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¿Los bárbaros?

“Los bárbaros están llegando. Veo mentes refinadas escrutar la llegada de la invasión con los ojos clavados en el horizonte de la televisión. Profesores competentes, desde sus cátedras, miden en los silencios de sus alumnos las ruinas que ha dejado a su paso una horda a la que, de hecho, nadie ha logrado, sin embargo, ver. Y alrededor de lo que se escribe o se imagina aletea la mirada perdida de exégetas que, apesadumbrados, hablan de una tierra saqueada por depredadores sin cultura y sin historia. LOS BÁRBAROS, aquí están”

(Los bárbaros, Alessandro Baricco)

Hace ya tiempo que tenía ganas de escribir algo en refencia al magnífico ensayo de Baricco que tuve la oporunidad de leer hace ya casi un año.

Quizás debería abrir este texto diciendo que la tecnología siempre ha sido un debate abierto, sobre todo en educación. Y, sobre educadoras y educadores recae el peso de una sociedad que cuestiona, busca y espera la respuesta que devuelva la calma, es “pax Augusta”, que al parecer, siempre hemos disfrutado antes que llegaran los radicales aparatos del infierno.

Los bárbaros

Ante la aparición de una nueva transformación social, miedos e intereses se dan la mano para lanzar el “sagrado” mensaje al conjunto de la ciudadanía: “debemos salvar nuestros valores, nuestros conocimientos, nuestras tradiciones y constumbres, debemos cultivar nuestras mentes y proteger a la juventud que viene detrás”. Pero, resulta que una inmensa cantidad de ocasiones es, precisamente, a esa juventud a la que se tiene miedo. Miedo a que no sean incapaces de mantener aquello que las generaciones anteriores tanto han hecho por construir.

Va siendo hora de ceñirse al tema y dejar de dar rodeos. Os da miedo la tecnología, tanto como el miedo que os causa que la próxima generación sea más estupida, menos inteligente o, simplemente, inserte nuevos valores en la sociedad que vosotras y vosotros, guardianes del conocimiento válido, habéis marcado con el certificado de autenticidad social.

Precisamente Baricco, en su libro, también nos habla de esos bárbaros sin escrúpulos, que vienen a destruirlo todo, y de esas valerosas personas que se enfrentan a las hordas de salvajes, para evitar que contaminen todo lo bueno de nuestra sociedad con sus comportamientos sin escrúpulos, su manía de hacer que todo el mundo disfrute lo que era privilegio de unos cuantos (hombres, por lo general), su interés por mezclar y remezclar, su tendencias post- ante todo.

Pero, estos bárbaros están dando una lección a quienes le precedieron, como refleja Baricco en su libro:

“Por regla general, se lucha para controlar los puntos estratégicos del mapa. Pero aquí, de una forma más radical, parece que los agresores están haciendo algo mucho más profundo: están cambiando el mapa… Eran mutantes que sustituían un paisaje por otro, y que allí fundaban su hábitat.” (pág. 13)

Resulta curioso ver como Beethoven también fue etiquetado de bárbaro, pero dejo que os lo cuente el libro. El tema de los bárbaros y los salvajes es tan recurrente que no hay ámbito que escape a incluir algún grupo o persona a quien podamos etiquetar como tal.

Así, “los salvajes” en la tan seguida serie Juego de Tronos son quienes han decidido vivir al margen de las normas y reglas marcadas por la inmensa mayoría de la sociedad. No deja de ser curiosa esa denominación de “bárbaros”, “salvajes”, etc. para un pueblo que parece más libre que la mayoría de los que se nos muestran en poniente y que tanto tendría que aportar a la medieval lucha por el poder. Aunque esto es otra historia.

Invasión bárbaros

Salvaje fue el surgimiento de la televisión, que raptaba a nuestras hijas e hijos para atarlos a las deseos de la caja tonta, salvaje fueron los hippies, los punkies y por supuesto, todo aquella persona que tiene la osadía de cruzar las fronteras marcadas en los mapas, para atreverse a ir más allá… más allá del muro, porque un muro es lo que construimos entre nosotros y aquello que llega nuevo, ya sean personas, avances tecnológicos o transformaciones sociales y culturales. La tendencia general en nuestra sociedad ante aquello que desconocemos es defendernos, importa poco de donde venga o quién lo traiga.

Los medios de comunicación, son de gran ayuda para preservar nuestros miedos y hacer que broten en el momento oportuno: “Hoy ya no se lee como antes…”, “estamos enganchados…”, “destruyen nuestro modo de vida…”, “perdemos el contacto con quienes nos rodean…”, “destruyen la educación…”, “influyen negativamente en nuestra salud mental…”, y por supuesto, la madre de todos los desastres… “afectan a nuestra productividad”, y ya se sabe que en nuestra preciada sociedad, si no produces, no eres nadie. Estos y tantos otros, son discursos que a fuerza de repetirse visualizamos como reales, nunca faltan los casos específicos que no dejan de resaltarse para justificar que, de una vez por todas, ¡hay que tomar medidas!.

OjO, no trato de construir un discurso que niegue que debemos mantener la actitud crítica ante aquello qeu de una forma u otra nos afecta y construye la sociedad que compartimos. Pero, esa actitud crítica también requiere de la capacidad de acercarse a lo extraño, para comprender, para conocer, para saber y poder mirar más allá de los miedos compartidos y transmitidos por la simple necesidad de protegernos de los nuevo.

“Los bárbaros llegan de todas partes. Y esto es algo que nos confundeun poco, porque no podemos aprehender la unidad del asunto, una imagen coherente de la invasión en su globalidad. Uno se pone a discutir a cerca de las grandes librerías, de los fast food, de los reality shows, de la política en televisión, de los chicos que no leen y de un montón de cosas de este tipo, pero lo que no conseguimos hacer es mirar desde arriba y captar la figura que las innumerables aldeas saqueadas dibujan sobre la superficie del mundo. Vemos los saqueos, pero no conseguimos ver la invasión. NI, EN CONSECUENCIA, COMPRENDERLA”. (Pág. 37)

De eso se trata, de comprenderla, porque si pulgarcita ha desarrollado nuevas habilidades, sin duda, estas responden a una necesidad de adaptación y por qué no, una adaptación para su propio beneficio y el de la sociedad en la que quiere vivir.

Necesitamos, como profesionales de la educación, adentrarnos en el nuevo mundo que la juventud vive, un mundo que no está en transformación, sino que ellas y ellos mismos están transformando desde la raíz. Sería absurdo relacionar una enumeración de enlaces para demostrar la cantidad de beneficios que el avance de las tecnologías de la información o el auge de las redes sociales aporta a nuestra día a día personal y/o profesional. No es mi pretensión contribuir a un debate sin sentido entre defensores y detractores.

La clave para quienes comprendemos que las cosas cambian y los cambios son inherentes a nuestra construcción como personas, es indagar más allá de lo que queda en la superficie, mirar desde lo alto, como dice Baricco, entrando en lo más profundo de las motivaciones que generan la necesidad de un cambio tan radical que esta transformando el terreno de juego para situarnos en un mundo totalmente desconocido. Abrir los muros que nos separan, para intentar aprehender las claves de la lucha.

“A menudo, cuando percibimos hedor a bárbaros, tendemos a relacionarnos con uno, dos como máximo, de esos acontecimientos: elegimos lo que más nos molesta o lo más evidente y lo convertimos en nuestro blanco (ese vino es demasiado simple, el fútbol es esclavo del dinero, los jóvenes unicamente escuchan música fácil y espectacular). Pues bien hay algo, en esa actitud, que siempre nos mantendrá alejados de una auténtica comprensión. En realidad, es probable que ninguno de esos acontecimientos esté esencialmente aislado de los demás, ni pueda juzgarse en sí mismo, ni mucho menos condenar” (pág. 55)

 

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La investigación colectiva es como un día de playa (diario de investigador)

Atardecer en la playa de La Ballena en Rota (Cádiz)

Atardecer en la playa de La Ballena en Rota (Cádiz)

Siento que investigar en grupo es como pasar un día de playa. Todo comienza llegando pronto, buscando un buen sitio donde dejar tus cosas para intentar tener un día divertido, tranquilo e interesante. Y claro… aquí va a dar mucho el viento, allí no que luego sube la marea, aquí después se llena de gente, por esta parte no que estamos muy lejos del agua….

En el caso de investigar en grupo comenzamos buscando el tema en el que nos vamos a centrar: que si delimitar el tema, que hay seleccionar los Issues, que los objetivos no están relacionados con el proyecto, que hay que elaborar el diseño, que cada cual tiene su idea en la cabeza, que la metodología no es la adecuada… que a ver si ponemos ya el huevo y empezamos…

En la playa comienza a avanzar el día y todo se va llenando de gente, cada cual con su idea, cada grupo con su espacio y sus mochilas, pero toda persona que llega lo hace con la misma idea de disfrutar el día y pasarlo con más o menos gente, en lo que es casi una negociación invisible, sin normas pero con acuerdos compartidos. Sí, ya sé, siempre está el que pone la música a toda mecha cuando tú quieres leer o echar una cabezada; y la o el que juega a correr por la arena y de camino va llenando las toallas y los bocatas de los demás. Pero, hasta eso se intenta minimizar cuando se trata de pasar un día de playa, al fin y al cabo esa diversidad de vivencias y experiencias es la que le da sentido y construcción a ese espacio que evocamos como “playa”.

En la investigación en grupo creemos que hemos terminado de plantar el huevo cuando por fin hemos delimitado el tema y tenemos nuestro diseño de la investigación hecho. Aunque, realmente aún la gallina ni siquiera ha elegido aún donde va a posarse… Ahora es cuando llega lo divertido. Porque aquí cada cual también trae su mochila a cuestas, y ponerse de acuerdo resulta a veces dificil, a la vez de bonito. Esta el tema, la idea central de la investigación, pero el proceso no es ese, sino el de llegar todas las personas que conformamos el grupo a comprender las ideas que cada una/o tiene sobre esa idea central. Digamos que en ese momento estamos construyendo los acuerdos compartidos sobre la investigación. Pulimos la metoología, nos relacionamos con ella y la conocemos. Perdemos el miedo a equivocarnos al aplicarlas y buscamos (auto) formarnos individual y colectivamente para mejorar nuestros conocimientos sobre el campo. Nosotrs quizás no hemos llegado con las mismas ideas a este estudio de caso, pero sí podemos poner en común los por qué y para qué de su puesta en marcha, y con eso empezamos a construir caso.

Como en la playa, el proceso de investigación colectiva no es lineal ni constante en el tiempo. Al igual que sube la marea somos conscientes que vendrá una bajamar. Pero, lo importante es que siempre haya alguien manteniendo la investigación en stand by, en avance lento y calmado esperando la nueva pleamar.

Tengo la sensación que en nuestro proceso de investigación se acerca esa bajamar, forzada por los procesos y dinámicas universitarias, y el lógico equilibrio que cada persona que forma el grupo tiene que buscar para mantener su proceso de crecimiento profesional y para mí, sobre todo, personal. Quizás perdamos fuerza durante un par de meses pero, también he podido sentir que el grupo en el que estamos trabajando cuenta con las personas necearias para mantener los mínimos de la investigación en un avance lento, pero seguro, esperando la llegada de la próxima pleamar. Mientras tanto al igual que en la playa cuando la marea baja buscamos el charquito que tiene más profundidad para refrescarnos al completo, nosotros buscamos nuevas personas que nos ayuden a cubrir nuestras necesidades y, por qué no, a seguir construyendo todo el proceso que nos queda por delante.

Y en esa andamos ahora. Buscando esa persona, que nos aporte su energía, sus ganas, sus miedos, sus inseguridades, sus conocimientos y sobre todos su compromiso para hacer crecer nuestro grupo. Mientras tanto la observación participante continúa su camino; las entrevistas comienzan a tener nombre; y las etnografías virtuales esperan el abordaje de las curiosas y curiosos investigadores. Pero eso es cosa de otro post.

 


Tomar decisiones significa arriesgarse (diario de investigador)

“Si solo hablamos de estilo, de sueños  y de proyectos pero no salimos a buscarlos, nunca sabremos si es posible. No habrá nadie que nos diga: «Ahora, hoy, es el momento, y se tiene que hacer así», porque a donde vamos no ha ido nadie, y la única realidad es que tenemos que salir para descubrirlo por nosostros mismos”

(Killian Jornet)

No puedo evitar preguntarme si la tarea de diseñar y construir toda una investigación nos viene grande.

Sin duda hay un riesgo en cada decisión que tomamos en nuestra vida y en este caso, en el caso de las investigaciones sucede lo mismo. Tomar decisiones significa arriesgarse, y ese riesgo nos lleva inevitablemente a equivocarnos o acertar en diferentes ocasiones. Para mí, la clave está en aprender de lo experimentado y perder el miedo a poder equivocarnos.

Todo esto no quiere decir que tengamos que andar como locos tirándonos a las fauces del tiburón por si tenemos suerte y no termina de masticarnos. Significa que tenemos capacidad para preveer las distintas situaciones que nos pueden surgir después de cada decisión y que aún así a veces arriesgarse merece la pena.

Para mí la decisión que en su día tomamos de conformar un grupo de investigadoras e investigadores jóvenes que nos encargáramos de construir y diseñar una de los casos de investigación es una decisión arriesgada. Y aquí no hay que olvidar que arriesgarse también, a veces, tiene que ver con tomar posición y favorecer el crecimiento personal y grupal. Porque lo fácil, lo tradicional, quizás incluso lo oportuno, podría haber sido conformar un grupo equilibrado de investigación, con gente mucho más experimentada y gente más novel, de esa forma quizás el grupo y nosotras/os mismos no correríamos el riesgo de la incertidumbre, quedaríamos situados en una cómoda zona de confort y seguridad. Ni que decir tiene que esto además podría asegurar, en cierta medida,  unos resultados predecibles sobre el proceso y sobre la investigación, o al menos eso se podría pensar.

De ahí que tomar decisiones de este tipo no solo tenga que ver con asumir riesgos, sino que además propicia que quienes generalmente no tendrían que asumir responsabilidades las tomen. Habrá quien me pueda decir que esto genera cierto extrés y no puedo negarlo, porque todo lo que implica responsabilizarse de un proceso de crecimiento personal y grupal nos produce cierta ansiedad, pero para mí la clave está en manejar esa ansiedad perdiendo el miedo a equivocarnos y asumiéndolo como parte del proceso de aprendizaje inherente a toda investigación y a toda practica educativa.

Puede que os preguntéis donde nos encontramos ahora. Personalmente después de nuestra primera reunión me encuentro inundado por un sin fin de preguntas sobre nuestro papel en el proyecto “ecologías del aprendizaje en contextos múltiples”, sobre nuestra capacidad para hacer frente a este reto y sobre las posibilidades que nos brinda esta oportunidad.

Hace unos días (16 de diciembre) nos reuníamos las 5 personas que componemos este grupo de trabajo para comenzar a diseñar cómo íbamos a construir esta investigación. Lo primero que hace que el proceso se distinga de otros es el lugar donde realizamos esta reunión. Huímos de la institución universitaria, buscamos otro lugar donde sentirnos relajados, donde el ambiente nos invitara a quitar seriedad sin olvidar la importancia y responsabilidad de lo que hacemos, pero tomando conciencia de que investigar también es encontrarnos a nosotras/os mismos más allá de las paredes y los muros de las instituciones educativas, al fin y al cabo el proyecto general desde el que parte la investigación está centrado en la educación expandida y los aprendizajes invisibles así que ¿por qué no expandir los muros que constriñen la investigación?

Dudas, preguntas, ideas, sentimientos, propuestas… me encuentro a gusto compartiendo este rato. Cárceles, género, ciudadanía, educación social, pedagogía crítica, estudios de paz, intervención social, nuevas tecnologías, diversidad, juventud… La heterogeneidad de los temas en los que cada miembro del grupo ha ido adquiriendo experiencia solo me hace pensar que nada malo puede surgir de este proyecto. Somos noveles, pero con caminos y experiencias muy distintas algo que solo puede enriquecer la investigación.

Las primeras propuestas no se centran en la investigación, sino en el proceso de cosntrucción de la misma, y ahí si queremos hacer algo distinto tenemos que comenzar a seleccionar los beneficios que nos puede aportar un uso crítico y consciente de las nuevas tecnologías y las aplicaciones de internet.

Hablamos de Trello para construir los distintos apartados de la investigación; proponemos google docs para construir el diseño de forma conjunta y añadir críticas a la redacción; queremos conocernos para trabajar mejor, y ahí surge la idea de estos diarios de investigadores públicos para el universo web en general o privados, pero en cualquier caso compartidos entre nosotras/os. Vamos sin prisas pero a cada paso fijando bien el pie antes de lanzar hacia delante la pierna contraria. Fijamos un calendario, pero somos conscientes de la necesidad de ser flexibles con nuestros tiempos y de respetar nuestros espacios de descanso. Y sobre todo una idea a sobrevolado todo el proceso, queremos que esto que hacemos sea útil para todas las personas que estarán de alguna u otra forma inmersas en el proceso de investigación, por eso las preguntas éticas retumban una y otra vez sobre el papel.

Solo ha sido la primera reunión y ya me siento totalmente inmerso en la investigación.

Retomando estos pensamientos después de unos días tras la reunión, reflexiono sobre nuestro uso de esas aplicaciones tecnológicas que ayudan a construir más colectivamente los pensamientos e ideas. Pienso que como grupo nos queda mucho por descubrir para sacar el máximo rendimiento a las posibilidades que nos dan esas herramientas y que aún no hemos explotado como grupo todo el abanico que nos abren, pero los pasos que damos en la comunicación horizontal sobre el proyecto nos dirigen a construir procesos de investigación más colectivos y colaborativos. Quizás el uso continuado que hago de ellas en distintas actividades o colectivos me lleva a proponerlas sin pensar que no es tan fácil habituarse a su uso por parte de todo el mundo. En cualquier caso la predisposición del grupo a participar de ellas, conocerlas y adentrarse en su uso es infinitamente mayor que en otras ocasiones donde he propuesto aprovechar el potencial que nos pueden ofrecer en algunas tareas, lo que vuelve a transmitir esa sensación de riesgo que parece estamos dispuesto asumir como parte de nuestro proceso investigador.


Un investigador en la Tierra Media

Abro un nuevo hilo dentro de este blog para cubrir ese diario de investigadores que nos hemos propuesto llevar a cabo Irene, Elisa, Antonio, Felicidad y yo durante el desarrollo de la investigación que realizamos para el Proyecto “Ecologías del aprendizaje en contextos múltiples” dentro del grupo de investigación de ICUFOP.

Como no se hacerlo de otra forma, pienso que lo primero que os debería transmitir es mi sensación como investigador, cómo me siento, por qué estoy aquí, qué espero… A fin de cuentas presentarme un poco dentro de este extraño mundo que envuelve a la investigación o me envuelve a mí dentro de ella.

Os parecerá extraño el título de esta entrada, pero es que a veces me siento como Pippin (Peregrin Tuk) en esa gran obra de Tolkien que es El Señor de los AnillosMe siento como Pippin porque pienso que como él yo estaba muy tranquilo y feliz detrás de la barra de un bar (eso sí yo en este caso sirviendo las cervezas y copas), sin más complicaciones que las de ir a trabajar, echar las horas en el lugar de trabajo y salir para seguir disfrutando de las bondades de la comarca (en este caso Granada). La vida así era tranquila, a veces con la visita de algún que otro Gandalf o las interesantes reuniones (asambleas) en algún que otro movimiento social. Pero, más allá de esos momentos el tiempo se repartía fácilmente entre la familia, los amigos y la diversión constante.

Pippen (Peregrin Tuk) en una de las escenas de "El señor de los Anillos"

Pippen (Peregrin Tuk) en una de las escenas de “El señor de los Anillos”

Pero, como Pippin nací con el don o la desgracia, según se mire, de la curiosidad constante por todo lo que me rodea, y en el ámbito de la Universidad y la investigación mi curiosidad no entiende de límites. Los avatares de la vida y las amistades peligrosas me llevaron a colaborar con lo que, para no desviarnos mucho del tema, llamaremos “La comunidad del anillo”, con la salvedad de que aquí el anillo podría traducirse como “artículos de impacto en revistas JCR” y que normalmente nos dirimimos entre tirarlas al monte del destino o usarlas para llevar la paz y la transformación a la Tierra Media, pero todo esto es otra historia en la que espero poder detenerme en otro momento.

Seguramente alguien se estará preguntando por qué identificarme con Pippin y no con Sam, Merry o incluso con Frodo. La clave está en que como Pippin yo albergaba ese interés por conocer, pero sin esperar que mi curiosidad me arrancara de mi cómodo círculo de placer en el que mi seguridad y mi tranquila vida se construían sin embarcarse en explorar territorios extraños; Al igual que Pippin en algún momento mi admiración por el conocimiento de los elfos (entendámoslos aquí como aquellos popes que tanto nos meten en la cabeza durante nuestro paso por la academia) nubló parte de mi pensamiento reflexivo y sobre todo de mi acción práctica, y mi tarea era volver a recuperarlo; también como Pippin me involucré en estos viajes gracias a amigas y amigos, primero echas una mano y después tú solo te vas metiendo hasta la cocina; y claro, como Pippin mi curiosidad me lleva, a veces, a cometer alguna que otra imprudencia, me gusta el riesgo y no se controlarme en ese sentido.

Lo que no puedo negar es que a día de hoy estoy totalmente integrado en esta diversa, divertida y arriesgada “comunidad del anillo” y que dentro del último de los viajes (proyectos) que tenemos en marcha comparto aprendizaje, como comentaba al principio, con cuatro compañeros más. Aún no sabemos si este viaje acabará como “la batalla de los cinco ejércitos” o traerá consigo un salto espacio-temporal que nos sitúe dentro de las mejores tramas de juego de tronos. En este caso esperemos no terminar más dispersos que los Stark y poder terminar el trabajo colectivo que se pone en marcha.


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