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Cada día…

Cada día, casi siempre a la misma hora se preguntaba que tendría de especial aquella chica, la que sostenía un lápiz y un cuaderno mientras levantaba la vista. Aquella que sentada en un pequeño muro navegaba entre paisajes dejando volar sus sueños y pesadillas.

Casi siempre como cada día, su mirada, la de ella, dejaba que él hiciera volar su imaginación a un momento indefinido, solo para poder cogerla de la mano, solo para que ese instante y esa mirada fueran más que un simple cruce de caminos.

Cada día, casi siempre a la misma altura en que el sol iluminaba aquel pedacito de piedra en el que un buen día decidió posar sus tardes de escritura y fantasía, su mirada, la de él, se clavaba en su pensamiento, convirtiendo aquel instante en una rutina interminable.

Cada día, como si fuese el presagio de algo por suceder, ella apartaba la mirada, clavada en cada trazo de cada letra escrita en aquel viejo cuaderno, para verle pasar en bicicleta.

No entendía el porqué de aquella mirada. Ya estaba acostumbrada a los desaires de quienes van y vienen casi despreciando a quien decide probar suerte con otra forma de vida pero, aquel chico… ¡qué se joda! no hago más que vender arte, mi arte.

Cada día del mes tenía su frase adjudicada. Casi todas las tardes de primavera ese pequeño espacio de pared de aquel cruce de viandantes lucía frases y cuentos, poesías y canciones que iluminaban el sobrio caminar de quienes por allí pasaban. Casí todas las tardes aquel señor mayor se llevaba 3 de frases y una historieta.

Cada día de cada mes, recorría el mismo camino, paraba apenas 5 minutos para esperar aquel encuentro que le reportaba unas ligeras ganancias a un anciano ya sumido en el derrumbe económico de su pobre paga mensual.

Han pasado 3 meses, ya no hay miradas que se cruzan. Sus tardes, las de ella, pasan lentamente entre el ir y venir de personas. Su mirada aún se aparta del papel cuando el sol ilumina ese pedacito de piedra en el que un buen día decidió posar sus pensamientos, pero ya no encuentra aquella bici, ni hay mirada que interrogue su escritura. No hay anciano que le compre sus historias, ni monedas que recompensen su trabajo.

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2013 será un nuevo año…

Termina un año más, un año que como todos los demás ha aportado nuevos cambios a la vida de muchas personas, cambios que para bien o para mal se encuentran ya en el camino, en el viaje que vamos construyendo a lo largo de nuestra vida.

Sin duda quienes creen en las tradiciones desearan y pedirán una gran cantidad de cosas para el año que entra.  Yo por mi parte podría desear que todo este mundo cambiara y que entre todas y todos consigamos crear sociedades mucho más solidarias e igualitarias. Pero, no. No voy a desear nada de eso, porque este año solo se me ocurre pedir que tengáís salud, mucha salud. De hecho sería feliz si todas y cada una de las personas que conozco y aquellas que no conozco pero luchan por causas justas tuvieran una salud desbordante el próximo año.

Y es que, nos va a hacer mucha falta tener nuestra salud intacta para soportar el año próximo, pero sobre todo para no dejar de pelear por aquello que creemos.

Si de alguna forma queremos que el próximo año todo esto encuentre una alternativa social, crítica y justa desde la que construir una nueva forma de entender el mundo y las relaciones que en él se establecen, vamos a necesitar un cerebro bien amueblado. Un cerebro capaz de hacer surgir nuevas ideas y de generar la apertura mental suficiente para comprender las motivaciones y necesidades de quienes menos tienen.

Necesitaremos un par de ojos que nos dejen ver con claridad, unos ojos que construyan esa nueva mirada necesaria para ver las cosas de forma distinta.

Nos hara falta que nariz y oídos estén bien atentos para discernir las palabras embaucadoras y los malos olores de una política que ha perdido su razón de ser, que se ha alejado de la ciudadanía para atender a intereses particulares y corporativos, y que huele a podrido aunque venga bien perfumada.

Tendremos que ejercitar bien nuestros brazos y piernas, tendremos que tener unos brazos fuertes para poder levantarlos bien alto siempre que sea neceaario parar una injusticia y necesitaremos dotarnos de unas piernas que eviten que nos dobleguemos en la primera cuesta. Unas piernas que nos sirvan para seguir caminando en una senda que cada día nos descubre un nuevo obstáculo a superar.

Vamos a necesitar que nuestros pulmones estén en plena forma porque necesitaremos abarcar la máxima cantidad de aire posible para que nuestro grito se oiga en todas partes.

Necesitaremos un estomago listo para aguantar lo que nos echen; un par de riñones, porque quizás por más de una cosa tengamos que pagar un riñón; unos dientes sanos y fuertes, listos para morder la mano que nunca nos dio de comer, porque siempre fuimos nosotras/os quienes nos ganamos el pan; y un gran corazón, un corazón que bombee sangre a todas las partes del cuerpo. Un corazón que ponga en marcha una máquina de compromiso y solidaridad imparable. Un corazón que comience a derribar muros y levantar puentes. Puentes que unan corazones, que nos acerquen cada vez más a cada persona que nos rodea, y las que quedan lejos.

Pero, no os engañéis. Nada de esto podremos conseguirlo solos, ninguno de estos serán deseos que alguien se dedicará a cumplir por nosotros. Tendremos que seguir trabajando nosotros mismos, tendremos que seguir estando al lado de nuestras doctoras y doctores, defendiendo un sistema de salud público, universal y de calidad. Necesitaremos apoyar las mareas, las que marchan en la lucha y las que llegarán. Tendremos que creer en nuestras maestras y maestros, sin dejar de lado la crítica necesaria a un sistema que necesita construir nuevas formas de aprendizaje, pero necesitaremos creer que hubo, hay y habrá un profesorado consciente de lo que las niñas y niños de este mundo necesitan. Profesionales críticos y transformativos como decía Giroux.

2013 será un nuevo año, un año para seguir caminando, un año para seguir construyendo nuestro propio cubo de rubik, un año para seguir uniendo conciencias y compromisos. Será tu año, el año de quienes no se rinden ni se rendirán jamás. El año de quienes sin caer en el optimismo idílico que nos separa del suelo y nos sitúa lejos de la realidad, siguen trabajando con la esperanza de una utopía realizable y con la certeza de realizar pequeños cambios que se sumen al cambio global. Al fin y al cabo “cambiar el mundo es tan dificil como posible” (Paulo Freire).

Feliz fin de año, feliz 2013. Que la salud os colme de luchas.


El primer beso

Tres segundos de un instante

entre cuerpos que se buscan.

Tres segundos de un instante,

dos miradas que se cruzan

en la sed del caminante.

 

En el brillo de tus ojos,

un amago de silencio

es la brisa que separa,

mi palabra y tus labios rojos.

 

Tres segundos de un instante,

en un solo movimiento.

Tu que quieres, yo que dudo

Yo que espero, tu que callas…

 

Un momento se hace eterno

en la unión de nuestros labios.


Palabras

No puedo olvidar tu mirada

rasgando palabras que no dicen nada,

sin consuelo ni esperanza

me consumo tras el fuego

sentenciado por tus ojos

 

¡Cómo odio ser quien soy!

Cómo escapar del pensar,

del sentir, de buscar explicaciones.

Hoy lamento conocerte

comprender cada mirada,

cada miedo en tus palabras.

 

No suavices los motivos

no busquemos más excusas

nada dicen tus palabras,

nada queda de los sueños

hierro ardiente en tu mirada.

 

Donde ayer leía “te quiero”

quedarán esas historias,

que jamás fueron contadas.


Descifrando el crucigrama

Apareciste sin avisar, sin hacer ruido

te adueñaste de mi razón, golpeaste

mis pensamientos transformando

los sueños, las ilusiones que un día me diste

Amor, tú siempre ganas.

Amor, cuando me dejas

amor, cuando me engañan

amor, cuando te miento

amor, cuando me aman.

Te abrí  mis puertas, rompíste los cerrojos

penetraste hasta el fondo robando mis ilusiones,

clavaste tu beso en la felicidad de mis ojos

y conociste mi desengaño en la frialdad de tus rincones

Reímos cada día, compartimos cada cama

y lloramos en aquellas noches solitarias,

vivimos la pasión envueltos entre sábanas

soñamos cuerpo a cuerpo descifrando el crucigrama.

amor ¿no tienes tregua?

amor, en tus palabras

amor, en cada letra

amor, tras las miradas

amor, cuando te alejas

Ya no quiero comprenderte, no me dejes

no te vayas, solo busco en tus rincones

entender que es lo que pasa.


Los formales y el frio

Quién iba a prever que el amor          ese informal
se dedicara a ellos                       tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa              la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada          la de él         tomaba nota
de cómo eran sus ojos         los de ella
pero sus palabras           las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre          o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa         la de ella
ya el frío estaba en sus labios          los de él
de modo que ella         fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó         sólo falta que me quede a dormir
y ella probó         por qué no te quedas
y él         no me lo digas dos veces
y ella         bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó         en principio
a besar sin usura sus pies fríos         los de ella
después ella besó sus labios         los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

“El amor, las mujeres y la vida ”   (Mario Benedetti)


CÁLLATE

La educación, la igualdad entre mujeres y hombres, la justicia de menores, la reforma laboral y la imposibilidad de retirar el recurso contra el matrimonio entre homosexuales. ¿Hasta dónde vamos a seguir soportando la vuelta a la política de la derecha más retrograda que solo busca contentar a los sectores más consevadores, puritanos y reaccionarios de la sociedad?

No merece la pena dar mayor reflexión a la noticia sobre la insistencia en recortarnos derechos y en esta ocasión en quitarles derechos a las personas que han tardado tanto en conseguirlos que la que hace J.C. Aragón en esta letra:

CÁLLATE

 

Cállate, guarda tu condena
en tu viejo convento
y deja los tiempos
seguir adelante.
Cállate, cállate y procura
que Dios te perdone,
que precisamente tú de maricones
has sabido bastante.
Quien en nombre de Dios
condene al amor
en la forma que sea,
ojalá que se las vea
en el juicio final;
quien condene a dos personas
por un matrimonio
tal vez sea un ministro pero del demonio.
Y quienes condenen que un huerfanito
tenga dos padres,
tenga dos madres,
pero que tenga,
mejor que no recuerde
que dentro de la Iglesia
nacían, morían,
los escondían, los enterraban,
y levantaban orfelinatos
para los que quedaban
y pagaban el pato.
Cállate, guarda tu palabra
en tu viejo convento
y deja que el tiempo
camine deprisa,
que entre santas misas,
palos y palizas
y otras violaciones de niños y grandes
tienes las manos llenas, llenitas de sangre,
y quien de sangre se llena
su alma se envenena
y se debe callar, a callar, ¡a callar!,
 y deja ya a la gente
distinta y valiente
amando a su manera,
amando a su manera.
 
Juan Carlos Aragón Becerra – Comparsa “El Golfo de Cádiz” (2005)
 
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2012, para que todo cambie…

Cambia lo superficial,

cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo…

cambia todo cambia…

cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste
cambia la planta y se viste
de verde la primavera

cambia el pelaje la fiera
cambia el cabello el anciano
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño
pero, no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente
y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en estas tierras lejanas…
 
(de la canción “Todo cambia” compuesta por Julio Numhauser cuando fué obligado a exiliarse de Chile por la dictadura de Pinochet)
 
Aviso para posibles lectores de la derecha política: mi cambio no tiene relación con ningún proyecto político que podáis pensar, mucho menos con el presentado por el actual partido en el gobierno. Por lo tanto mejor no confundirse y esperar ver en la entrada una alabanza a los cambios que este mismo partido pueda llevar a cabo en el año próximo.

Aviso para posibles lectores de la izquierda política: Si piensas en los cambios que menciono bajo unas siglas concretas que aglomeran a una gran parte de la ciudadanía, vuelves a equivocarte. Los cambios a los que aspiro son más profundos, más internos, se trata de romper con la tradición sin olvidar la historia, se trata de ver más allá de lo heredado en nuestro entorno, se trata de no callar ante las injusticias, de no sucumbir ante la disciplina del grupo.

Hay una entrada que casi estoy convirtiendo en un clásico de este espacio de pensamientos, ideas y vivencias en que se ha convertido este blog. La entrada del próximo año o de las fiestas pasadas durante el período navideño. Es cierto que casi se está convirtiendo para mí en una costumbre coger el ordenador y escribir esas palabras de reflexión o felicitación, pero no es menos cierto que quizás por eso mismo se me hace cada vez más difícil resumir tantos sentimientos en unas cuantas líneas.

Esta vez no voy a hablar de lo que viene, no os voy a desear que sigáis luchando por mejorar lo que nos rodea porque estoy seguro que seguiréis haciéndolo, esta vez me gustaría hablar de algo que me costó mucho asimilar y reconocer en su momento, hace ya unos años: Los cambios, los que hubo, los que habrá. Al fin y al cabo, tal y como dice la canción, al caminante cambiar el rumbo siempre le hace daño.

Y, es que 2011 ha sido un año de cambios, al menos para mí. No me refiero a ese extraño “súmate al cambio” del que no me merece la pena tan siquiera prestarle atención si no es para contrarrestarlo o para recordar que “lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana”. Hablo de cambios en mí mismo, hablo de cambios en lo que conozco, en lo que me rodea y de cambios más profundos, de nuevos despertares de la ciudadanía.

Como dice la canción, no es extraño que yo cambie, de hecho cada una de las personas que conozco o he conocido este 2011 quizás cambien. Quizás todas y todos, quién sabe, nos volvamos con el paso de los años mucho más conservadoras/es. Yo ya tengo claro que lo seré desde el próximo 2012. No, no os asustéis, seré conservador, pero en el sentido en que utilizaba el término Hannah Arendt refiriéndose a la educación, porque:

“destruiremos todo si tratamos de controlar lo nuevo de tal forma que nosotros, los viejos, podamos dictar la forma que habrá de adoptar. Precisamente por el bien de aquello que hay de nuevo y de revolucionario en cada niño, la educación debe ser conservadora; debe preservar esta novedad e introducirla como cosa nueva en un mundo viejo, el cual, por revolucionarias que puedan ser sus acciones se encuentra ya desde el punto de vista de la nueva generación, caduco y al borde de la destrucción” (Hannah Arendt, “What is authority?” en between past and present, pp. 192-193. Citado en Henry A. Giroux, la escuela y la lucha por la ciudadanía, p.118)

2011 me ha dado la posibilidad de conocer o profundizar en la relación con personas extraordinarias en momentos igualmente impresionantes. Jornadas, congresos, concentraciones, asambleas, reuniones, asociaciones, revistas… dentro de todas y cada una de las actividades que he realizado ha destacado la calidad y la voluntad de las personas que en ellas se encontraban inmersas, cada uno de los encuentros forma parte ya de una de esas caras del cubo que nunca hay que dejar de seguir explorando.

De este año me llevo la entrega a la lucha de Carlos, el pragmatismo de Juanma, la sinceridad y rebeldía de Conchi, la solidaridad y la ilusión de Irene, el compañerismo y la constancia de Eli, los consejos de Alicia, el bombardeo contra-informativo de Lolo, los wiki-twitter de Alejandro, las ganas que espero que nunca pierdan (¡y que nadie se las quite!) de pelear de Reta, MM, Arantza, Naxo, Pablo, Nerea, Althea, Juan o Alba por mencionar a parte de esa juventud que viene con ganas, los momentos de discusión en CARE con tantas personas inolvidables, el amor y la responsabilidad de Judith y me llevo el encuentro con un indignado que forma parte ya de la vida de varias personas acompañando días y noches de la Granada en la que llevo tantos años. A todas, a todos, y a quienes no menciono porque de por sí siguen ahí después de tantos años, gracias por hacerme pensar y compartir tantos momentos durante los cambios de 2011.

Cambiaron muchas cosas durante este año. Los movimientos sociales dejaron de retumbar en el pecho de tantas personas anónimas, que como hormiguitas poco a poco construían y seguirán construyendo alternativas, para latir con fuerza en las calles y formar parte, una vez más, de una llamada de atención a la sociedad. Para bien o para mal, con mayor o menor fortuna, cada una de las personas que formaron parte de los movimientos que ocuparon plazas y construyeron asambleas, para reconceptualizar su propia ciudadanía, ya no serán las mismas de antes. Para bien o para mal, nos hemos encontrado más allá de las instituciones, ya sea en persona o de forma virtual, en grupo o individualmente, muchas de esas personas no olvidarán esos encuentros y sin duda seguirán (seguiremos) pidiendo cambios puede que, para empezar, “en lo superficial, pero también en lo profundo”.

Puede que 2012 nos depare otras oportunidades, puede que no coincidamos en los mismos lugares, que las circunstancias no sean las mismas, que nuestro futuro nos depare otros destinos donde situarnos, y cambiaremos nuestra localización y quizás con ella muchos de nuestros pensamientos se vean modificados, pero sin duda como dice la canción lo que nunca cambiará será “mi amor por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente”. En la medida en que sintamos cada día el dolor de cada persona conocida o no, cercana o no, como nuestro, siempre quedará la certeza de que es necesario seguir peleando por cambiar todo en este mundo.

Todas las personas que conozco puede que cambien, es más espero que no dejen nunca de cambiar para que nos recordemos a nosotras/as mismas/os algo que a veces se nos hace difícil dislumbrar bajo la oscuridad con la que nos encontramos en muchas ocasiones en nuestro camino. Si como personas somos capaces de cambiar para reconstruirnos y encontrar nuestro sitio junto a otras/os, igual que nosotros el mundo también cambia, pero solo haremos que cambie con nuestra intervención en él.

2012 no es más que la excusa de tener un año más por delante para seguir cambiándolo todo.

Permitidme que os deje aquí la canción del principio cantada por Mercedes Sosa en Chile, después de tantos años de silencio y con unos ¡ya cayó, ya cayó! que festejaban la vuelta de la libertad a aquella tierra.


HOMBRE QUE MIRA AL CIELO (un 14 de Febrero)

Al enterarme que hoy era 14 de febrero, a través de twitter, facebook y mis medios de comunicación más usuales decidí buscar aquella poesía de Mario Benedetti que tanto me gusta y que para mí tanto refleja ese amor a cuanto tenemos y queremos conseguir “Hombre que mira al cielo”:
“Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano
y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios.”

Como cada año desde que las grandes firmas del mercado situaran su esperado “día de los enamorados” miles de personas estarán deseando llegar a casa y disfrutar de los regalos que su amada o amado les tuviese preparados. Pero, yo no me llamo Valentín, me enamoré un día que en el calendario no coincidió con el 14 de febrero, me niego a dejar de estar enamorado el resto del año y mis regalos nunca se saben cuando llegarán, de hecho ni siquiera estoy seguro de si llegan. Lo siento, no soy una de esas personas que esperará con un regalo debajo del brazo. Simplemente porque no puedo arreglar cada error del año con la sonrisa y el regalo de un día maravilloso, porque si no soy capaz de hacer de cada día un día especial no veo motivos para fijar la fecha y redimir mi culpa.

Me pregunto por qué es necesario tener un día en el calendario para dedicar a la persona que amas, siempre pensé que no necesitaba que nadie me demostrara lo que me quiere en ningún día concreto, simplemente cada día que tengo la certeza de que ella está ahí me siento suficientemente contento y satisfecho como para no pedir más. Los días regalan pequeñas alegrías que no sabemos disfrutar, que no queremos elevar a la categoría de amor porque simplemente no están socialmente conceptualizadas como tal, pero que en realidad son lo único que demuestran la complicidad de cada persona con su pareja.

Hay algo más que me fastidia del Día de San Valentín. Parece que en este día es lícito demostrar amor por tu pareja, por la persona que se supone está a tu lado en la mayoría de los buenos y malos ratos que tienes en tu vida, con la persona que cada día te da las buenas noches, y los buenos días. Pero, parece que se nos olvida tratar las distintas dimensiones de la palabra “amor”, parece como si amor dejara de significar solidaridad, como si amor ya no fuera lucha, como si amor justificase lo injustificable, parece que en amor no valiese decir no.

Creo que tanto se ha trivilizado la pabra amor que parece que tu amor solo pueda pertenecer a una sola persona y así se justifican tantos atropellos. Pero, mi amor por tí no me aparta de mi amor por los demás, porque no necesito una distinción entre las personas a quien quiero, porque aunque no me lo demuestres hoy sé que tú estarás ahí, porque hay quien perdió a su pareja pero no su amor, porque al fin y al cabo mi amor debería mostrarlo por cada una de esas cosas que me demuestran que entre nosotros, entre tu y yo, entre quienes nos queremos, peleamos, nos levantamos, sufrimos y no callamos por amor.


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