco… Luego casi nadie empieza desde cero de verdad, pero no tenemos ni idea de cuánto tiempo se pasa la gente fantaseando con hacerlo…”

“Dijo que hay que ir con cuidado, cuando uno es joven, porque la luz en la que se habita de joven será la luz en la que se va a vivir para siempre…”

Quién no ha tenido la sensación de hacer algo que determinaría de algún modo su vida justo antes de hacerlo

“Si tuviera que hacer una tontería, preferiría elegirla lúcidamente, añadió. Tal vez se estuviera refiriendo remotamente a lo que estaba haciendo en aquel momento.”

Baricco nos habla de todo eso y mucho más, todo bajo la oscura noche y la lenta aparición de la luz. Y sobre todo marcando el ritmo con un lenguaje tan musical que casi nos bebemos las páginas de su minúsculo libro en un par de horas.

Así que no me queda más que dejaros la recomendación de no dejar pasar de largo la oportunidad, si la tenéis, de disfrutar de Tres veces al amanecer.


12 meses, 12 libros: Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos

Ahora mismo no sabría decir como llegué a este libro. Sé que unos de esos días en que paseaba por la feria del libro en Granada me lo encontré entre otros cuantos títulos, sin dudas más sonados y vendidos. En ese instante recordé que en algún sitio había escuchado hablar de él, de la historia de Zezé y después de echar una ojeada a la contrapartida decidí que sería el siguiente libro para leer.

Mi planta de naranja lima

Mi planta de naranja lima es un libro fácil de leer, pero esa lectura amena no mengua la importancia de los temas que el autor termina tocando en su relato. El libro nos cuenta la historia de Zezé, un pequeñajo que apenas levanta dos palmos del suelo y que se debate a lo largo de sus días entre travesuras y problemas.

“Al principio, por timidez o porque quería causar buena impresión a los vecinos, me portaba bien, pero una tarde rellené la media negra de mujer. La enrrollé con un cordel…” (pág. 67)

José Mauro de Vasconcelos nos mete de lleno a través de esta historia en la piel de un niño de 5 años, hace que empaticemos con sus sentimientos, con su forma de entender el mundo, de comprender y sufrir la familia o la situación y el entorno en el que le ha tocado crecer, y sobre todo, hace que sepamos lo importante que es mantener la esperanza sin huir de las penas.

Todo el relato está tan lleno de travesuras que os harán recordar esa infancia de trastos que nos recuerdan las madres y abuelas; como de escenas dramáticas e inclusos de reflexiones profundas ante el sufrimiento y el dolor.

“- ¿Qué estás diciendo, muchacho? ¡Cómo que matar a tu padre!

– Sí, voy a hacerlo. Hasta he comenzado ya. Matar no quiere decir coger el revolver de Buck Jones, ¡y hacer bum! No es eso. Se mata con el corazón. Vas dejando de querer a la persona y un día se ha muerto.” (pág. 161)

Pero Zezé no está solo, en sus días siempre tiene un confidente, un amigo en quien confiar y a quien puede acudir para desahogarse. Minguinho, el pequeño arbolito de naranja lima que guarda los secretos de un niño-adulto que sortea las circunstancias que la vida le depara con el ingenio que solo guardan los más pequeños.


Reseña de RASGO de Carlos Serrano Hermo

Cuando en tus manos cae un libro como Rasgo se hace difícil parar de leer. Rasgo es la primera aventura de Carlos Serrano. Un libro donde el autor recoge en forma de verso sus vivencias e ilusiones; sus miedos y desengaños; sus luchas y desencantos.

Quizás debiera empezar por criticar aquello de lo que carece Rasgo. La obra carece del sopor que a veces impregnan los poetas a sus obras, en cambio, Carlos nos regala un ritmo continuado de versos, una evolución enmarcada en historias que se deslizan como en una montaña rusa. No es un libro compuesto de como diría Benedetti “mariposas y nubes y duendes y pescaditos” o más bien podríamos decir que Carlos nos declara en cada poesía su parcialidad, consciente y combatiente. Carece de un sin fin de páginas, pero no le hacen falta; y carece de una financiación y distribución adecuadas para un libro como el que tenemos entre manos pero, eso es lo de menos.

Portada del libro Rasgo de Carlos Serrano

Portada del libro Rasgo de Carlos Serrano

Apenas 40 páginas le sirven al autor para adentrarnos en el mundo del amor, de las mujeres, en lo más interno del ser humano y en la unión de esos sentimientos y emociones con la acción política. Es atrevido por mi parte decir que Rasgo tiene los ingredientes necesarios para convertirse en uno de esos libros que tanto aman quienes luchan en el terreno político con el fuego de los sentimientos. Pero, es que Rasgo es a Carlos lo que Hojas de Hierba a Whitmann o Viento del exilio a Benedetti.

Escrito en una época de convulsiones políticas y personales para el autor,tal y como refleja una introducción que, din duda, ha debido emocionar a amistades y conocidos (conmigo lo hizo), es una obra que define todo lo que es y por supuesto lo que no es el autor, una declaración de amor a la libertad y a la humanidad. Carlos sabe como pocos transformar las emociones y sentimentos en la necesaria racionalidad para el combate personal y político. Y lo hace en solo un puñado de páginas y 31 letras, ya se sabe “lo bueno, si es breve, dos veces bueno”.

En Rasgo se percibe la respuesta a aquella llamada de Miguel Hernández o a la Oda de Neruda. Se intuye la unión de la voz del pueblo con las letras del poeta. La primavera se hace presente en sus Aires de Mayo, la Esperanza de un mundo mejor, el recuerdo de quienes cayeron, el reencuentro personal consigo mismo tras la pérdida del Miedo. Carlos nos invita a saltar a una nueva realidad, a perder el miedo y caminar; Y nos deja una despedida que huele a nuevas letras que, sin duda, podremos leer algún día.

Se sabe cuando un libro es bueno porque no te deja separarte de sus páginas desde que comienzas a leer la primera palabra. Con este libro no solo he sufrido esa atracción, sino que he quedado con ganas de más. Mi más sincera enhorabuena al amigo y autor de esta obra.

Solo puedo decir que estáis tardando en adquirir una copia del libro, ya sea en papel o en formato digital que esperemos pronto tenga en su web http://mudosordoyciego.blogspot.com.es el autor.


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