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El pedagogo libertario

El 13 de Octubre de 1909 fue fusilado, ante un pelotón militar, Francisco Ferrer y Guardia, un precursor de una nueva forma de pedagogía, una metodología de aprender y enseñar que aún hoy sigue siendo vista con recelos por gran parte de la cultura dominante en nuestras escuelas pero, que por otra parte contagia, de algún modo, todas las nuevas practicas pedagogico-educativas que surgen en este nuevo siglo, y que se ponen en marcha a pesar de las grandes dificultades y los numerosos ataques que sufren por parte de los defensores de la metodología tradicional, cuantificadora, esa educación bancaria como diría Freire, que se ha propagado a través de las pruebas estandarizadas y las evaluaciones internacionales.

Ferrer y Guardia fue capaz en su época de romper con las normas establecidas, no solo a través de nuevos presupuestos pedagógicos, sino llevando a la practica su concepción de la educación a través de “La escuela moderna”, un centro de enseñanza donde teoría y practica se daban la mano para caminar hacia la plena libertad del aprendizaje individualizado, donde los niños vivían por sí mismos, siguiendo las enseñanzas de Ellen Key, y por sí mismos aprendían a crecer como personas libres en comunidad con sus compañeras y compañeros.

“No tememos decirlo: queremos hombres, personas capaces de evolucionar incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los medios y de renovarse ellos mismos; hombres cuya independencia intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada; dispuestos siempre a aceptar lo mejor, dichosos por el triunfo de las ideas nuevas y que aspiren a vivir vidas múltiples en una sola vida. La sociedad teme tales hombres: no puede, pues, esperarse que quiera jamás una educación capaz de producirlos”.

(F.  Ferrer y Guardia, La escuela Moderna pág 28)

Es curioso que educadores como Ferrer y Guardia, Ivan Illich, Friedrich Fröbel, John Dewey, Célestin Freinet, Giner de los Ríos e incluso Paulo Freire se encuentren en muchas ocasiones casi escondidos  (si es que aparecen), en los planes de estudio de las distintas carreras universitarias de educación. Ferrer y Guardia no solo fue ajecutado, acusado (sin pruebas que lo demostrasen) de instigar a la revuelta de la semana trágica. Su ejecución y su persecución por parte del Estado era una forma de avisar y frenar el surgimiento de las nuevas ideas pedagógicas, que resurgirían en España de manos de las instituciones de enseñanza de la II República. Su juicio era el juicio de los poderes conservadores a la libertad de aprender y crecer en una sociedad más libre, más humana y más consciente de las necesitades de la clase obrera.

Hoy en día la lucha sigue, los poderes del mercado, el neoliberalismo y el capitalismo educativo, tratan igualmente de frenar las iniciativas pedagógicas y educativas que surgen desde las practicas más institucionalizadas de la escuela pública, hasta aquellas que surgen de cooperativas educativas o practicas sociales transformadoras. Los nuevos o reciclados movimientos pedagógicos y educativos (pedagogía blanca, educación expandida, pedagogías invisibles, edu-punk, MRP, pedagogía libertaria, educación popular, Waldorf, escuelas democráticasy tantos otros) tienen hoy abiertos grandes frentes de lucha educativa y política. Por eso es importante que hoy no olvidemos que la ejecución de Ferrer y Guardia no solo fue un juicio a una persona, sino a sus ideas y convicciones políticas, y sobre todo, a otra forma de ver la educación y el aprendizaje.


“La sociedad no existe, solo existen hombres y mujeres individuales” *

Que cosa tan sencilla y simple de decir y entender. Una frase tan clara e inocua que, a quien podría hacer daño. Porque, ¿Hay alguien que pueda negar que como mujeres y hombres existimos? ¿Alguien podría decirnos que como personas no estamos aquí? Nos sentimos, nos vemos, podemos tocarnos y escucharnos, pensamos, y como dijo Descartes “pienso luego, existo”.

Pero, pensemos un poco. Me gustaría atreverme a pensar y ver lo que no se ve. Ver la negación que nos ha llevado y nos lleva a construirnos única y exclusivamente como mujeres y hombres de forma individual, alejados de aquel otro que más cerca o más lejos es a su vez otra mujer u otro hombre.

La simpleza de la frase “la sociedad no existe, solo existen hombres y mujeres individuales” se rompe cuando nuestra atención se centra en la negación implícita en la primera parte de la misma. “LA SOCIEDAD NO EXISTE”. Cuatro palabras acaban de borrar con sus trazos toda una historia de conquistas, luchas, comprensión, apoyo, solidaridad. Cuatro palabras acaban de sembrar el germen del individualismo, la competencia irracional, la diferenciación, el miedo a la otra persona, el egoismo.

Negar la sociedad, negar que como mujeres y hombres nos necesitamos y necesitamos de quienes nos rodean para sentirnos parte de un grupo, es negar las posibilidades de construirnos como sujetos sociales, como parte de una comunidad con la que compartimos, con la que sufrimos, con la que vivimos, reimos y lloramos. Pero, que triste es la realidad, no solo nos negamos como sujetos sociales, sino que nos negamos a nosotras y nosotros mismos como sujetos políticos, constructores de unos ideales y de unas practicas que se extienden ramificandose de abajo hacia arriba y viceversa. Corroboramos los discursos egoistas de nuestra clase política, aquella que busca proteger las fronteras, no solo las fornteras estatales, sino las que separan a las clases altas de la clase obrera (como en la película In Time, que es mala, pero con un planteamiento interesante), porque aunque nos borren la memoria y nos hablen del nuevo milenio sin clases. Lamento decirte, que las clases sociales existen. Y tú y yo estamos dentro de esa clase obrera. La misma clase obrera a la que pisoteas, a la que te refieres como aprovechada de tu trabajo y tu salario, la misma clase obrera que luchó por sus derechos y hoy crece convencida de que ¿no hay nada por lo que luchar?, a la que acusan o ¿acusas? De fraude por cobrar el paro y buscarse la vida mientras te roban tu salario, tu salud y tu educación, TU TIEMPO esos misteriosos hombres grises, los ladrones sociales, ladrones de sueños, de vidas, los buscadores de votos.

Convencidas y convencidos de nuestra sagrada libertad individual nos robaron la libertad de trabajar en comunidad, la libertad de ser seres sociales, comprometidos, solidarios, en definitiva nos robaron la libertad para ser libres.

La sociedad existe, pero no es construida por un gobierno o quienes lo forman. La sociedad existe y lo hace gracias a las mujeres y hombres que traspasaron y traspasan su propia individualidad para sentirse parte de un colectivo más amplio, para pensarse como seres sociales y políticos capaces de cambiar y transformar su entorno. La sociedad existe y lo hace gracias a, quienes superando el egoismo determinista inoculado por la sociedad de consumo, crecen cada día buscando y construyendo alternativas viables con el medio ambiente y la justicia social. La sociedad existe porque la hacen posible quienes denuncian una injustia en la calle, en el trabajo, en la propia comunidad.

Me parecía  importante que recordar, hoy que no hay que perder ni dar la espalda a la idea de que, LA SOCIEDAD EXISTE, y la hacemos posible con nuestros actos colectivos, las mujeres y los hombres.

* Expresión que resume la afirmación pronunciada por Margaret Thatcher en una entrevista en la revista Women´s Own el 31 de octubre de 1987. La frase completa decía “there is no such thing as society. There are individual men and women, and there are families.” 


Autonomía política, dignidad, coherencia y ética representativa

Sin duda ante un título de un post como el que figura en la cabecera de esta entrada cualquier persona podría esperar un ensayo profundo y trabajada sobre la ética política, quizás con citas y referencias a Aristóteles, Ortega y Gasset, Espinoza, Gramsci, Chomsky, etc. Quizás haya quien espera los resultados de una profunda investigación en torno al papel de nuestras/os representantes hoy en día, con referencias a la crisis de legitimación o a la perdida de reconocimiento en torno a nuestras instituciones, con alguna que otra referencia a la sociedad líquida de la que nos habla Bauman y como no con innumerables párrafos sobre la crisis económica actual y su extensión a los diferentes ámbitos de la vida.

Para todo eso quedan los innumerables artículos de periódicos y revistas que día a día se reproducen en los medios de comunicación actuales. No es este un sitio donde vaya a verter mis impresiones y opiniones sobre toda la actualidad política (al menos no ahora y seguro no en el mismo formato o forma en que se hace en otros sitios), me ha parecido mucho más pedagógico citar una experiencia real, una experiencia vivida y reflejada por uno de los grandes pedagogos del siglo pasado, Paulo Freire. No hay mucho que decir sobre la cita, o sí, eso lo dirá el debate que puedan producir las palabras del autor de Pedagogía del Oprimido:

“Cuando asumí la Secretaría de Educación en Sâo Paulo, una semana después recibí una llamada del Banco Mundial que estaba en negociaciones con varias instituciones del estado de Sâo Paulo… Me llamaron de Boston y fijamos una entrevista. Yo y mi equipo recibimos una delegación del Banco Mundial, hablamos, y el presidente de la delegación del banco dijo: “Mire, profesor, nosotros tenemos cincuenta millones de dólares para prestarles, para la Secretaría de Educación” y añadió: “Ahora bien, hay algunas condiciones, la primera es que usted también tenga cincuenta millones”. Y yo dije que muy bien. “La segunda” – continuó- “es que usted pase sus cincuenta millones a algunas organizaciones no gubernamentales” (pensad que algunas organizaciones no gubernamentales también despiertan interés entre los neoliberales), “que usted pase los cincuenta millones para las organizaciones no gubernamentales, ellas no pagan, pero usted nos paga”. “Terccero” – dijo- “nosotros prestamos el dinero para un determinado tipo de trabajo… para escuelas”. “Cuarto, que la mayoría de las educadoras que van a trabajar con las organizaciones no gubernamentales deben ser personas no diplomadas, no formadas”.

Yo dije: “¡Mire, ¿usted sabe que el 70% de las profesoras de la red municipal de Sâo Paulo tienen posgraduados y que del 30% restante, el 20% tienen una carrera universitaria y que el otro 10% restantes son diplomadas?! ¿Y usted me propone, ahora que estoy comprometido con un trabajo extraordinario, gigantesco, que cuesta millones de dólares ponerlo en práctica, para la formación permanente de estas personas, usted me propone esto ahora?”.

Después continué: “Mire, señor, esto no se propone ni siquiera para las zonas más pobres del noreste de Brasil, donde hay falta de formación de los docentes. Ahora bien, me gustaría hacer una pregunta. Vamos a suponer que usted me pida lo que yo no le he pedido: un préstamo. Pero vamos a suponer que usted me pida cinco mil dólares (este es mi límite) y me dé pruebas, me dé señales de que usted puede pagar. ¿Usted aceptaría que yo le dijera: “Muy bien, yo le presto cinco mil dólares, pero hay algunas condiciones, primero, con estos cinco mil dólares usted tiene que comprar mil shorts hechos en Sâo Paulo, doscientos de color azul, trescientos estampados… y también tiene que comprar dos mil corbatas hechas en Recife…””

Y así hice una lista de exigencias para prestar los cinco mil dólares y pregunté: “¿Usted aceptaría esto?” y el dijo que no. Entonces yo respondí: “¿Cómo piensa usted que yo, que ya estuve preso, que ya fui expulsado de mi país y que escribí un libro titulado “Pedagogía del Oprimido” pueda aceptar esto? ¿Usted piensa que yo no respeto a mi pueblo? No, mi respuesta es no… muchas gracias, yo no quiero su préstamo”. Y el dijo: “¿Cuál es la condición para que usted acepte?” yo dije que tenía dos condiciones: “La primera no pagar nunca de vuelta el préstamo, y la segunda, que yo haga lo que quiera sin dar explicaciones o enviar informes a nadie. Estas son las dos exigencias sin las cuales, muchas gracias, no quiero su dinero”.

Y él entonces preguntó: “¿Y si la alcaldesa Luiza Erundina acepta?” Yo respondí: “Mire no hay “sí” en este caso. ¿Sabe por qué Erundina me llamó para ser secretario? Porque sabía, antes de llamarme, que un día una propuesta como esta sería rechazada por mí. Fue por esto que ella me llamó, porque sabía que yo diría “no” a usted o a cualquier persona que haga este tipo de propuesta. Pero suponiendo que Erundina haya enloquecido y dijera que acepta, yo entregaría mi cargo al momento y daría una entrevista diciendo: Erundina está loca“. Y me levanté y él se fue para siempre con su equipo. Esto es lo que tenemos que hacer. Esta es la cara de dignidad que tenemos que asumir en nombre de nuestro pueblo y no solamente en nombre de nosotros mismos, individualmente. No sería yo si estuviera allí haciendo un discurso delicado…”

(Texto extraído de Pedagogía del compromiso de Paulo Freire, paginas 99-101)


Resucitando la esperanza en tiempos de oscuridad (H. Giroux)

Rescato unos párrafos de una lectura que hice hace ya un tiempo y su autos escribió hace mucho más tiempo. Creo que viene muy bien a estos momentos que vivimos.

” Mientras las leyes del mercado toman preeminencia sobre las leyes del estado como guardianas del bien público, el gobierno ayuda poco en la mediación comunicativa entre el avance del capital y sus rapaces intereses comerciales. Tampoco colabora con los intereses de las esferas no comerciales y de mercado que crean los espacios políticos, económicos y sociales y las condiciones de discurso vitales para una ciudadanía crítica y vida pública democrática. Dentro del discurso del neoliberalismo, se hace difícil para el ciudadano medio hablar de transformación o política, o incluso enfrentar, la creciente corrupción, la caída de los ingresos, la liquidación progresiva de la liquidación laboral, o la eliminación de beneficios para la gente que trabaja part- time.

El vocabulario democrático liberal de derechos, provisiones sociales, comunidad, responsabilidad social, salario digno, seguridad laboral, igualdad, y justicia parecen haber quedado fuera de lugar en un país donde la promesa de la democracia ha sido reemplazada por el casino capitalista, una filosofía de ganador toma todo, conveniente tanto para los jugadores de lotería como comerciantes. Mientras la cultura corporativista se extiende aún más profundo en las instituciones básicas de la sociedad política y civil, sostenida a diario por una cultura industrial en manos del capital concentrado, se refuerza con mayor fuerza por el temor e inseguridad públicos de que el futuro no contiene nada más que una versión aguada del presente. Cuando el discurso del neoliberalismo es el que prevalece delimitando el imaginario público, no hay vocabulario para el cambio social progresista, visones democráticamente inspiradas, o nociones críticas de agente social para expandir el significado y propósito de la vida pública democrática. Contra la realidad de salarios laborales bajos, la erosión de provisiones sociales de un creciente número de gente, y la expansión de la guerra contra la gente joven de color dentro y fuera de las fronteras a modo de construcción imperial , la fuerza destructora conducida por el Mercado por parte del neoliberalismo continua movilizando su interés en producir identidades de mercado y relaciones de mercado que últimamente cortan la relación entre la educación y el cambio social reduciéndolo a obligaciones de consumismo.

Al extenderse de modo aún más profundo la ideología neoliberal y la cultura corporativista en las instituciones básicas de la sociedad civil y políticas, hay una disminución simultánea en las esferas públicas no comerciales – tales como las escuelas públicas, librerías independientes, iglesias, estaciones de radio públicas no comerciales, sindicatos y instituciones voluntarias comprometidas en el diálogo, educación, y aprendizaje- que albergue la vida individual dentro de la pública y provea un vehículo robusto para la ciudadanía democrática y participativa. En el vació que deja la disminución democrática, el fanatismo religioso, chauvinismo cultural, discriminación y racismo se convierten en las tropas dominantes de los neoconservadores y otros grupos extremistas ansiosos por sacar ventaja de la creciente inseguridad, el miedo y la ansiedad que resulta del desempleo, la Guerra contra el terror, y las comunidades “desenredadas”.Como resultado del ataque corporativo consolidado sobre la vida pública, el mantenimiento de las esferas públicas democráticas desde las cuales lanzar una visión moral o para comprometerse en una lucha viable contra la política así establecida pierde toda credibilidad- por no mencionar apoyo económico.

 …Necesitamos un nuevo lenguaje para la política, para analizar dónde puede tomar lugar, y lo que significa movilizar alianzas de trabajadores, intelectuales, académicos, periodistas, grupos juveniles, y otros para reclamar, como el coronel West ha puesto correctamente como, esperanza en tiempos de oscuridad.”

(Henry A. Giroux)

Os dejo el enlace a la página donde podéis leer el texto completo:

http://www.henryagiroux.com/Neo&Demof%20Democ_Spanish.htm


La pedagogía que apoyo… la que intentaré practicar

“La Pedagogía Crítica que apoyo y practico se aboga por el disentimiento no violento, el desarrollo de una filosofía de la praxis guiada por un humanismo marxista, el estudio y pensamiento de los movimientos sociales revolucionarios y la lucha por una democracia socialista. Lo anterior se opone a la democracia liberal, la cual sirve únicamente para facilitar la reproducción del capital. Se aboga por un movimiento social multirracial, antiimperialista dedicado para oponerse al racismo, el capitalismo (tanto en la propiedad privada como las formas de propiedad del Estado), el sexismo, el heterosexismo, las jerarquías basadas en las clases sociales, así como otras formas de opresión. Se delinea con la inspiración de filósofos de la praxis revolucionaria como Paulo Freire, Raya Dunayevskaya y otros filósofos, teóricos sociales y activistas políticos y en todo aquél que anhele y luche por la libertad. La pedagogía crítica se opone tanto al terrorismo de Estado como a los actos del terrorismo individual. Como Freire escribe en la Pedagogía de la Libertad, “El terrorismo es la negación de lo que llamo una ética universal humana.” La Pedagogía Critica se ha conducido por el motor de la lucha de clases, tanto en arenas internacionales como nacionales.*” (Peter Mclaren)

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