Archivo de la categoría: reivindicaciones

El himno de mi patria

Para que no quepa duda de lo que se celebra un día como hoy, no nada mejor que recoger las letras de alguna de las mejores plumas del carnaval. Habrá quien ponga sesudas reflexiones de magníficos libros, poemas, novelas… Yo uso pasodobles de carnaval, porque llegan al pueblo y a su corazón.

1º-. “El himno de mi patria” (Comparsa “Los cobardes”, año 2016. Autor: Antonio Martínez Ares). Para que recordemos a quienes damos alas cuando himnos y banderas son utilizadas para ensalzar los sentimientos más rancios de un país, ocultando las miserias de toda la ciudadanía.

“El himno de mi patria nunca tendrá letra
y nos separará ahora y eternamente.
Es solo un chunda chunda que enciende la mecha
entre todos los países de este país.
El himno es una mano con camisa nueva,
es una mano obrera y progresista;
la misma mano que a manos llenas
crudo se lo lleva en maletines a Suiza.
Es un norte sin fe y todo un sur de canciones.
Es la vieja alianza entre iglesia y estado.
Es el euro, el invento pa hacernos más pobres.
Es la fiesta de un pueblo que goza matando.
Mi patria tiene un himno que abuchea la gente
porque la vieja guerra en la cunetas sigue presente.
El himno suena a himno muerto
y cuatro millones de desempleados velando su cuerpo.
Suena a colegios sin comedores,
a una infanta, tralarí y jueces sin cojones.
Suena a trompeta de legionario,
a furbo y tonadilla, a fiesta nacional,
a América sangrando por nuestra hispanidad.
El himno de mi patria es una patraña…
El verdadero himno, nuestro himno, mi himno,
el de todos, es el himno… himno muy lejos de España.”

 

2º-. “Cuando un Bohemio dice Patria” (Comparsa “Las noches de Bohemia”, año 2010. Autor: Juan Carlos Aragón). Para dejar claro cual es mi patria y a que me refiero cuando hablo de ella, mi patria es mi barrio, mi pueblo, mis amigos, mi patria no existe, porque mi patria nunca tendrá fronteras ni banderas.

Cuando un bohemio dice patria es ninguna y es cualquiera.
La vida me fue enseñando que la patria solo es
una raya en el mundo que llaman frontera,
que le pintan escudos y le clavan banderas
y que luego su gente se mata con la que está en frente
yo no sé por qué.
Tampoco entenderé jamás
como se escoge la profesión suicida
de servir a la patria dando la vida
si vida solo hay una y hay que tratarla de otra manera.
Yo solo entiendo por Patria la tierra que un día te viera nacer,
donde pisaras de niño sus calles y sus playas
Yo soy de Cádiz y a Cádiz dentro de mi alma siempre llevaré
y a Cádiz le cantaré donde quiera que vaya.
Pero no me pidan que mate ni que abra combate por la tierra mía,
que una Patria no vale una guerra
y antes que la tierra vale mas la mía.
Dudo mucho que el mejor amante
sea el que más cante “yo por ti me muero”
que es mas bonito un guiño
cuando el cariño es verdadero,
y el cariño lo he dado como gaditano y como hombre,
llevando su nombre,
llevando su nombre por el mundo entero.

 

3º.- “Con todo mi cariño” (Comparsa “Araka la Kana”, año 2007. Autor: Juan Carlos Aragón). Esta para recordar a todas esas personas que se llaman “patriotas” y se dan golpes en el pecho levantando la cabeza, que un día como hoy tenemos mucho por lo que pedir perdón y muy poco que celebrar.

Con todo mi cariño vaya el pasodoble
a la poca verguenza de algunos de ustedes.
Me parece mentira que los españoles
presuman de sus colonizadores
y de sus víctimas nunca se acuerden.
Con todo mi cariño y toda mi tristeza
a esa poca verguenza quiero recordar,
que cuando a America del sur
llegó Colón con una cruz
y con la espada en que se convirtió,
nos dejo su tan católico legado,
cuatro siglos explotados.
Nos trataron como esclavos
mientras nos cambiaban la lengua.
Nos violaban, nos asesinaban y
cuando volvian se traian el oro y la plata
o ya no se acuerdan.
Y me parece mentira que despues
de tanta y tanta explotación
cuando llega un sudaca
mendigando plata diga un español:
“peste de los inmigrantes,
sudacas tunantes, gentuza asquerosa,
indio largate de aqui
que este nos es tu pais y ya España rebosa”.
Todos los que hablan así,
luego piden pá sus hijos una educación religiosa.
No se te olvide nunca españolito racista maldito
que si a tu país llegan de Sudamerica
cientos de miles pobres inmigrantes
es solamente pá buscar
el medio de sobrevivir
y tus abuelos, ay!, lo hicieron antes.

 

¿Cuál es tu patria?

Anuncios

Las cárceles se arrastran…

Ayer se cumplian 75 años de la muerte de Miguel Hernández, poeta del pueblo y voz de los invisibles. Moría en la cárcel de Alicante, enfermo de tubercolosis. Ayer no tuve un solo minuto para poder sentarme a escribir unas palabras sobre esa persona que tanta letra dejó escrita. Y no quería dejar pasar un día más sin dedicar un pequeño fragmento   a esa persona que tantas lecciones nos fué dejando.

Es curioso, que tanto hayamos desechado la poesía, que no nos paremos a pensar cuantos poemas albergamos en un día.

Si despierto bien temprano y voy camino a trabajar “Por las calles voy dejando; algo que voy recogiendo:; pedazos de vida mía; venidos desde muy lejos” y aunque en poco mi trabajo, al del campo se pueda comparar, yo me acuerdo de esos “Jornaleros que habéis cobrado en plomo; sufrimientos, trabajos y dineros.; cuerpos de sometido y alto lomo: jornaleros.“. Así, siento que “tengo estos huesos hechos a las penas; y a las cavilaciones estas sienes; pena que vas, cavilación que vienes por pensar queEl mundo de los demás, no es el nuestro: no es el mío” y preguntarme “¿No cesará este rayo que me habita el corazón?.

Quisiera sentir, como el poeta, que “Vientos del pueblo me llevan,; vientos del pueblo me arrastran,; me esparcen el corazón; y me aventan la garganta.“, pero el día de trabajo es largo y al final de la jornada solo pienso que “después de haber cavado este barbecho,; me tomaré un descanso por la grama; y beberé del agua que en la rama; aumenta su frescura en mi provecho“.

Se hunde en mi pecho el compromiso y al sentarme a descansar, el silencio me trae el recuerdo de los días que un taller sirvió para recordar al poeta desaparecido. Recordarlo tras los muros de “las cárceles [que] se arrastran por la humedad del mundo…; buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,; lo absorven, se lo tragan“. ¿Qué mejor que una prisión para volver a recordar que tan solo “para la libertad siento más corazones; que arenas en mi pecho“?. ¿Qué mejor que una prisión para rendir un homenaje a aquel que no dudó, ni vaciló en pedir la libertad de un pueblo?: “Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero.; Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma.; Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:; no le atarás el alma.“, porque “¿Quién encierra una sonrisa?; ¿Quién amuralla una voz?“.

No se olvida mi memoria que, “Mis ojos sin tus ojos, no son ojos,; que son dos hormigueros solitarios,; y son mis manos sin las tuyas varios; intratables espinos a manojos“, que no estoy solo, que vamos junt@s, enfrentad@s a esas “tristes guerras…; tristes, tristes“, que van dejando un reguero de sangre, un sin fin de muertes y un pueblo llamando a los muros.

Mi refugio es esa “cantidad de mundos; que con los ojos abres,; que con los brazos cierras. La cantidad de mundos; que con los ojos cierras,; que con los brazos abres” porque, si algo nos pudo salvar fue que “Pasó el amor, la luna, entre nosotros; y devoró los cuerpos solitarios.; Y somos dos fantasmas que se buscan; y se encuentran lejanos“.

Y hoy, 75 años después de esa muerte, aún podemos preguntarnos, cómo olvida un pueblo a quien al pueblo escribe, como se borran los versos, las palabras, hasta caer en el exilio. Olvidamos los amantes cada estrofa dedicada, las historias de la cárcel, el compromiso con el hombre, con la lucha, con el sueño.

Hoy, 75 años después, “quiero escarbar la tierra con los dientes,; quiero apartar la tierra parte a parte; a dentelladas secas y calientes… que tenemos que hablar de muchas cosas,; compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández


No ha sido un banco fue nuestra Universidad

Ya se sabe que en el carnaval de Cádiz  siempre hay crítica a nuestra sociedad, a la actual y a la que está por llegar. Esta vez le ha tocado a la Universidad y es que la comparsa del grupo OBDC formada casi en su totalidad por gente joven está claro que no podía dejar pasar la oportunidad de hacer crítica a una institución de la que deben estar tan cerca aún. De hecho ya el año pasado dejaron algún detalle hablando del futuro de la educación y de las y los universitarios. Ahí os dejo la letra de este pasodoble a la corrupción en la Universidad de Cádiz:

 

“Pan de cada día en nuestro estado mafia

la corrupción desfila en una pasarela de vicio y estafa

llegó la moda a Cádiz en forma de tarjetas black

esta vez no ha sido un banco fue nuestra Universidad.

 

Premio a los gestores de la honorable institución

con honoris causa de mangante

sacaron el cum laude en caros restaurantes

pero, es legal compañero

pasa la visa de nuevo que invitan los estudiantes.

 

Cayéndose los techos a los futuros ingenieros.

Vicerrectores tirando el dinero

de tu educación para sus santos huevos.

 

Sin justificar que no hay profesorado.

Para financiar sus viajes privados

mamar y pagar el derroche de pijos tan aburguesados

 

Recuerdo que en mi casa con lagrima y dolor

siempre privándonos de todo pagando con sudor

matrícula a precio de oro mientras

esos golfos en el faro almorzaban

con fatiguita y cariño

mis dos padres trabajaban

pé que su niño estudiara.”

 

(Letra de Germán García Rendón y Enrique García Rosado, comparsa OBDC el show de Pinocchio)

 

 


Rajoy y su… ¿pedagogía?

En el último mes del ya pasado 2014 me sorprendió escuchar en tantas ocasiones la palabra pedagogía. En una reunión del Partido Popular el pasado 16 de Diciembre, Mariano Rajoy pedía a sus diputados “hacer pedagogía”; El 26 de Diciembre en una rueda de prensa el señor Rajoy volvía a pedir que “hicieran pedagogía” para explicar donde está cada cual.

Hacer pedagogía. Cada vez que escucho esas palabras de boca de la clase política de nuestros país, y no son pocas las veces que las dicen, me pregunto a que se estarán refiriendo…

Soy uno de esos profesionales de la educación, uno de esos pedagogos, que piensa que la frase “hacer pedagogía” conlleva implícita ciertos significados:

Hacer pedagogía es escuchar, saber y aprender a escuchar a las y los demás. Escuchar para poder hablar, para aprender a hablar; escuchar para comprender y entender las situaciones, los miedos, las intenciones… Escuchar porque sin escuchar difícilmente podré hablar, porque para hablar y que te escuchen primero es necesario saber escuchar.

Pero, me pregunto cuando el gobierno actual, sus diputados, su presidente, escuchó por última vez a la ciudadanía. Ustedes no han escuchado ninguno de los gritos de auxilio que el pueblo ha intentado hacerles llegar, no escucharon las peticiones como no escucharon los sufrimientos. Rajoy no puede hacer pedagogía si su único afán es hablar sin escuchar, si sus mensajes no admiten preguntas y se transmiten por pantalla plana o ruedas de prensa cerradas. El PP no puede hacer pedagogía tapando la boca a la ciudadanía con una mordaza que limita las libertades y las opiniones.

Hacer pedagogía es crear situaciones en las que se produzca un aprendizaje consciente, un aprendizaje crítico, que genere preguntas a las que se puedan buscar respuestas en conjunto. Hacer pedagogía no es transferir a otra persona conocimientos e ideas propias para que las asuma como verdades inamovibles, sino propiciar que estas sean cuestionadas y reconstruidas a través de la pregunta.

Usted, señor Rajoy. Ustedes, señoras y señores del gobierno no hacen pedagogía, ustedes imponen ideas, transmiten discursos sin permitir que se es cuestione. Ustedes insultan a la justicia y a la ciudadanía siempre que les apetece sin admitir cualquier discurso o pregunta contraria a la agenda marcada, contraria al discurso dominante impuesto por los poderes hegemónicos. Por eso señoras y señores ustedes no hacen pedagogía.

Hacer pedagogía es ser humilde. Hacer pedagogía es admitir el error y ser consciente de que tenemos derecho a equivocarnos, a reconocer dicha equivocación, asumir responsabilidades y  subsanar dicho error. Pero sobre todo, hacer pedagogía es hacer gala de la humildad necesaria para reconocernos como seres que aprendemos de nuestros errores.

¿Cuándo fue la última vez que admitieron un error?¿Cuándo admitieron por última vez que sus reformas hunden en la miseria a su población, a la ciudadanía que dicen representar?. No. Ustedes no pueden hacer pedagogía sin reconocer sus errores, sin dejar de echar las culpas a los demás, sin ser humildes y asumir sus responsabilidades ante las devoluciones en caliente en Melilla, ante las personas desalojadas de sus casas, ante los suicidios desesperados por la perdida de toda esperanza, ante quienes fueron expulsados de su ciudad y de su país por la imposibilidad de encontrar un trabajo digno, ante quienes sufren los recortes en sanidad, ante quienes pierden sus derechos a ser atendidos como personas, ante quienes son explotados en sus trabajos, ante las niñas y niños que se acercan cada vez más a la pobreza.

Hacer pedagogía es educar con el ejemplo. Hacer pedagogía es partir de la conciencia de quién es uno mismo para construir un discurso acorde con lo que se practica. Hacer pedagogía es enseñar mediante la acción lo que se transmite con la palabra.

¿Cómo van a hacer pedagogía ustedes que mientras transmiten la austeridad viven en la opulencia de la subida de sueldos, de las tramas corruptas, de los favores a amigas y amigos? ¿Cómo pretenden hacer pedagogía si su ejemplo es el de un pequeño Nicolas, el de una juventud que olvidó el compañerismo, el esfuerzo y la humildad para cambiarla por el engaño, la imagen y el dinero fácil?

Pero, sobre todo y ante todo, hacer pedagogía es pensar que como dijo Paulo Freire “cambiar el mundo es tan difícil como posible”. Hacer pedagogía es saber que tenemos el derecho a transmitir la realidad que se vive, tenemos el derecho a conocer cómo y por qué estamos en la situación que estamos pero, sobre todo es saber y ser consciente que en la medida en que intervenimos en el mundo como personas, somos capaces de cambiar las situaciones de desigualdad, de odio, de apatía, de explotación y desesperanza que en él se dan.

Ustedes no transmiten esperanza, sino desesperanza. Ustedes transmiten esperanza a los mercados, a las clases dominantes, a quienes siempre han ostentado el poder. Mientras, a la ciudadanía, a quienes sufren las consecuencias de una crisis creada por el poder financiero la hipnotizan e inmovilizan con el discurso de la imposibilidad, con la sagrada aseveración de que “el mundo, las cosas son así y nada se puede hacer ante ello”. Pero, no es cierto y lo saben, el mundo no es así, el mundo se construye con la acción de cada persona sobre él, el mundo cambia porque somos muchas y muchos quienes queremos que las cosas cambien. Así que ustedes no hacen, ni pueden hacer pedagogía porque no esperan un cambio de rumbo hacia un mundo más humano, igualitario y justo, sino mantener unas relaciones de desigualdad, ampliar las diferencias entre personas y callar las voces que han despertado de su letargo.

No me gustaría terminar sin sugerir un cambio en su discurso, al menos en el uso que hacen de la palabra Pedagogía y de la frase hacer pedagogía. Hagan un favor, sustituyan esa frase y esa palabra por la verdad, por aquello que realmente pretenden hacer. Ustedes no quieren hace pedagogía, ustedes quieren “vender y comprar”:

Vender e imponer un discurso y unas ideas al margen de la realidad que sufre el país para comprar la sumisión de un pueblo entero.

Vender que hemos salido de la crisis para comprar el silencio de quienes aún la sufren.

Vender nuevas medidas y subvenciones sociales para comprar votos de cara a las elecciones que están por llegar mientras durante 3 años han acabado con el tejido social del país.

Vender que quienes se alejan del discurso dominante son radicales, antisistema o cualquier otra etiqueta impuesta de forma peyorativa mientras los verdaderos radicales antisistema han sido ustedes al destruir la educación, la investigación y la sanidad de este país.

Vender que solo ustedes llevan razón para comprar la razón y el pensamiento crítico que es lo que realmente hace evolucionar a una sociedad.


El pedagogo libertario

El 13 de Octubre de 1909 fue fusilado, ante un pelotón militar, Francisco Ferrer y Guardia, un precursor de una nueva forma de pedagogía, una metodología de aprender y enseñar que aún hoy sigue siendo vista con recelos por gran parte de la cultura dominante en nuestras escuelas pero, que por otra parte contagia, de algún modo, todas las nuevas practicas pedagogico-educativas que surgen en este nuevo siglo, y que se ponen en marcha a pesar de las grandes dificultades y los numerosos ataques que sufren por parte de los defensores de la metodología tradicional, cuantificadora, esa educación bancaria como diría Freire, que se ha propagado a través de las pruebas estandarizadas y las evaluaciones internacionales.

Ferrer y Guardia fue capaz en su época de romper con las normas establecidas, no solo a través de nuevos presupuestos pedagógicos, sino llevando a la practica su concepción de la educación a través de “La escuela moderna”, un centro de enseñanza donde teoría y practica se daban la mano para caminar hacia la plena libertad del aprendizaje individualizado, donde los niños vivían por sí mismos, siguiendo las enseñanzas de Ellen Key, y por sí mismos aprendían a crecer como personas libres en comunidad con sus compañeras y compañeros.

“No tememos decirlo: queremos hombres, personas capaces de evolucionar incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los medios y de renovarse ellos mismos; hombres cuya independencia intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada; dispuestos siempre a aceptar lo mejor, dichosos por el triunfo de las ideas nuevas y que aspiren a vivir vidas múltiples en una sola vida. La sociedad teme tales hombres: no puede, pues, esperarse que quiera jamás una educación capaz de producirlos”.

(F.  Ferrer y Guardia, La escuela Moderna pág 28)

Es curioso que educadores como Ferrer y Guardia, Ivan Illich, Friedrich Fröbel, John Dewey, Célestin Freinet, Giner de los Ríos e incluso Paulo Freire se encuentren en muchas ocasiones casi escondidos  (si es que aparecen), en los planes de estudio de las distintas carreras universitarias de educación. Ferrer y Guardia no solo fue ajecutado, acusado (sin pruebas que lo demostrasen) de instigar a la revuelta de la semana trágica. Su ejecución y su persecución por parte del Estado era una forma de avisar y frenar el surgimiento de las nuevas ideas pedagógicas, que resurgirían en España de manos de las instituciones de enseñanza de la II República. Su juicio era el juicio de los poderes conservadores a la libertad de aprender y crecer en una sociedad más libre, más humana y más consciente de las necesitades de la clase obrera.

Hoy en día la lucha sigue, los poderes del mercado, el neoliberalismo y el capitalismo educativo, tratan igualmente de frenar las iniciativas pedagógicas y educativas que surgen desde las practicas más institucionalizadas de la escuela pública, hasta aquellas que surgen de cooperativas educativas o practicas sociales transformadoras. Los nuevos o reciclados movimientos pedagógicos y educativos (pedagogía blanca, educación expandida, pedagogías invisibles, edu-punk, MRP, pedagogía libertaria, educación popular, Waldorf, escuelas democráticasy tantos otros) tienen hoy abiertos grandes frentes de lucha educativa y política. Por eso es importante que hoy no olvidemos que la ejecución de Ferrer y Guardia no solo fue un juicio a una persona, sino a sus ideas y convicciones políticas, y sobre todo, a otra forma de ver la educación y el aprendizaje.


Carta de la desexcelencia: salvemos la universidad *

Hoy me he encontrado con esta entrada en la página web de Jordi Adell. Como ya hice con la carta  abierta a Andreas Schleicher creo que son iniciativas que hay que difundir, más allá de que como dice mi querido amigo Carlos, yo también me encuentre a estas alturas “harto de tanta filosofía, de tanto estudio concienzudo sobre cómo actuar. Cientos de artículos y decenas de libros. Análisis críticos sobre circunstancias que atenazan al mundo, a la actividad laboral, al modelo productivo, a las relaciones entre las personas, o al desarrollo de la sociedad en su medio. Pesados debates, milenarias asambleas, panfletos, carteles, discursos, líderes, palabras…” .

Así que sin más, os animo no solo a que la difundáis por todos los medios posibles, sino a que en la practica cotidiana hagáis posible ese cambio, quizás poniendo en marcha esa “slow science” o no, tal vez librándose del yugo del neoliberalismo, quizás uniéndose a esos grupos que ya trabajan con otras orientaciones

CARTA DE LA “DESEXCELENCIA”

En los inicios del siglo XXI, la excelencia es una idea omnipresente. La encontramos en la empresa, en el deporte, en la alimentación, en la televisión, y ha llegado hasta la intimidad de nuestros hogares. La excelencia expresa la superación personal, el crecimiento continuo del rendimiento y del éxito en un mundo en el que se extiende la idea de que nos hallamos frente a un profundo cambio donde solo los más fuertes sobrevivirán.

Recuperada por la política neoliberal y por el mundo empresarial desde los años 80, la excelencia se apoya en un lenguaje mágico y seductor que despierta cierta sonrisa ya que hay mucha distancia entre los eslóganes de los nuevos managers y la realidad que tratan de construir. Sin embargo, esta sonrisa desaparece cuando analizamos los efectos concretos de una gestión de las cosas basada en la idea de la excelencia: hipercompetitividad, desvalorización de los saberes construidos sobre la experiencia, modificación continua de las prácticas profesionales, precariedad, evaluaciones estandarizadas, todo ello provoca efectos negativos de desmotivación, baja autoestima y disminución de la calidad del trabajo.

Aunque en la universidad la idea de la excelencia ha llegado más tarde que en otros ámbitos, muchos dirían que ha sido acogida con los brazos abiertos, con la fe del converso. En el agitado proceso de Bolonia, que consagraba la competitividad entre las universidades europeas, se hacía necesario cuidar la propia imagen de marca universitaria, transformar la propia institución en una máquina de guerra capaz de absorber mayores fondos y los mejores estudiantes y profesores para poder posicionarse en los lugares de prestigio de los ránquines globales. En un contexto de crisis y penuria, la preocupación por la financiación ha impulsado aún más los sistemas de gestión de la investigación y la enseñanza basados en indicadores.

Tras una década de reformas ininterrumpidas, se observa en la actualidad un progresivo deterioro y no una mejora de la institución universitaria. Es cierto que se ha crecido en capacidad de comunicación, en capacidad de producir indicadores de excelencia que llevan a algunos a mejores posiciones en los sistemas de clasificación. Pero todo esto no garantiza que haya mejorado la calidad de nuestro trabajo. Peor aún, estos crecimientos esconden muchas veces una bajada de dicha calidad: mercantilización del aprendizaje, sustitución de saberes teórico-reflexivos por saberes instrumentales, declive del espíritu crítico, especialización extrema de campos y líneas de investigación, fraudes en la investigación, etc. Tras la fachada de cartón piedra, la política de la excelencia lleva a un resultado exactamente inverso al que trata de promover.

Esta constatación lleva a proponer la idea de “Desexcelencia”. Lejos de querer significar un llamamiento a la mediocridad o la pereza, la desexcelencia invita a preocuparse por la calidad real y efectiva del trabajo en la universidad, de modo que seamos conscientes de la naturaleza del trabajo que realizamos y de la satisfacción que puede producir. Según este enfoque, inspirado en el trabajo artesanal, la calidad se cultiva conciliando el acto y el sentido, lo que pone en cuestión la actual gestión de las universidades. El llamamiento a la desexcelencia no reivindica la vuelta a ninguna edad de oro sino que invita a criticar la actual evolución fallida de las universidades.

¿Para qué una “carta de la desexcelencia”?

A lo largo de la década pasada se han hecho oír en el mundo académico en Francia y Bélgica, numerosas voces críticas que han denunciado las prácticas de la excelencia en la investigación y la docencia. Entre otras propuestas, se ha preconizado ralentizar –Slow Science– y repensar los valores en el mundo universitario de cara a alcanzar un trabajo de mayor calidad: trabajo compartido, honestidad, gratuidad, satisfacción con el trabajo bien hecho.

Se han promovido múltiples llamamientos con miles de firmas de apoyo en todo el mundo. Este hecho es satisfactorio, pero se hace necesario ir más allá de la firma, la sensibilización y la denuncia. Es preciso que cada uno reflexione sobre el lugar que ocupa en la reproducción de la ideología de la excelencia. Se hace necesario conocer la responsabilidad personal en el desarrollo de esta lógica y saber hasta qué punto formamos parte y colaboramos en el funcionamiento de está mecánica. Cuando aceptamos ciertas reformas generadas en nombre de la excelencia, cuando cumplimos las imposiciones que esta nos reclama y la carrera competitiva que impone, nos convertimos en actores de nuestra propia destrucción.

Una forma de salir de estas contradicciones es transformar nuestras maneras de ser y actuar y poner en práctica nuestros valores y no solo hacer llamamientos a las autoridades educativas, que parecen más reocupadas por la imagen que por el funcionamiento real de la universidad.

Con esta finalidad nace la carta de la desexcelencia. Es fruto de una reflexión colectiva que pretende abrirse a la participación de todos. Una reflexión que busca sustituir la ilusa meta de la excelencia por la idea de un trabajo honesto y bien hecho en el marco de una universidad pública, democrática y accesible, algo muy diferente a las tendencias que hoy se abren ante nuestros ojos.

Más allá del debate, aceptación y firma de esta carta, se pretende su difusión a través de la apropiación personal y crítica de su contenido y mediante la adopción en la vida académica de cada uno de nosotros: en la docencia, en la investigación y en la gestión. Las proposiciones que contiene la carta pueden ser moduladas en función de los perfiles individuales y de las posibilidades de acción de cada uno. Por más que les pese a los nuevos managers de la universidad, hay múltiples intersticios en los que se desarrollan formas de resistencia muy diferentes. Desde esta carta no se hace un llamamiento al suicidio profesional a través de su cumplimiento a rajatabla. Proponemos que esto pueda ser modulado dependiendo del margen de maniobra de cada estamento académico. Para lograr una comunidad universitaria basada en el diálogo y la solidaridad, lo ideal sería su máxima extensión.

DOCENCIA

La enseñanza es una misión esencial de la universidad. No es un producto de consumo sujeto a normas de rentabilidad.

Consecuentemente, me comprometo a:

– Defender la libertad de acceso de los estudiantes a la universidad.

– Oponerme a la organización de áreas de conocimiento basadas en fenómenos de moda o de mayor número de alumnos.

– Denunciar los discursos y dinámicas que están transformando las universidades en instituciones estrictamente profesionalizantes, prometiendo la adquisición de competencias directamente operacionales.

– Rechazar el trato a los alumnos como si fueran clientes o consumidores. Más en concreto:

            -Llevando al centro de la docencia dinámicas de construcción del saber poniendo en marcha dispositivos pedagógicos que permitan la construcción conjunta de saberes –seminarios conjuntos entre asignaturas, trabajos prácticos-.

            – Luchando contra la infantilización de los alumnos en los procesos de aprendizaje que va aparejada con la estandarización de contenidos y de las expectativas. Ello impide el desarrollo de la curiosidad y del espíritu crítico.

            – Evitando la estandarización de las formas de evaluación.

– Mantener una exigencia intelectual hacia los estudiantes, explicándoles sus obligaciones y responsabilidades en materia de trabajo personal y exponiéndoles los objetivos y las exigencias de los cursos, discutiendo con ellos la organización de los contenidos y recogiendo información para valorar el efecto de la docencia y planificar cursos sucesivos.

– Crear una enseñanza reflexiva que permita al alumno construir herramientas para interpretar mejor el mundo.

– Rechazar los listados de “competencias” que no tengan como principal objetivo la expansión personal e intelectual de estudiantes y profesores mediante la construcción de saberes (pensamiento), saber hacer (métodos) y saber estar (valores).

– Promover reflexiones pedagógicas colectivas a escala departamental para contener la creciente estandarización actual de la enseñanza.

– Velar porque las líneas pedagógicas institucionales centralizadas no caigan en las mencionadas formas de estandarización docente y de uniformización tecnológica de la pedagogía.

– No promover o participar en cursos, o tipos de formación que puedan producir una discriminación económica.

– No seleccionar nuevos profesores o nuevas promociones que se basen únicamente en su experiencia de investigación y publicaciones o en su capacidad de movilizar fondos de investigación. Las capacidades pedagógicas han de ser una prioridad para contratar docentes.

– Valorar la experiencia profesional en las contrataciones solo cuando esta beneficie a los alumnos y a la investigación.

– Exigir que cualquier procedimiento de evaluación externa o interna de la docencia tenga claramente especificados sus criterios y objetivos y recoja los puntos de vista de los evaluados sobre la cuestión.

INVESTIGACIÓN

Para nosotros, la investigación genera conocimientos diversos y abiertos. No es una empresa productivista y utilitaria. No tiene como finalidad la fabricación de productos acabados.

En consecuencia, me comprometo a:

– Considerar la investigación y la docencia como inseparables, tanto en los principios como en la práctica. La investigación se enriquece con el dispositivo pedagógico y este permite la transmisión de conocimientos y el surgimiento de nuevas preguntas de investigación.

– Defender la libre elección de temas de investigación, sin imposiciones basadas en criterios de rentabilidad.

– Rechazar las actuales lógicas de evaluación y clasificaciones que ponen en competición a los investigadores y a los grupos de investigación haciendo que peligre el trabajo colaborativo. En concreto, me comprometo a:

            – No dar validez a los ránquines internacionales, cuyas finalidades y métodos deben ser discutidos.

            – No participar o someterme a evaluaciones que no se correspondan con autoevaluaciones decididas por los propios grupos de investigación. Lo que significa que los criterios de evaluación hayan sido discutidos colegialmente y lleven a evaluar objetivos pensados conjuntamente.

            – No aplicar sistemas de evaluación en la universidad que provengan de otro tipo de evaluación concebida de manera estándar para otro tipo de organizaciones (como empresas, por ejemplo).

            – Rendir cuentas a la sociedad, pero sin que esto cree una dependencia de la demanda social o privada. Es necesario defender la perspectiva de una investigación a la escucha del mundo, pero lo suficientemente autónoma para que su agenda no venga marcada por otras finalidades.

– Respetar las reglas en cuanto a la contratación y promoción del profesorado.

            – No primar procedimientos de contratación que desfavorezcan a los candidatos “locales”

            – Eliminar la hegemonía de baremos cuantitativos (número de publicaciones, índice de impacto, factor h…). Reintroducir prioritariamente los procedimientos cualitativos que se centren sobre la valoración del contenido de los expedientes.

            – No utilizar el postdoctorado en el extranjero como criterio de selección (es claramente discriminatorio para las mujeres y los menos favorecidos económicamente)

            – Para los procesos de selección, contratación y promoción, creación de formularios y procedimientos abiertos que den cabida a la argumentación y la expresión de los méritos de manera argumentada y no sujeta a número de caracteres u otras limitaciones por los procedimientos informáticos al uso.

            – Promover ayudas accesibles a aquellos que no alcancen las contrataciones

            – Promover que los procesos de movilidad en la investigación se acojan a programas financiados.

– No sometimiento a la obsesión productivista en materia de publicaciones. Crear medios para que las investigaciones largas no se vean discriminadas por esta obsesión de publicar rápido. Facilitar la difusión de la investigación al conjunto de la sociedad.

Lo que implica:

             – Apartarme del uso de indicadores bibliométricos en la gestión de las carreras y en la selección de los proyectos de investigación.

            – Evitar obsesionarse con la posición ocupada en el marco muy cuestionable de los indicadores bibliométricos (índice h, factor impacto…) o con la posición ocupada por otros colegas.

            – Reflexionar junto a los investigadores más jóvenes sobre los peligros de una investigación basada en la ideología de la excelencia que da prioridad a la cantidad y la rapidez por delante de la calidad y el contenido.

            – Favorecer la publicación de textos de síntesis (en artículos, libros o capítulos de libro) y no la reiteración o clonación de artículos con vistas a inflar el curriculum.

            – No firmar artículos en los que no haya tenido un papel activo en la investigación y la escritura.

            – Favorecer plazos de entrega largos en las convocatorias para conseguir mejores niveles de calidad en la escritura.

            – Favorecer la escritura conjunta posibilitando la firma en nombre de colectivos y no de autores.

            – No dar por supuesto el inglés como lengua de publicación

            – Cuidar que los contratos de publicación no dejen nuestras investigaciones en manos privadas y con finalidades mercantiles.

            – Publicar en Open Acces

            – Publicar en revistas locales, regionales, nacionales y en las editoriales universitarias.

            – Favorecer la discusión de mis investigaciones dentro y fuera de los medios académicos.

            – Redactar y publicar resultados a disposición de medios y colectivos no académicos (revistas de asociaciones, por ejemplo).

           – No dejar que mi trabajo de investigación me aleje de otros ámbitos de la actividad universitaria.

– Combatir la conversión de los grupos, departamentos o institutos de investigación en células empresarializadas:

            -Favoreciendo la gestión colegial y democrática, demandando sistemas que la posibiliten

           -Favoreciendo la existencia de estructuras interdisciplinares en la universidad.

            -Favoreciendo diversas formas de vinculación de las personas a las unidades de investigación.

            -Protegiendo y desinfantilizando la situación de los doctorandos. Promoviendo su participación paritaria y su libertad académica de elección en la investigación.

Igualmente, posibilitando una información lo más clara posible sobre sus expectativas profesionales en la universidad y eliminando en lo posible su precarización en todos los terrenos.

            -Favoreciendo el uso público y no con fines personales de los resultados de investigación producidos colectivamente y con fondos públicos. Las investigaciones realizadas con dichos fondos pertenecen a la sociedad.

-Limitar las cargas administrativas que dificultan actualmente las tareas de docencia e investigación (informes, guías docentes, evaluación, coordinación, gestión de proyectos…)

-En los contratos de investigación realizados con entidades privadas, incluir, en la medida de lo posible, un uso abierto de los resultados.

GESTIÓN-ADMINISTRACIÓN

La administración es un componente esencial en el funcionamiento de la universidad. No ha de entenderse como el equipamiento pasivo y maleable de los nuevos managers universitarios.

En consecuencia, me comprometo a:

-Exigir una estructura administrativa suficiente con un trabajo satisfactorio en todas sus dimensiones: salariales, espaciales, formativas, organizativas.

-Velar por que las nuevas iniciativas de docencia e investigación no se planifiquen sin contar con los medios que aseguren su correcto desarrollo.

-Contar con los puntos de vista y recomendaciones del personal administrativo

-Reivindicar un peso creciente de la esfera administrativa en las tomas de decisión.

-Valorizar y movilizar recursos internos en materia de organización del trabajo y de gestión en vez de recurrir a consultorías y servicios externos.

UNIVERSIDAD SERVICIO PÚBLICO

Las universidades tienen una misión de servicio a la colectividad. Son, y deben seguir siendo, un lugar abierto y conectado a la sociedad. Sin embargo, este servicio no debe reducirse a cubrir necesidades y demandas sociales marcadas por lo inmediato, decididas por los responsables políticos para su propia visibilidad personal o institucional. Tampoco es un servicio público de cara al mercado de trabajo o a las empresas para sus propias dinámicas de rentabilidad.

En consecuencia, me comprometo a:

– Defender la libertad de expresión de los miembros de la universidad, incluso cuando supongan una crítica a la institución universitaria.

– Apoyar los vínculos de la universidad con la sociedad (asociaciones, empresas, movimientos sociales) siempre que conlleven un beneficio y aprendizaje mutuo y un sentido de emancipación colectiva.

-Rechazar la visibilización personal o de la universidad a cualquier precio (por ejem. en espacios televisivos donde el formato televisivo hace imposible la explicación de argumentos complejos)

– Crear nuevos espacios y herramientas de discusión entre científicos y no científicos, que puedan generar nuevos encuentros y formas de comunicación y expresión del conocimiento.

vía Jordi Adell: http://elbonia.cent.uji.es/jordi/2014/09/14/carta-de-la-desexcelencia-salvemos-la-universidad/


“La sociedad no existe, solo existen hombres y mujeres individuales” *

Que cosa tan sencilla y simple de decir y entender. Una frase tan clara e inocua que, a quien podría hacer daño. Porque, ¿Hay alguien que pueda negar que como mujeres y hombres existimos? ¿Alguien podría decirnos que como personas no estamos aquí? Nos sentimos, nos vemos, podemos tocarnos y escucharnos, pensamos, y como dijo Descartes “pienso luego, existo”.

Pero, pensemos un poco. Me gustaría atreverme a pensar y ver lo que no se ve. Ver la negación que nos ha llevado y nos lleva a construirnos única y exclusivamente como mujeres y hombres de forma individual, alejados de aquel otro que más cerca o más lejos es a su vez otra mujer u otro hombre.

La simpleza de la frase “la sociedad no existe, solo existen hombres y mujeres individuales” se rompe cuando nuestra atención se centra en la negación implícita en la primera parte de la misma. “LA SOCIEDAD NO EXISTE”. Cuatro palabras acaban de borrar con sus trazos toda una historia de conquistas, luchas, comprensión, apoyo, solidaridad. Cuatro palabras acaban de sembrar el germen del individualismo, la competencia irracional, la diferenciación, el miedo a la otra persona, el egoismo.

Negar la sociedad, negar que como mujeres y hombres nos necesitamos y necesitamos de quienes nos rodean para sentirnos parte de un grupo, es negar las posibilidades de construirnos como sujetos sociales, como parte de una comunidad con la que compartimos, con la que sufrimos, con la que vivimos, reimos y lloramos. Pero, que triste es la realidad, no solo nos negamos como sujetos sociales, sino que nos negamos a nosotras y nosotros mismos como sujetos políticos, constructores de unos ideales y de unas practicas que se extienden ramificandose de abajo hacia arriba y viceversa. Corroboramos los discursos egoistas de nuestra clase política, aquella que busca proteger las fronteras, no solo las fornteras estatales, sino las que separan a las clases altas de la clase obrera (como en la película In Time, que es mala, pero con un planteamiento interesante), porque aunque nos borren la memoria y nos hablen del nuevo milenio sin clases. Lamento decirte, que las clases sociales existen. Y tú y yo estamos dentro de esa clase obrera. La misma clase obrera a la que pisoteas, a la que te refieres como aprovechada de tu trabajo y tu salario, la misma clase obrera que luchó por sus derechos y hoy crece convencida de que ¿no hay nada por lo que luchar?, a la que acusan o ¿acusas? De fraude por cobrar el paro y buscarse la vida mientras te roban tu salario, tu salud y tu educación, TU TIEMPO esos misteriosos hombres grises, los ladrones sociales, ladrones de sueños, de vidas, los buscadores de votos.

Convencidas y convencidos de nuestra sagrada libertad individual nos robaron la libertad de trabajar en comunidad, la libertad de ser seres sociales, comprometidos, solidarios, en definitiva nos robaron la libertad para ser libres.

La sociedad existe, pero no es construida por un gobierno o quienes lo forman. La sociedad existe y lo hace gracias a las mujeres y hombres que traspasaron y traspasan su propia individualidad para sentirse parte de un colectivo más amplio, para pensarse como seres sociales y políticos capaces de cambiar y transformar su entorno. La sociedad existe y lo hace gracias a, quienes superando el egoismo determinista inoculado por la sociedad de consumo, crecen cada día buscando y construyendo alternativas viables con el medio ambiente y la justicia social. La sociedad existe porque la hacen posible quienes denuncian una injustia en la calle, en el trabajo, en la propia comunidad.

Me parecía  importante que recordar, hoy que no hay que perder ni dar la espalda a la idea de que, LA SOCIEDAD EXISTE, y la hacemos posible con nuestros actos colectivos, las mujeres y los hombres.

* Expresión que resume la afirmación pronunciada por Margaret Thatcher en una entrevista en la revista Women´s Own el 31 de octubre de 1987. La frase completa decía “there is no such thing as society. There are individual men and women, and there are families.” 


La imbecilidad de la enseñanza en la Universidad (2ª parte)

By Forges

By Forges

Hace unos días tuve la suerte de que la Delegación de Estudiantes de Ciencias de la Educación de Granada me invitara a compartir un rato con las y los interesados en sus jornadas de participación estudiantil.

Para mí siempre es un placer poder compartir un rato de charla, debate, encuentro con quienes hoy son estudiantes de educación y mañana, probablemente, sean profesoras/es, pedagogas/os o educadoras/es sociales.

Me habían invitado a dar una pequeña charla/taller sobre normativa y legislación universitaria. Podéis imaginar lo aburrido del tema y sobre todo lo pesado que se puede hacer un encuentro sobre normativa y legislación. Aún no sé por qué cada vez que hay que hablar de normativa me llaman para que me encargue de ello, debe ser porque soy muy aburrido o muy friki. Aunque entonces me consuelo sabiendo que siempre habrá alguien más friki o aburrida que yo, aunque en estos momentos no esté disponible para charlas por estar haciendo las américas por Chile.

El caso es que me propuse no hacer un taller al uso, o más bien, no volverme un tostón de esos que no paran de recitar normativa como si estuviesen en un sermón delante de los fieles dispuestos a seguir el discurso. Intenté organizarlo todo en torno a 3 dinámicas de participación y reflexión, acompañadas de un prezi final, simple y sin mucha chicha (aún dudo de haber conseguido mi propósito).

Pero, el tema que me ocupa en esta entrada no es el taller en sí, ni los contenidos del mismo, sino la motivación con que las y los estudiantes acuden a eventos varios que se organizan en sus Facultades y Universidades.

Hace ya un tiempo publicaba en este blog una entrada en la que Miguel Ángel Santos Guerra reflexionaba sobre la imbecilidad de la enseñanza en la universidad. Hoy me ha tocado vivir de cerca lo que desde mi punto de vista ahonda aún más en esa visión que Santos Guerra daba sobre la facilidad que el profesorado puede tener para hacer de su clase un mero paseo sin contenido y sin sentido.

El hecho en cuestión se desarrolló de la siguiente forma:

El taller comenzaba invitando a quienes asistían a prestarse voluntariamente a echarme una mano con la preparación de la primera dinámica, sin que supiesen que en realidad aquello que iban a hacer constituía ya la dinámica en sí.

Tras pedir a las voluntarias y voluntarios que hiciesen ciertas gestiones necesarias para el futuro del taller pude conversar con aquellas, poquitas, personas que quedaron en el aula, lo que aproveché para satisfacer ciertas curiosidades…

– ¿Cómo es que os habéis apuntado a estas jornadas de participación estudiantil?

Iluso de mí, pensaba que me responderían con sus ansias de conocimiento, curiosidad, su espíritu de contribuir a los derechos de sus compañeras y compañeros, sus ganas de conocer el mundo de la representación, su curiosidad política…

Es que nos dan un punto en una asignatura.

¿Os imagináis mi cara?. En realidad no me sorprendía nada, uno ya está acostumbrado a que cierto profesorado ofrezca puntos en sus asignaturas por asistir a determinados eventos (sobre todo si son organizados por ellas/os mismas/os o participan en el mismo con una “emocionante” charla. Y claro, comencé a pensar que asignaturas podían estar relacionadas con la participación y cómo los contenidos adquiridos en aquellas charlas podían contribuir a desarrollar la conciencia crítica, los objetivos, contenidos, etc, etc de la asignatura…

– ¿Y que asignatura es?

– Atención a la diversidad

Atención a la diversidad… por más que le he dado vueltas al asunto sigo sin encontrar la relación entre atención a la diversidad en el aula de educación infantil y unas jornadas/talleres de participación estudiantil universitaria, no digamos con la normativa universitaria que afecta a los grados. 

Ante semejante panorama mi respuesta, llevando el tiempo que llevo realizando talleres en la cárcel, no podía ser otra.

– Bueno, yo doy talleres en la cárcel. Pero, lamento deciros que hoy no voy a contar nada relacionado con eso. Así que a ver dónde buscamos la diversidad… 

Veamos…

Yo no entro en valoraciones personales, pero ¡¡¡¿cómo puede ser que estudiantes de una carrera tan importante para el desarrollo de los primeros años de las niñas y niños, puedan aprobar o mejorar la nota de una asignatura como “atención a la diversidad” por la asistencia a unas jornadas/talleres de participación estudiantil?!!!

Yo soy de aquellos que piensan que la participación estudiantil en la Universidad, como parte de la formación política y ciudadana que debe atesorar toda persona en una sociedad es un pilar básico. Aseguro que todo lo que se puede aprender participando, organizando, leyendo normativas y reglamentos, debatiendo y dialogando con otras compañeras y compañeros, con profesorado, PAS y diversas entidades y colectivos, peleando y discutiendo por defender tus derechos como estudiante y como persona son el aprendizaje más enriquecedor que cualquier estudiante en formación puede llevarse de su paso por la Universidad y lo aseguro porque mis años involucrado en la representación y participación estudiantil así como en otros movimientos me dió una formación y unas destrezas que jamás adquirí en las asignatura de la carrera. Pero, también soy de aquellas personas que piensan que la formación de las y los futuros profesionales de la educación debe tener cimientos sólidos adquiridos por el desarrollo innovador y creativo de los conocimientos actuales en los distintos campos de actuación.

OJO: en ningún momento estoy diciendo que las asignaturas sean el pilar que transfieran dichos conocimientos, estos solo se consiguen con la propia inquietud, la sed de no dejar de aprender y la persistencia en buscar respuestas y hacerse preguntas sobre todo lo que engloba la educación y la sociedad en que vivimos.

Recuerdo casos similares, como aquellas jornadas en las que casi todas las asitentes querían hacerse una foto con las y los distintos conferenciantes, convirtiendo aquello en un espectáculo digno de las gruppies de los 60. Evidentemente la razón estaba en que su profesora (¡qué sabiduría!) les había pedido una foto con los conferenciantes como prueba de su asistencia a las jornadas.

O aquellas jornadas en las que alguien defendía su derecho a firmar por su amiga en la hoja de asistencia, ya que esta no había podido asistir a las jornadas… y así un largo etcétera.

Da la impresión de que los actuales títulos de grado no solo NO han acabado con vicios académicos ancestrales, sino que los han acrecentado. Sin duda muchas personas harían caer la responsabilidad de todo esto en la profesora o profesor de turno, ¡qué claro que la tiene, y mucha!, aunque seamos buenos e imaginemos que sus motivos tendrá para dar un punto por la asistencia a eventos así e incluso podría justificarlo (como justifican otras cosas), seguro. Pero, para mí, hay una responsabilidad que cae en las y los estudiantes que más que asistir, participar y disfrutar de jornadas, talleres, congresos y ponencias por su contenido e interés profesional y de formación, lo hacen por el número de puntos obtenidos en una u otra asignatura con la consiguiente frustración, sobre todo, para quienes organizan estos eventos.

Bueno, digamos que habría que hablar de otras muchas responsabilidades, pero las dejo para debate.

by Forges

by Forges

 

 

 

 


En 2014… No dejéis de soñar

“Cerremos estos ojos para entrar al misterio

el que acude con gozos y desdichas

así / en esta noche provocada

crearemos por fin nuestras propias estrellas

y nuestra hermosa colección de sueños.

El pobre mundo seguirá rodando

lejos de nuestros párpados caídos

habrá hurtos abusos fechorías

o sea el espantoso ritmo de las cosas

allá en la calle seguirán los mismos

escaparates de las tentaciones

ah pero nuestros ojos tapados piensan sienten

lo que no pensaron ni sintieron antes”

(Fragmento de cerrar los ojos de Mario Benedetti)

Hoy mentiría si dijese que 2013 fue un año fácil. Más bien fue un año en el que sortear obstáculos, para mantener el rumbo. Un año donde a la mayoría nos tocó aguantar las velas del barco para que los vientos y mareas no nos hicieran zozobrar. Ya sabía yo que este año que termina no iba a ser muy fácil para nadie y por eso deseaba antes de entrar en él que la salud inundase cada rincón de nuestro cuerpo para mantenernos con fuerza en la lucha.

Los 365 días del año dan para muchas penas sí. Pero, también dan para muchas alegrías, muchos encuentros, re-encuentros, proyectos, logros y, sobre todo, sueños. 2013 me dio nuevas caras para mi cubo, y me hizo aprender mucho de cada persona que encontré en el camino.

Este año he tenido la enorme suerte de enfrentarme a nuevos retos en mi ámbito profesional junto a la gente de PIDES, pero también he enfrentado retos en mi vida personal; he conocido a personas maravillosas que han conseguido situarme aún más en la peor de las realidades, personas que me han ayudado a derrumbar prejuicios, sí, esos prejuicios que nadie tiene pero que afloran recordándote que eres producto de una sociedad construida en el odio, la envidia y rechazo a lo diferente, a lo políticamente incorrecto o a lo socialmente marcado como “fuera de la norma”.

En 2013 aprendí que YO, TAMBIÉN ESTOY CONTRA EL ESTIGMA, y os animo a estarlo sin prejuicios ni dudas. El año que termina, el año que pasó, me enseñó que hay personas a las que se puede echar mucho de menos, que hay amigas que siempre están ahí, y que la distancia no es desencadenante de la lejanía.

Pero, si 2013 fue el año para mantener el rumbo, para 2014 yo solo os voy a pedir una cosa, que NO DEJÉIS DE SOÑAR. Os voy a pedir que no detengáis vuestros sueños ante nada, que seáis constantes, que sepáis que nada sucede por casualidad y que aquello que tarda en llegar lo hace con un extra de felicidad. Al fin y al cabo ¿qué es la felicidad si no la llegada de algo deseado y perseguido por mucho tiempo y entre muchas dificultades?

Así que, para este año que entra no hay más deseo que seguir soñando, porque en los sueños se forjan los cambios que todas y todos buscamos; porque mientras soñamos persistimos conscientes en la lucha de aquello que anhelamos; porque los sueños son reparadores de conciencias pero también constructores de grandes ideas.

En 2014 no solo seguiremos insistiendo, como ya decía algún otro año, en que todo cambia, sino que continuaremos nuestro viaje, “más lejos, siempre más lejos del presente que ahora nos encadena”* sin detenernos, sin ceder a la tormenta. Podrán seguir asfixiandonos nuestros gobiernos, podremos seguir padeciendo nuestras penas, pero allá en nuestros sueños seguiremos acercando un futuro distinto.

* Fragmento de la canción “viaje a Itaca” de Lluis Llach.

sueños colectivos


Gracias Wert, gracias señoras y señores del PP (artículo publicado en la revista 87grados)

Yo sabía que no me fallarían. Dos años aguantando a todo tipo de personas despotricar de las competencias educativas del actual gobierno y de su ministro de educación. Dos años soportando que critiquen cada decisión que toman para mejorar la calidad y la solidez de la educación de la juventud de este país. Pero, ya sabía yo que no me fallarían.

Yo soy uno de esos que cree hasta el final en la responsabilidad política de mis gobernantes, soy de los que piensan que para mejorar la educación tenemos que seleccionar a los mejores (el “las” me sobra, porque somos NOSOTROS “LOS mejores”). ¿Cómo pretendemos competir con los países más punteros si aquí andamos complicándonos la vida con la igualdad? Un paso tras otro en la dirección correcta, sí señores, eso es lo que tenemos que agradecer a nuestro preciado Ministro de Educación y su gobierno. Un paso serio y decidido hacia la competitividad.

Un paso que nos aleje de una vez por toda de la solidaridad, esa lacra social que hace que pensemos en el resto de las personas que nos rodean y que busquemos objetivos comunes y colectivos; un paso que se dirija hacia el orden económico de la eficiencia, que acabe de una vez por toda con todo atisbo de compañerismo y ñoñería en la que nos han metido.

Hacía falta poner en marcha una iniciativa como “educación para la fiscalidad”. Y hacía falta porque en este país sobran la ciudadanía, el compromiso, la ética y los valores; y falta mucha educación fiscal. Hacía falta porque hay que enseñarles a nuestras niñas y niños lo que significan los impuestos fiscales, para qué sirven los tributos que pagan a su “Estado soberano”.

Hace falta que nuestras maestras y maestros sean conscientes de la importancia de esta asignatura y de lo que significa estar comprometida/o, o ser un simple pelele de los decretos de sus gobiernos.

Porque no es lo mismo enseñar qué es y qué significa tener una cuenta bancaria, que enseñar qué armas, guerras y opresiones se financian con ese dinero depositado en manos de nuestros bancos; porque no es lo mismo enseñar la obligación de tributar nuestros impuestos como buenas ciudadanas y ciudadanos, que enseñar que esos impuestos financian los caprichos de una Iglesia, UNA, en un Estado laico; porque no es lo mismo enseñar los servicios públicos que se financian con esos impuestos, que la forma en que nuestro dinero se desvanece costeando monarquías, guerras y rescates bancarios, mientras nos privatizan la sanidad, la educación y los demás servicios públicos; Y es que, al fin y al cabo, es mejor enseñar a nuestras niñas y niños que deben ser responsables con su dinero, a enseñarles la realidad y decirles que les roban sus gobiernos. Los gobiernos que abusando de la confianza de sus votantes usurpan al pueblo soberano, y utilizan unas urnas para hacerse dueños del destino de su gente. No amigas y amigos del profesorado, no es lo mismo aplicar un temario dado, que ejercer como docente y construir nuestro temario.

Por eso quiero darle mi más sincera enhorabuena a este gobierno. Les doy las gracias y la enhorabuena, porque con cada decisión consiguen alimentar mis ansias de insumisión educativa, porque por más que eliminen asignaturas se olvidan que la ciudadanía no se encierra en las aulas, en los libros, ni en las líneas de un decreto. La ciudadanía está en la calle, reconstruyéndose, rehaciéndose a sí misma, preparando el golpe de efecto a la políticas neoliberales de su gobierno.


A %d blogueros les gusta esto: