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Para 2017… vamos a llenarlo todo de sonrisas

“Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
                  y también de la alegría”

(Defensa de la alegría, Mario Benedetti)

De nuevo sentado delante del ordenador para escribir esta entrada saludando al año que entra. Quizás este año tengamos que buscar las fuerzas, en cualquier sitio de donde podamos sacarlas, para comenzar a sonreir. Estoy seguro de que miles de personas pedirán salud para el próximo año, esa salud que, ya en algún año pasado desee que todas y todos tuviésemos para afrontar lo que día a día se nos viene encima, pero esta vez, a riesgo de polemizar, me gustaría que todas y todos lucháramos por sonreir al 2017.

Deseo que sonriámos para sentirnos más cerca de quienes nos rodean. Sonreir, para saber que no estamos sol@s, que hay una multitud de risas que se contagian a partir de la primera carcajada. Sonreir, para resistir el tiempo necesario el recorte de los derechos sociales y laborales conquistados pero, sonreir, también para que quienes están arriba sientan el miedo de millones de sonrisas que caminan juntas para recuperarlos.

Sonreir, para auyentar el miedo de caminar solas en una cultura patriarcal que sigue oprimiendo la libertad de las mujeres, porque son muchas las sonrisas que comienzan a oirse en la noche a pesar de que no cesen los pasos que acechan desde la oscuridad. Sonreir, para poder llorar sin miedo a ser señalad@s por ello pero, también para poder guardar tus lagrimas cuando te lo pida el cuerpo. Sonreir, frente a los test y los exámenes, que estandarizan los aprendizajes, porque nunca entenderán esas otras historias que suceden, ajenas a la doctrina de lo cuantificable. Sonreir, porque nuestra risa también pone nervios@s a quienes quieren vernos a tod@s cortad@s por el mismo patrón.

La risa es contagiosa, deshinibidora, es complice e inesperada, inoportuna y ajena, provocadora y relajante, amistosa y sincera. Una sonrisa es el comienzo de una relación y el final de una dulce despedida. Por eso en 2017 vamos a llenar de sonrisas el mundo que nos rodea, despertando los sueños colectivos que nos permitan seguir construyendo los anhelos de esos otros mundos posibles.

¡¡¡¡Feliz fin de año y sonriente 2017!!!!


En 2016… Vamos a ser realistas

“El fin de año huele a compras, 
enhorabuenas y postales 
con votos de renovación; 
y yo que sé del otro mundo 
que pide vida en los portales, 
me doy a hacer una canción. 
La gente luce estar de acuerdo, 
maravillosamente todo 
parece afín al celebrar. 
Unos festejan sus millones, 
otros la camisita limpia 
y hay quien no sabe qué es brindar. Mi canción no es del cielo, 
las estrellas, la luna, 
porque a ti te la entrego, 
que no tienes ninguna. Mi canción no es tan sólo 
de quien pueda escucharla, 
porque a veces el sordo 
lleva más para amarla. 
Tener no es signo de malvado 
y no tener tampoco es prueba 
de que acompañe la virtud; 
pero el que nace bien parado, 
en procurarse lo que anhela 
no tiene que invertir salud. 
Por eso canto a quien no escucha, 
a quien no dejan escucharme, 
a quien ya nunca me escuchó: 
al que su cotidiana lucha 
me da razones para amarle: 
a aquel que nadie le cantó. Mi canción no es del cielo, 
las estrellas, la luna, 
porque a ti te la entrego, 
que no tienes ninguna. Mi canción no es tan sólo 
de quien pueda escucharla, 
porque a veces el sordo 
lleva más para amarla.”

 

 

 

(Canción de Navidad, Silvio Rodriguez)

Se abre un nuevo año, o la continuación de todo ese tiempo en el que venimos construyendo caminos y encajando historias. Hace unos días repasaba cada entrada de blog que he escrito para despedir el año o dar la bienvenida a todo lo que sigue abriéndose delante. Me daba cuenta entonces de como cada año he intentado desear algo, no para mí, para todas aquellas personas atrevidas, capaces de pararse a leer durante un rato las líneas con las que aporreo mi teclado. Para todas aquellas personas que continúan soñando, venciendo el miedo, luchando, buscando un cambio profundo o simplemente haciéndonos más llevadero nuestro viaje.

Leyendo aquellas entradas que escribía el último día de cada año, me he dado cuenta de cuanto realismo faltaba a cada palabra y a cada aliento de ánimo; a cada deseo y a cada futuro posible. En realidad no he sido yo quien se dio cuenta, más bien fueron otras personas quienes con su abierta sinceridad me dieron la posibilidad de comprender esa falta de realismo. Por eso he pensado que no podría desear nada mejor a quienes me rodean o en la lejanía leen estas líneas, que un 2016 lleno de realismo para todas y todos.

2016 es un año perfecto para que dejemos de soñar, para que nuestras ideas y sueños bajen de los cielos convirtiéndose en propuestas realistas, propuestas tangibles. Propuestas de las que nadie pueda dudar. Ideas que encajen con la construcción del pensamiento que nos rodea, ideas que dejen de contar que hay otros caminos posibles para adecuarse a estándares medibles y cuantificables.

En realidad para 2016 deberíamos ser conscientes que no hay mejor forma de acabar con esos miedos que nos ahogan que siendo perfectamente realistas, adaptándonos a un mundo que es así y aceptando la dificultad de cambiarlo, porque ¿de qué sirve seguir pensando que puede ser de otras muchas formas?

Sí. 2016 puede ser la oportunidad que tantas personas realistas llevan esperando para seguir manteniendo el mundo “real” lejos del sueño consciente de esos “otros mundos irreales”. Pero, yo no escribo para el mundo real, sino para aquel que es posible. Como en la canción de Silvio Rodriguez mis palabras no aspiran solo a describir sino a comprender, a mirar más lejos. Mis palabras son para invitarte a soñar, para despertar juntos compartiendo la convicción de que somos constructores del mundo que vivimos.

Por eso en 2016 quiero continuar haciendo llegar mis palabras a quien nunca las lee, seguir escuchando las voces de quienes nunca fueron escuchados, compartir pensamientos con quienes tengo a mi lado y luchar codo a codo con quienes aún continúan amando.

2016 seguirá siendo nuestro año así que, quizás sigue siendo hora de hacer aquello que ya alguien nos dijo…

“SEAMOS REALISTAS, HAGAMOS LO IMPOSIBLE”


Por un 2015… sin miedo

“El miedo y el coraje 
son gajes del oficio
pero si se descuidan 
los derrota el olvido

el miedo se detiene 
a un palmo del abismo
y el coraje no sabe 
qué hacer con el peligro

el miedo no se atreve
a atravesar el río
y el coraje rechaza 
el mar del infinito

no obstante hay ocasiones
que se abren de improviso
y allí miedo y coraje
son franjas de lo mismo.”

(El miedo y el coraje poema manuscrito e inédito de Mario Benedetti)

Llevo un par de semanas garabateando el pensamiento con este post. Garabateando y emborronando la cabeza con historias y momentos. Y así se me fueron pasando los últimos meses del año, entre borrones de tinta no escrita.

Estos últimos meses han pasado envueltos en la telaraña de una espiral improductiva. Es extraña esa sensación en la que construyes las ideas y frases en tu cabeza y te sientes incapaz de materializarlas en un papel o en la pantalla del ordenador. Extraña y a la vez desconcertante…

Y así me encuentro escribiendo ese post que he convertido en un clásico de mi humilde blog, esa entrada que utilizo para despedir el año o dar la bienvenida al que se abre delante.

Seguro que cualquier artículo, entrada o reseña sobre este 2014 que ya acaba debería, y así lo hacen en todas partes, recoger aquellos acontecimientos que han marcado el año, y entonces hablarán del rey, el nuevo y el que se fue; comentarán algo de PODEMOS, aunque no deje de ser verdad que siempre pudimos; de Pablo Iglesias, de la coleta, los bolcheviques, Venezuela, etc.; del Papa Francisco, del cambio de la Iglesia y todo eso; de los recortes del PP, y de las mentiras y verdades; del pequeño Nicolas, un fiel producto de la sociedad; del cambio en la política, el que lleva de los despachos a los juzgados; de la revolución de las redes sociales, eso de que WhatsApp lo utilizan ahora más las madres que las hijas/os. Hablaría y hablarán de tantas cosas que quizás y solo quizás no quede espacio en esas líneas para lo realmente importante en 2014.

En el ámbito personal Facebook me hizo un video de ¿”mi año”? y wordpress me reportó unas estadísticas comentadas de “mi año”. Pero, en ninguno de ellos descubrí MI AÑO. Mi año estuvo lleno de ilusiones y de sueños; mi año fueron lágrimas y risas, amigas y amigos a los que nunca olvidas (y que no se olvidan de ti); mi año fue sufrir por poder perder algunas personas; fue tomar decisiones duras y temer equivocarme con ellas; mi año fueron viajes inolvidables, paseos en bicicleta, paisajes imborrables; mi año fue seguir apreciando la inmensa magia de seguir vivo, caminando hacia no sé donde sin prisa por llegar y seguro de equivocarme a cada paso. Al final me di cuenta que mi año no se puede resumir en un video, unas estadísticas, unas fotos o un simple post.

En lo general lo importante es que en 2014 miles de personas continuamos perdiendo el miedo. Perdimos el miedo de salir a la calle hace unos años, perdimos el miedo a decidir, perdimos el miedo a ser diferentes, perdimos el miedo de hablar y hacerlo con convicción…

Siempre ha habido y siempre habrá quien pretenda mantenernos con la boca cerrada, la cabeza agachada y el miedo en el cuerpo, pero una vez despiertas y despiertos es difícil volver a convencernos de que nos equivocamos. Al fin y al cabo es estando despiertas/os cuando nuestros sueños cobran toda la posibilidad de convertirse en realidad.

El miedo es el más fuerte de los impedimentos a la felicidad humana y comenzar a vencerlo es el más grande de los retos con los que nos levantamos cada día. Miedo a perder el trabajo, miedo a ser quien soy, miedo a ser feliz y a no serlo, miedo de creer y de no creer, miedo de pensar, miedo de decir, miedo de crecer, miedo a los demás, miedo a luchar, miedo a gritar, miedo a llorar y miedo a reír, miedo de ser menos o miedo de ser más… miedo de soñar.

Espero que en 2015 todas y todos sigamos perdiendo nuestros miedos y continuemos luchando por nuestros sueños.


En 2014… No dejéis de soñar

“Cerremos estos ojos para entrar al misterio

el que acude con gozos y desdichas

así / en esta noche provocada

crearemos por fin nuestras propias estrellas

y nuestra hermosa colección de sueños.

El pobre mundo seguirá rodando

lejos de nuestros párpados caídos

habrá hurtos abusos fechorías

o sea el espantoso ritmo de las cosas

allá en la calle seguirán los mismos

escaparates de las tentaciones

ah pero nuestros ojos tapados piensan sienten

lo que no pensaron ni sintieron antes”

(Fragmento de cerrar los ojos de Mario Benedetti)

Hoy mentiría si dijese que 2013 fue un año fácil. Más bien fue un año en el que sortear obstáculos, para mantener el rumbo. Un año donde a la mayoría nos tocó aguantar las velas del barco para que los vientos y mareas no nos hicieran zozobrar. Ya sabía yo que este año que termina no iba a ser muy fácil para nadie y por eso deseaba antes de entrar en él que la salud inundase cada rincón de nuestro cuerpo para mantenernos con fuerza en la lucha.

Los 365 días del año dan para muchas penas sí. Pero, también dan para muchas alegrías, muchos encuentros, re-encuentros, proyectos, logros y, sobre todo, sueños. 2013 me dio nuevas caras para mi cubo, y me hizo aprender mucho de cada persona que encontré en el camino.

Este año he tenido la enorme suerte de enfrentarme a nuevos retos en mi ámbito profesional junto a la gente de PIDES, pero también he enfrentado retos en mi vida personal; he conocido a personas maravillosas que han conseguido situarme aún más en la peor de las realidades, personas que me han ayudado a derrumbar prejuicios, sí, esos prejuicios que nadie tiene pero que afloran recordándote que eres producto de una sociedad construida en el odio, la envidia y rechazo a lo diferente, a lo políticamente incorrecto o a lo socialmente marcado como “fuera de la norma”.

En 2013 aprendí que YO, TAMBIÉN ESTOY CONTRA EL ESTIGMA, y os animo a estarlo sin prejuicios ni dudas. El año que termina, el año que pasó, me enseñó que hay personas a las que se puede echar mucho de menos, que hay amigas que siempre están ahí, y que la distancia no es desencadenante de la lejanía.

Pero, si 2013 fue el año para mantener el rumbo, para 2014 yo solo os voy a pedir una cosa, que NO DEJÉIS DE SOÑAR. Os voy a pedir que no detengáis vuestros sueños ante nada, que seáis constantes, que sepáis que nada sucede por casualidad y que aquello que tarda en llegar lo hace con un extra de felicidad. Al fin y al cabo ¿qué es la felicidad si no la llegada de algo deseado y perseguido por mucho tiempo y entre muchas dificultades?

Así que, para este año que entra no hay más deseo que seguir soñando, porque en los sueños se forjan los cambios que todas y todos buscamos; porque mientras soñamos persistimos conscientes en la lucha de aquello que anhelamos; porque los sueños son reparadores de conciencias pero también constructores de grandes ideas.

En 2014 no solo seguiremos insistiendo, como ya decía algún otro año, en que todo cambia, sino que continuaremos nuestro viaje, “más lejos, siempre más lejos del presente que ahora nos encadena”* sin detenernos, sin ceder a la tormenta. Podrán seguir asfixiandonos nuestros gobiernos, podremos seguir padeciendo nuestras penas, pero allá en nuestros sueños seguiremos acercando un futuro distinto.

* Fragmento de la canción “viaje a Itaca” de Lluis Llach.

sueños colectivos


2013 será un nuevo año…

Termina un año más, un año que como todos los demás ha aportado nuevos cambios a la vida de muchas personas, cambios que para bien o para mal se encuentran ya en el camino, en el viaje que vamos construyendo a lo largo de nuestra vida.

Sin duda quienes creen en las tradiciones desearan y pedirán una gran cantidad de cosas para el año que entra.  Yo por mi parte podría desear que todo este mundo cambiara y que entre todas y todos consigamos crear sociedades mucho más solidarias e igualitarias. Pero, no. No voy a desear nada de eso, porque este año solo se me ocurre pedir que tengáís salud, mucha salud. De hecho sería feliz si todas y cada una de las personas que conozco y aquellas que no conozco pero luchan por causas justas tuvieran una salud desbordante el próximo año.

Y es que, nos va a hacer mucha falta tener nuestra salud intacta para soportar el año próximo, pero sobre todo para no dejar de pelear por aquello que creemos.

Si de alguna forma queremos que el próximo año todo esto encuentre una alternativa social, crítica y justa desde la que construir una nueva forma de entender el mundo y las relaciones que en él se establecen, vamos a necesitar un cerebro bien amueblado. Un cerebro capaz de hacer surgir nuevas ideas y de generar la apertura mental suficiente para comprender las motivaciones y necesidades de quienes menos tienen.

Necesitaremos un par de ojos que nos dejen ver con claridad, unos ojos que construyan esa nueva mirada necesaria para ver las cosas de forma distinta.

Nos hara falta que nariz y oídos estén bien atentos para discernir las palabras embaucadoras y los malos olores de una política que ha perdido su razón de ser, que se ha alejado de la ciudadanía para atender a intereses particulares y corporativos, y que huele a podrido aunque venga bien perfumada.

Tendremos que ejercitar bien nuestros brazos y piernas, tendremos que tener unos brazos fuertes para poder levantarlos bien alto siempre que sea neceaario parar una injusticia y necesitaremos dotarnos de unas piernas que eviten que nos dobleguemos en la primera cuesta. Unas piernas que nos sirvan para seguir caminando en una senda que cada día nos descubre un nuevo obstáculo a superar.

Vamos a necesitar que nuestros pulmones estén en plena forma porque necesitaremos abarcar la máxima cantidad de aire posible para que nuestro grito se oiga en todas partes.

Necesitaremos un estomago listo para aguantar lo que nos echen; un par de riñones, porque quizás por más de una cosa tengamos que pagar un riñón; unos dientes sanos y fuertes, listos para morder la mano que nunca nos dio de comer, porque siempre fuimos nosotras/os quienes nos ganamos el pan; y un gran corazón, un corazón que bombee sangre a todas las partes del cuerpo. Un corazón que ponga en marcha una máquina de compromiso y solidaridad imparable. Un corazón que comience a derribar muros y levantar puentes. Puentes que unan corazones, que nos acerquen cada vez más a cada persona que nos rodea, y las que quedan lejos.

Pero, no os engañéis. Nada de esto podremos conseguirlo solos, ninguno de estos serán deseos que alguien se dedicará a cumplir por nosotros. Tendremos que seguir trabajando nosotros mismos, tendremos que seguir estando al lado de nuestras doctoras y doctores, defendiendo un sistema de salud público, universal y de calidad. Necesitaremos apoyar las mareas, las que marchan en la lucha y las que llegarán. Tendremos que creer en nuestras maestras y maestros, sin dejar de lado la crítica necesaria a un sistema que necesita construir nuevas formas de aprendizaje, pero necesitaremos creer que hubo, hay y habrá un profesorado consciente de lo que las niñas y niños de este mundo necesitan. Profesionales críticos y transformativos como decía Giroux.

2013 será un nuevo año, un año para seguir caminando, un año para seguir construyendo nuestro propio cubo de rubik, un año para seguir uniendo conciencias y compromisos. Será tu año, el año de quienes no se rinden ni se rendirán jamás. El año de quienes sin caer en el optimismo idílico que nos separa del suelo y nos sitúa lejos de la realidad, siguen trabajando con la esperanza de una utopía realizable y con la certeza de realizar pequeños cambios que se sumen al cambio global. Al fin y al cabo “cambiar el mundo es tan dificil como posible” (Paulo Freire).

Feliz fin de año, feliz 2013. Que la salud os colme de luchas.


2012, para que todo cambie…

Cambia lo superficial,

cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo…

cambia todo cambia…

cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste
cambia la planta y se viste
de verde la primavera

cambia el pelaje la fiera
cambia el cabello el anciano
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño
pero, no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente
y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en estas tierras lejanas…
 
(de la canción “Todo cambia” compuesta por Julio Numhauser cuando fué obligado a exiliarse de Chile por la dictadura de Pinochet)
 
Aviso para posibles lectores de la derecha política: mi cambio no tiene relación con ningún proyecto político que podáis pensar, mucho menos con el presentado por el actual partido en el gobierno. Por lo tanto mejor no confundirse y esperar ver en la entrada una alabanza a los cambios que este mismo partido pueda llevar a cabo en el año próximo.

Aviso para posibles lectores de la izquierda política: Si piensas en los cambios que menciono bajo unas siglas concretas que aglomeran a una gran parte de la ciudadanía, vuelves a equivocarte. Los cambios a los que aspiro son más profundos, más internos, se trata de romper con la tradición sin olvidar la historia, se trata de ver más allá de lo heredado en nuestro entorno, se trata de no callar ante las injusticias, de no sucumbir ante la disciplina del grupo.

Hay una entrada que casi estoy convirtiendo en un clásico de este espacio de pensamientos, ideas y vivencias en que se ha convertido este blog. La entrada del próximo año o de las fiestas pasadas durante el período navideño. Es cierto que casi se está convirtiendo para mí en una costumbre coger el ordenador y escribir esas palabras de reflexión o felicitación, pero no es menos cierto que quizás por eso mismo se me hace cada vez más difícil resumir tantos sentimientos en unas cuantas líneas.

Esta vez no voy a hablar de lo que viene, no os voy a desear que sigáis luchando por mejorar lo que nos rodea porque estoy seguro que seguiréis haciéndolo, esta vez me gustaría hablar de algo que me costó mucho asimilar y reconocer en su momento, hace ya unos años: Los cambios, los que hubo, los que habrá. Al fin y al cabo, tal y como dice la canción, al caminante cambiar el rumbo siempre le hace daño.

Y, es que 2011 ha sido un año de cambios, al menos para mí. No me refiero a ese extraño “súmate al cambio” del que no me merece la pena tan siquiera prestarle atención si no es para contrarrestarlo o para recordar que “lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana”. Hablo de cambios en mí mismo, hablo de cambios en lo que conozco, en lo que me rodea y de cambios más profundos, de nuevos despertares de la ciudadanía.

Como dice la canción, no es extraño que yo cambie, de hecho cada una de las personas que conozco o he conocido este 2011 quizás cambien. Quizás todas y todos, quién sabe, nos volvamos con el paso de los años mucho más conservadoras/es. Yo ya tengo claro que lo seré desde el próximo 2012. No, no os asustéis, seré conservador, pero en el sentido en que utilizaba el término Hannah Arendt refiriéndose a la educación, porque:

“destruiremos todo si tratamos de controlar lo nuevo de tal forma que nosotros, los viejos, podamos dictar la forma que habrá de adoptar. Precisamente por el bien de aquello que hay de nuevo y de revolucionario en cada niño, la educación debe ser conservadora; debe preservar esta novedad e introducirla como cosa nueva en un mundo viejo, el cual, por revolucionarias que puedan ser sus acciones se encuentra ya desde el punto de vista de la nueva generación, caduco y al borde de la destrucción” (Hannah Arendt, “What is authority?” en between past and present, pp. 192-193. Citado en Henry A. Giroux, la escuela y la lucha por la ciudadanía, p.118)

2011 me ha dado la posibilidad de conocer o profundizar en la relación con personas extraordinarias en momentos igualmente impresionantes. Jornadas, congresos, concentraciones, asambleas, reuniones, asociaciones, revistas… dentro de todas y cada una de las actividades que he realizado ha destacado la calidad y la voluntad de las personas que en ellas se encontraban inmersas, cada uno de los encuentros forma parte ya de una de esas caras del cubo que nunca hay que dejar de seguir explorando.

De este año me llevo la entrega a la lucha de Carlos, el pragmatismo de Juanma, la sinceridad y rebeldía de Conchi, la solidaridad y la ilusión de Irene, el compañerismo y la constancia de Eli, los consejos de Alicia, el bombardeo contra-informativo de Lolo, los wiki-twitter de Alejandro, las ganas que espero que nunca pierdan (¡y que nadie se las quite!) de pelear de Reta, MM, Arantza, Naxo, Pablo, Nerea, Althea, Juan o Alba por mencionar a parte de esa juventud que viene con ganas, los momentos de discusión en CARE con tantas personas inolvidables, el amor y la responsabilidad de Judith y me llevo el encuentro con un indignado que forma parte ya de la vida de varias personas acompañando días y noches de la Granada en la que llevo tantos años. A todas, a todos, y a quienes no menciono porque de por sí siguen ahí después de tantos años, gracias por hacerme pensar y compartir tantos momentos durante los cambios de 2011.

Cambiaron muchas cosas durante este año. Los movimientos sociales dejaron de retumbar en el pecho de tantas personas anónimas, que como hormiguitas poco a poco construían y seguirán construyendo alternativas, para latir con fuerza en las calles y formar parte, una vez más, de una llamada de atención a la sociedad. Para bien o para mal, con mayor o menor fortuna, cada una de las personas que formaron parte de los movimientos que ocuparon plazas y construyeron asambleas, para reconceptualizar su propia ciudadanía, ya no serán las mismas de antes. Para bien o para mal, nos hemos encontrado más allá de las instituciones, ya sea en persona o de forma virtual, en grupo o individualmente, muchas de esas personas no olvidarán esos encuentros y sin duda seguirán (seguiremos) pidiendo cambios puede que, para empezar, “en lo superficial, pero también en lo profundo”.

Puede que 2012 nos depare otras oportunidades, puede que no coincidamos en los mismos lugares, que las circunstancias no sean las mismas, que nuestro futuro nos depare otros destinos donde situarnos, y cambiaremos nuestra localización y quizás con ella muchos de nuestros pensamientos se vean modificados, pero sin duda como dice la canción lo que nunca cambiará será “mi amor por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente”. En la medida en que sintamos cada día el dolor de cada persona conocida o no, cercana o no, como nuestro, siempre quedará la certeza de que es necesario seguir peleando por cambiar todo en este mundo.

Todas las personas que conozco puede que cambien, es más espero que no dejen nunca de cambiar para que nos recordemos a nosotras/as mismas/os algo que a veces se nos hace difícil dislumbrar bajo la oscuridad con la que nos encontramos en muchas ocasiones en nuestro camino. Si como personas somos capaces de cambiar para reconstruirnos y encontrar nuestro sitio junto a otras/os, igual que nosotros el mundo también cambia, pero solo haremos que cambie con nuestra intervención en él.

2012 no es más que la excusa de tener un año más por delante para seguir cambiándolo todo.

Permitidme que os deje aquí la canción del principio cantada por Mercedes Sosa en Chile, después de tantos años de silencio y con unos ¡ya cayó, ya cayó! que festejaban la vuelta de la libertad a aquella tierra.


FELIZ 2011, FELIZ VIAJE

“Más lejos, tenéis que ir más lejos

de los árboles caídos que os aprisionan.
Y cuando los hayáis ganado
tened bien presente no deteneros.

Más lejos, siempre id más lejos,

más lejos del presente que ahora os encadena.
Y cuando estéis liberados
volved a empezar nuevos pasos.

Más lejos, siempre mucho más lejos,
más lejos, del mañana que ya se acerca.
Y cuando creáis que habéis llegado,
sabed encontrar nuevas sendas.

Viaje a Itaca (Lluis Llach)

Se acerca el final de este 2010 y todos esperamos un nuevo año, pensamos que aquellas cosas que no pudieron ser en estos doce meses llegarán a cumplirse en los meses que llegan.

Al final de nuestra última uva tomaremos champán, repartiremos besos y dentro muy dentro de nuestros pensamientos volveremos a desear que este año que entra sea un año mejor, un año el que se acaben las guerras, los abusos a quienes menos tienen, las desigualdades, la violencia, el machismo, el odio a quienes son diferentes… pero, ¿vamos a esperar que todo eso suceda?

Hace unos días me decía un amigo y compañero lo que cansa no dejar de hacer cosas para mejorar lo que ahora tenemos y como todo se viene abajo cuando te das cuenta que aquello que se hace llega a muy pocas personas y algunas tan siquiera pueden llegar a apreciarlo.

Este año yo también me voy a comer esas uvas que nuestra tradición dice nos traen suerte para el nuevo año, voy a tomar una copa de champán, si es posible con un anillo de oro dentro, para seguir atrayendo la suerte, felicitaré a todas aquellas personas que estén cerca en ese día. Pero además no voy a desear que mejore el mundo en el que vivo, no voy a desear que cambien las cosas y las guerras acaben, no. Voy a desear que quienes están día a día peleando para que las cosas cambien nunca caigan en el desánimo. Voy a pelear con todas mis fuerzas para que nadie tire la toalla, porque si esas personas, las que están cerca, las que conozco, quienes están ahí dejando de lado sus ambiciones personales para atender las necesidades de otras personas dejan un día de hacer lo poquito que hacen, entonces sí que no tendremos ningún cambio posible.

Vivimos quietos, callados, esperando que algo cambie, que todo comience a ser mejor pero no podemos seguir esperando a que alguien haga algo, deberíamos pensar que nuestro mundo solo nos condiciona pero eso no hace que todo lo que vivimos este predeterminado por nada, por nadie. Somos constructures de nuestro mundo y no podemos seguir parados esperando que alguien ponga el próximo ladrillo.

Resulta desalentador ver como día a día el camino a recorrer se hace más duro y a veces más largo, pero solo os pido que no os desaniméis, que sepáis que siempre hay alguien que reconoce lo que hacéis. Dificilmente podrémos ver unos tímidos resultados de aquellos que hacemos cada día y que tan pocas personas conocen, pero todo ese proceso, todo ese proyecto de vida va contaminando conciencias, comienza a generar conocimiento y lo que es más importante, acción.

Si algo quiero que me traiga el 2011, es seguir viviendo la inquietud de quienes no se conforman con vivir en el mundo en el que viven porque como dicen algunas parsonas “es mejor que otros”, sino que buscan que esos otros mejoren su mundo seguir viendo la fuerza de muchas personas en el duro viaje a Itaca y la decisión de que todo debe cambiar, porque existe la posibilidad de cambiarlo, por pequeña que sea, y esa posibilidad nos invita a no rendirnos.

Os voy a pedir una cosa a quienes seguís ahí, sin dejar de luchar por vuestros derechos, sin dejar de denunciar una injusticia tras otra, un atropello detrás de otro, no os rindáis, sois las únicas personas que mantenéis la esperanza en la realidad del día a día.

Feliz 2011.


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