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En 2016… Vamos a ser realistas

“El fin de año huele a compras, 
enhorabuenas y postales 
con votos de renovación; 
y yo que sé del otro mundo 
que pide vida en los portales, 
me doy a hacer una canción. 
La gente luce estar de acuerdo, 
maravillosamente todo 
parece afín al celebrar. 
Unos festejan sus millones, 
otros la camisita limpia 
y hay quien no sabe qué es brindar. Mi canción no es del cielo, 
las estrellas, la luna, 
porque a ti te la entrego, 
que no tienes ninguna. Mi canción no es tan sólo 
de quien pueda escucharla, 
porque a veces el sordo 
lleva más para amarla. 
Tener no es signo de malvado 
y no tener tampoco es prueba 
de que acompañe la virtud; 
pero el que nace bien parado, 
en procurarse lo que anhela 
no tiene que invertir salud. 
Por eso canto a quien no escucha, 
a quien no dejan escucharme, 
a quien ya nunca me escuchó: 
al que su cotidiana lucha 
me da razones para amarle: 
a aquel que nadie le cantó. Mi canción no es del cielo, 
las estrellas, la luna, 
porque a ti te la entrego, 
que no tienes ninguna. Mi canción no es tan sólo 
de quien pueda escucharla, 
porque a veces el sordo 
lleva más para amarla.”

 

 

 

(Canción de Navidad, Silvio Rodriguez)

Se abre un nuevo año, o la continuación de todo ese tiempo en el que venimos construyendo caminos y encajando historias. Hace unos días repasaba cada entrada de blog que he escrito para despedir el año o dar la bienvenida a todo lo que sigue abriéndose delante. Me daba cuenta entonces de como cada año he intentado desear algo, no para mí, para todas aquellas personas atrevidas, capaces de pararse a leer durante un rato las líneas con las que aporreo mi teclado. Para todas aquellas personas que continúan soñando, venciendo el miedo, luchando, buscando un cambio profundo o simplemente haciéndonos más llevadero nuestro viaje.

Leyendo aquellas entradas que escribía el último día de cada año, me he dado cuenta de cuanto realismo faltaba a cada palabra y a cada aliento de ánimo; a cada deseo y a cada futuro posible. En realidad no he sido yo quien se dio cuenta, más bien fueron otras personas quienes con su abierta sinceridad me dieron la posibilidad de comprender esa falta de realismo. Por eso he pensado que no podría desear nada mejor a quienes me rodean o en la lejanía leen estas líneas, que un 2016 lleno de realismo para todas y todos.

2016 es un año perfecto para que dejemos de soñar, para que nuestras ideas y sueños bajen de los cielos convirtiéndose en propuestas realistas, propuestas tangibles. Propuestas de las que nadie pueda dudar. Ideas que encajen con la construcción del pensamiento que nos rodea, ideas que dejen de contar que hay otros caminos posibles para adecuarse a estándares medibles y cuantificables.

En realidad para 2016 deberíamos ser conscientes que no hay mejor forma de acabar con esos miedos que nos ahogan que siendo perfectamente realistas, adaptándonos a un mundo que es así y aceptando la dificultad de cambiarlo, porque ¿de qué sirve seguir pensando que puede ser de otras muchas formas?

Sí. 2016 puede ser la oportunidad que tantas personas realistas llevan esperando para seguir manteniendo el mundo “real” lejos del sueño consciente de esos “otros mundos irreales”. Pero, yo no escribo para el mundo real, sino para aquel que es posible. Como en la canción de Silvio Rodriguez mis palabras no aspiran solo a describir sino a comprender, a mirar más lejos. Mis palabras son para invitarte a soñar, para despertar juntos compartiendo la convicción de que somos constructores del mundo que vivimos.

Por eso en 2016 quiero continuar haciendo llegar mis palabras a quien nunca las lee, seguir escuchando las voces de quienes nunca fueron escuchados, compartir pensamientos con quienes tengo a mi lado y luchar codo a codo con quienes aún continúan amando.

2016 seguirá siendo nuestro año así que, quizás sigue siendo hora de hacer aquello que ya alguien nos dijo…

“SEAMOS REALISTAS, HAGAMOS LO IMPOSIBLE”


En 2014… No dejéis de soñar

“Cerremos estos ojos para entrar al misterio

el que acude con gozos y desdichas

así / en esta noche provocada

crearemos por fin nuestras propias estrellas

y nuestra hermosa colección de sueños.

El pobre mundo seguirá rodando

lejos de nuestros párpados caídos

habrá hurtos abusos fechorías

o sea el espantoso ritmo de las cosas

allá en la calle seguirán los mismos

escaparates de las tentaciones

ah pero nuestros ojos tapados piensan sienten

lo que no pensaron ni sintieron antes”

(Fragmento de cerrar los ojos de Mario Benedetti)

Hoy mentiría si dijese que 2013 fue un año fácil. Más bien fue un año en el que sortear obstáculos, para mantener el rumbo. Un año donde a la mayoría nos tocó aguantar las velas del barco para que los vientos y mareas no nos hicieran zozobrar. Ya sabía yo que este año que termina no iba a ser muy fácil para nadie y por eso deseaba antes de entrar en él que la salud inundase cada rincón de nuestro cuerpo para mantenernos con fuerza en la lucha.

Los 365 días del año dan para muchas penas sí. Pero, también dan para muchas alegrías, muchos encuentros, re-encuentros, proyectos, logros y, sobre todo, sueños. 2013 me dio nuevas caras para mi cubo, y me hizo aprender mucho de cada persona que encontré en el camino.

Este año he tenido la enorme suerte de enfrentarme a nuevos retos en mi ámbito profesional junto a la gente de PIDES, pero también he enfrentado retos en mi vida personal; he conocido a personas maravillosas que han conseguido situarme aún más en la peor de las realidades, personas que me han ayudado a derrumbar prejuicios, sí, esos prejuicios que nadie tiene pero que afloran recordándote que eres producto de una sociedad construida en el odio, la envidia y rechazo a lo diferente, a lo políticamente incorrecto o a lo socialmente marcado como “fuera de la norma”.

En 2013 aprendí que YO, TAMBIÉN ESTOY CONTRA EL ESTIGMA, y os animo a estarlo sin prejuicios ni dudas. El año que termina, el año que pasó, me enseñó que hay personas a las que se puede echar mucho de menos, que hay amigas que siempre están ahí, y que la distancia no es desencadenante de la lejanía.

Pero, si 2013 fue el año para mantener el rumbo, para 2014 yo solo os voy a pedir una cosa, que NO DEJÉIS DE SOÑAR. Os voy a pedir que no detengáis vuestros sueños ante nada, que seáis constantes, que sepáis que nada sucede por casualidad y que aquello que tarda en llegar lo hace con un extra de felicidad. Al fin y al cabo ¿qué es la felicidad si no la llegada de algo deseado y perseguido por mucho tiempo y entre muchas dificultades?

Así que, para este año que entra no hay más deseo que seguir soñando, porque en los sueños se forjan los cambios que todas y todos buscamos; porque mientras soñamos persistimos conscientes en la lucha de aquello que anhelamos; porque los sueños son reparadores de conciencias pero también constructores de grandes ideas.

En 2014 no solo seguiremos insistiendo, como ya decía algún otro año, en que todo cambia, sino que continuaremos nuestro viaje, “más lejos, siempre más lejos del presente que ahora nos encadena”* sin detenernos, sin ceder a la tormenta. Podrán seguir asfixiandonos nuestros gobiernos, podremos seguir padeciendo nuestras penas, pero allá en nuestros sueños seguiremos acercando un futuro distinto.

* Fragmento de la canción “viaje a Itaca” de Lluis Llach.

sueños colectivos


Vuelvo a la cárcel

“Quien espera en la pura espera
vive un tiempo de espera vacío.
Por esto, mientras te espero,
trabajaré los campos y 
conversaré con los hombres.
Sudará mi cuerpo, que el sol quemará;
mis manos se llenarán de callos;
mis pies aprenderán el misterio de los caminos;
mis oídos oirán más;
mis ojos verán lo que nates no vieron;
mientras te espero.
No te esperaré en la pura espera
porque mi tiempo de espera es un
tiempo de quehacer.
Desconfiaré de quienes me digan,
en voz baja y precavidos:
Es peligroso hacer.
Es peligroso hablar.
Es peligroso andar.
Es peligroso esperar, en la forma en que esperas,
porque esos niegan la alegría de tu llegada.
Desconfiaré también de quienes vengan a decirme,
con palabras fáciles, que ya llegaste,
porque ésos, al anunciarte ingenuamente,
antes te denuncian.
Estaré preparando tu llegada
como el jardinero prepara el jardín
para la rosa que se abrirá en la primavera.”
(Fragmento de canción obvia de Paulo Freire, 1971)

Sí. He vuelto a ser un visitante más de ese lugar que tantas personas temen, tantas como personas desconocen las historias que allí se producen.

Hace unos 8 meses comencé gracias a la Asociación PIDES y al colectivo de La Mano Verde un crecimiento personal y profesional que no podría haber imaginado cuando acepté el reto de acompañar mis lecturas con las palabras de otras personas. Aquel primer día comencé un pequeño diario en el que escribía:

“La entrada al módulo acompañado de Carlos produce la sensación de estar entrando en un mundo diferente, algo alejado de la realidad en la que normalmente estoy inmerso educativamente hablando, para adentrarme en otros modos de vida, en otro espacio distinto a lo conocido, con tiempos indeterminados y con mucho por recorrer por mi mismo a la hora de conocer y familiarizarme con quienes estén dispuestos a compartir un rato de charla, lecturas y trabajo conjunto”.

Me acordaba entonces de otros momentos en los que parte de mi práctica profesional se desarrollo en los mejores palacios y hoteles de cuatro estrellas. Cuando hoy volvía a estar acompañado por ellos, sentado tras aquellos muros, compartiendo lecturas, charlas, construyendo nuestro propio conocimiento, recordando los textos leídos y escuchando lo sucedido en el tiempo que estuve ausente, aquellas sensaciones volvieron a ocupar mi mente.

Todo es frío. Los muros, las puertas, aquella sala que poco a poco y gracias al trabajo de muchas personas se va llenando de libros y estanterías. Todo es frío, excepto el calor desprendido por el recuerdo de cada persona. Ha sido mucho el tiempo que he estado esperando volver a hacer, volver a compartir estos momentos en los que el tiempo pierde su razón de ser. Tiempo que emprendí en otros quehaceres porque yo, como Freire, no se vivir en la pura espera.

Y ahora todo comienza de nuevo, o mejor dicho, ahora todo continúa el camino emprendido, con objetivos, con libros, con textos, con risas, con llantos. Ante una realidad que cada día pisotea nuestros sueños, algunas personas nos empeñamos en seguir soñando, y mientras esperamos su llegada, vamos haciendo, vamos caminando.

Los sueños llegan de día tanto como de noche. Y ambos tipos de sueños están motivados por deseos que pretenden satisfacer. Pero los sueños diurnos difieren de los nocturnos; pues el “yo” que sueña despierto persiste en todo momento, consciente, privadamente, concibiendo las circunstancias e imágenes de una deseada vida mejor. El contenido del sueño diurno no es, como el del nocturno, un viaje de vuelta a las experiencias repremidas y su asociación. Se centra, en la medida de lo posible, en un viaje hacia delante sin restricciones, de modo que, en lugar de reconstruir lo que ya no es consciente, se pueden traer a la vida y al mundo, fantaseando, las imágenes de lo que todavía no es” (Bloch 1970: 86).

Nube en jaula by Nfeli777 http://www.flickr.com/photos/nfelicite/

Nube en jaula by Nfeli777 http://www.flickr.com/photos/nfelicite/

 


2013 será un nuevo año…

Termina un año más, un año que como todos los demás ha aportado nuevos cambios a la vida de muchas personas, cambios que para bien o para mal se encuentran ya en el camino, en el viaje que vamos construyendo a lo largo de nuestra vida.

Sin duda quienes creen en las tradiciones desearan y pedirán una gran cantidad de cosas para el año que entra.  Yo por mi parte podría desear que todo este mundo cambiara y que entre todas y todos consigamos crear sociedades mucho más solidarias e igualitarias. Pero, no. No voy a desear nada de eso, porque este año solo se me ocurre pedir que tengáís salud, mucha salud. De hecho sería feliz si todas y cada una de las personas que conozco y aquellas que no conozco pero luchan por causas justas tuvieran una salud desbordante el próximo año.

Y es que, nos va a hacer mucha falta tener nuestra salud intacta para soportar el año próximo, pero sobre todo para no dejar de pelear por aquello que creemos.

Si de alguna forma queremos que el próximo año todo esto encuentre una alternativa social, crítica y justa desde la que construir una nueva forma de entender el mundo y las relaciones que en él se establecen, vamos a necesitar un cerebro bien amueblado. Un cerebro capaz de hacer surgir nuevas ideas y de generar la apertura mental suficiente para comprender las motivaciones y necesidades de quienes menos tienen.

Necesitaremos un par de ojos que nos dejen ver con claridad, unos ojos que construyan esa nueva mirada necesaria para ver las cosas de forma distinta.

Nos hara falta que nariz y oídos estén bien atentos para discernir las palabras embaucadoras y los malos olores de una política que ha perdido su razón de ser, que se ha alejado de la ciudadanía para atender a intereses particulares y corporativos, y que huele a podrido aunque venga bien perfumada.

Tendremos que ejercitar bien nuestros brazos y piernas, tendremos que tener unos brazos fuertes para poder levantarlos bien alto siempre que sea neceaario parar una injusticia y necesitaremos dotarnos de unas piernas que eviten que nos dobleguemos en la primera cuesta. Unas piernas que nos sirvan para seguir caminando en una senda que cada día nos descubre un nuevo obstáculo a superar.

Vamos a necesitar que nuestros pulmones estén en plena forma porque necesitaremos abarcar la máxima cantidad de aire posible para que nuestro grito se oiga en todas partes.

Necesitaremos un estomago listo para aguantar lo que nos echen; un par de riñones, porque quizás por más de una cosa tengamos que pagar un riñón; unos dientes sanos y fuertes, listos para morder la mano que nunca nos dio de comer, porque siempre fuimos nosotras/os quienes nos ganamos el pan; y un gran corazón, un corazón que bombee sangre a todas las partes del cuerpo. Un corazón que ponga en marcha una máquina de compromiso y solidaridad imparable. Un corazón que comience a derribar muros y levantar puentes. Puentes que unan corazones, que nos acerquen cada vez más a cada persona que nos rodea, y las que quedan lejos.

Pero, no os engañéis. Nada de esto podremos conseguirlo solos, ninguno de estos serán deseos que alguien se dedicará a cumplir por nosotros. Tendremos que seguir trabajando nosotros mismos, tendremos que seguir estando al lado de nuestras doctoras y doctores, defendiendo un sistema de salud público, universal y de calidad. Necesitaremos apoyar las mareas, las que marchan en la lucha y las que llegarán. Tendremos que creer en nuestras maestras y maestros, sin dejar de lado la crítica necesaria a un sistema que necesita construir nuevas formas de aprendizaje, pero necesitaremos creer que hubo, hay y habrá un profesorado consciente de lo que las niñas y niños de este mundo necesitan. Profesionales críticos y transformativos como decía Giroux.

2013 será un nuevo año, un año para seguir caminando, un año para seguir construyendo nuestro propio cubo de rubik, un año para seguir uniendo conciencias y compromisos. Será tu año, el año de quienes no se rinden ni se rendirán jamás. El año de quienes sin caer en el optimismo idílico que nos separa del suelo y nos sitúa lejos de la realidad, siguen trabajando con la esperanza de una utopía realizable y con la certeza de realizar pequeños cambios que se sumen al cambio global. Al fin y al cabo “cambiar el mundo es tan dificil como posible” (Paulo Freire).

Feliz fin de año, feliz 2013. Que la salud os colme de luchas.


Te echo de menos

 

La primera vez no fue fácil

la protección no funcinaba

demasiado duro, demasiado grande…

Tú no ponías de tu parte

y yo no sabía tranquilizarme.

 

Hubo consejos: hazlo más despacio,

no tengas prisa, usa algo de ayuda…

Ya no era un niño, tenía que intentarlo.

Pasaron días, alguna semana

y tú volviste a estar conmigo allí delante.

 

Esta vez no sería igual,

creí haber aprendido, y puse cuidado

no había prisa, no había nervios

y esta vez la protección estaba funcionando…

 

Desde entonces tantas veces…

ahora todo era distinto,

la protección pasó a segundo plano

experimentamos sitios nuevos,

guardamos mil secretos, visitamos mil lugares…

 

Hoy es otra quien me da la felicidad

me enseña cosas que no conocía

me abre caminos que contigo no recorría

y escucha sueños que un día, sin tí

guardé en el olvido de mi soledad.

 

Hubo otras, ninguna igual.

Nunca hallé quien en su montura

me hiciera sentir tanta seguridad.

 

Por eso espero que de tu pausa un día

puedas volver y que contigo de nuevo

pueda encontrar montañas de ensueño,

caminos de felicidad.

 

 

Subiendo a Calar Alto

(Mi querida bicicleta aún espera a ser reparada de nuestro último accidente)


¿ser felices?

Acababa de terminar magisterio de educación física y en un año en el que decidía qué hacer tras terminar la diplomatura tomaba la decisión de conocer algo más de la educación, de no ser maestro hasta tener claro que educación, que formación podía ofrecer a quienes compartieran el proceso de aprender conmigo. Comenzaba a leer libros que nadie me había descubierto durante la carrera, comenzaba a sentir la frustración de quién ha pasado tres años en la institución con una única asignatura que le dejara marcadas a fuego las ganas de aprender y de enseñar, sí para quien la haya cursado es aquella que dan quienes algunas/os llamamos los tres magníficos. Casi todas misconstrucciones sobre la educación y sobre la escuela se venían abajo y de pronto un libro me devolvió las ganas de seguir adelante, me marcó algo por lo que merecía la pena creer en la escuela y en el cambio. Aquella lectura cambió toda una forma de concebir el mundo que me rodeaba.

Os dejo aquella reflexión que escribí cuando aún no tenía blog y todo aquello que escribía quedaba en un cuaderno o documento de word esperando una nueva inspiración para continuar su redacción:

“Hace poco una compañera me hablaba de un libro que estaba leyendo, me explicaba que aquel libro reflejaba la necesidad que tenemos hoy en día de ser felices, de cómo para ello buscamos conseguir todo lo que nos van poniendo por delante, comprar, tener, ser, lograr, mejorar, … .

Muchas veces me he planteado como me afectan a mí todas estas cosas y la verdad es que las conclusiones a las que llego no son demasiado esperanzadoras. ¿Alguien se ha parado a pensar por qué tenemos que conseguir todo lo que nos marcan desde pequeños/as?, seguro que sí, y cuando decidió acabar con ese destino prefijado recibió un “tú estás loco/a”, “sé realista, el mundo es así”, “tú no vas a cambiar el mundo” y un largo etc. de frases fatalistas y determinantes.

Hace unas semanas yo también terminé de leer un libro ¡qué casualidad!, este también hablaba sobre la felicidad, pero no de la necesidad de ser felices, sino de la necesidad de hacer felices, de hacernos capaces de sentir a la otra persona, de darle esperanza para conseguir sus objetivos y  de unir las fuerzas para cumplir el deber de ser felices, no yo, sino todas las personas que están siendo, que estamos construyéndonos, porque nadie puede crecer solo.

Ese libro, de Paulo Freire, esconde entre sus páginas una frase que, para mí, debería estar siempre en el centro de nuestra actividad como personas: “Me gusta ser persona, porque cambiar el mundo es tan difícil como posible”.

Nadie nos puede prometer que vamos a cambiar las injusticias que suceden día tras día, minuto tras minuto, pero nadie tiene derecho a quitarnos las ganas y el deseo de luchar por lo que creemos justo. Yo creo que como personas tenemos un deber que cumplir con el mundo, creer en el cambio, siempre posible en una realidad en constante movimiento. Un mundo en el que cada acción genera un pequeño efecto mariposa que hace que todo lo ajeno a mí varíe, solo por una pequeña decisión tomada en el momento oportuno.

Pero cambiar el mundo no es fácil, no basta con decirlo, no basta con pequeñas acciones para contentar a mi conciencia. Cambiar el mundo exige actuar, y tener siempre en mente para qué lo hacemos, qué queremos conseguir, y por qué de una forma y no de otra. Estos cuatro puntos creo que son los fundamentales siempre que tomamos una decisión, por eso creo que siempre debemos preguntarnos sobre ellos al decidir tomar un camino u otro.”


2012, para que todo cambie…

Cambia lo superficial,

cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo…

cambia todo cambia…

cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste
cambia la planta y se viste
de verde la primavera

cambia el pelaje la fiera
cambia el cabello el anciano
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño
pero, no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente
y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en estas tierras lejanas…
 
(de la canción “Todo cambia” compuesta por Julio Numhauser cuando fué obligado a exiliarse de Chile por la dictadura de Pinochet)
 
Aviso para posibles lectores de la derecha política: mi cambio no tiene relación con ningún proyecto político que podáis pensar, mucho menos con el presentado por el actual partido en el gobierno. Por lo tanto mejor no confundirse y esperar ver en la entrada una alabanza a los cambios que este mismo partido pueda llevar a cabo en el año próximo.

Aviso para posibles lectores de la izquierda política: Si piensas en los cambios que menciono bajo unas siglas concretas que aglomeran a una gran parte de la ciudadanía, vuelves a equivocarte. Los cambios a los que aspiro son más profundos, más internos, se trata de romper con la tradición sin olvidar la historia, se trata de ver más allá de lo heredado en nuestro entorno, se trata de no callar ante las injusticias, de no sucumbir ante la disciplina del grupo.

Hay una entrada que casi estoy convirtiendo en un clásico de este espacio de pensamientos, ideas y vivencias en que se ha convertido este blog. La entrada del próximo año o de las fiestas pasadas durante el período navideño. Es cierto que casi se está convirtiendo para mí en una costumbre coger el ordenador y escribir esas palabras de reflexión o felicitación, pero no es menos cierto que quizás por eso mismo se me hace cada vez más difícil resumir tantos sentimientos en unas cuantas líneas.

Esta vez no voy a hablar de lo que viene, no os voy a desear que sigáis luchando por mejorar lo que nos rodea porque estoy seguro que seguiréis haciéndolo, esta vez me gustaría hablar de algo que me costó mucho asimilar y reconocer en su momento, hace ya unos años: Los cambios, los que hubo, los que habrá. Al fin y al cabo, tal y como dice la canción, al caminante cambiar el rumbo siempre le hace daño.

Y, es que 2011 ha sido un año de cambios, al menos para mí. No me refiero a ese extraño “súmate al cambio” del que no me merece la pena tan siquiera prestarle atención si no es para contrarrestarlo o para recordar que “lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana”. Hablo de cambios en mí mismo, hablo de cambios en lo que conozco, en lo que me rodea y de cambios más profundos, de nuevos despertares de la ciudadanía.

Como dice la canción, no es extraño que yo cambie, de hecho cada una de las personas que conozco o he conocido este 2011 quizás cambien. Quizás todas y todos, quién sabe, nos volvamos con el paso de los años mucho más conservadoras/es. Yo ya tengo claro que lo seré desde el próximo 2012. No, no os asustéis, seré conservador, pero en el sentido en que utilizaba el término Hannah Arendt refiriéndose a la educación, porque:

“destruiremos todo si tratamos de controlar lo nuevo de tal forma que nosotros, los viejos, podamos dictar la forma que habrá de adoptar. Precisamente por el bien de aquello que hay de nuevo y de revolucionario en cada niño, la educación debe ser conservadora; debe preservar esta novedad e introducirla como cosa nueva en un mundo viejo, el cual, por revolucionarias que puedan ser sus acciones se encuentra ya desde el punto de vista de la nueva generación, caduco y al borde de la destrucción” (Hannah Arendt, “What is authority?” en between past and present, pp. 192-193. Citado en Henry A. Giroux, la escuela y la lucha por la ciudadanía, p.118)

2011 me ha dado la posibilidad de conocer o profundizar en la relación con personas extraordinarias en momentos igualmente impresionantes. Jornadas, congresos, concentraciones, asambleas, reuniones, asociaciones, revistas… dentro de todas y cada una de las actividades que he realizado ha destacado la calidad y la voluntad de las personas que en ellas se encontraban inmersas, cada uno de los encuentros forma parte ya de una de esas caras del cubo que nunca hay que dejar de seguir explorando.

De este año me llevo la entrega a la lucha de Carlos, el pragmatismo de Juanma, la sinceridad y rebeldía de Conchi, la solidaridad y la ilusión de Irene, el compañerismo y la constancia de Eli, los consejos de Alicia, el bombardeo contra-informativo de Lolo, los wiki-twitter de Alejandro, las ganas que espero que nunca pierdan (¡y que nadie se las quite!) de pelear de Reta, MM, Arantza, Naxo, Pablo, Nerea, Althea, Juan o Alba por mencionar a parte de esa juventud que viene con ganas, los momentos de discusión en CARE con tantas personas inolvidables, el amor y la responsabilidad de Judith y me llevo el encuentro con un indignado que forma parte ya de la vida de varias personas acompañando días y noches de la Granada en la que llevo tantos años. A todas, a todos, y a quienes no menciono porque de por sí siguen ahí después de tantos años, gracias por hacerme pensar y compartir tantos momentos durante los cambios de 2011.

Cambiaron muchas cosas durante este año. Los movimientos sociales dejaron de retumbar en el pecho de tantas personas anónimas, que como hormiguitas poco a poco construían y seguirán construyendo alternativas, para latir con fuerza en las calles y formar parte, una vez más, de una llamada de atención a la sociedad. Para bien o para mal, con mayor o menor fortuna, cada una de las personas que formaron parte de los movimientos que ocuparon plazas y construyeron asambleas, para reconceptualizar su propia ciudadanía, ya no serán las mismas de antes. Para bien o para mal, nos hemos encontrado más allá de las instituciones, ya sea en persona o de forma virtual, en grupo o individualmente, muchas de esas personas no olvidarán esos encuentros y sin duda seguirán (seguiremos) pidiendo cambios puede que, para empezar, “en lo superficial, pero también en lo profundo”.

Puede que 2012 nos depare otras oportunidades, puede que no coincidamos en los mismos lugares, que las circunstancias no sean las mismas, que nuestro futuro nos depare otros destinos donde situarnos, y cambiaremos nuestra localización y quizás con ella muchos de nuestros pensamientos se vean modificados, pero sin duda como dice la canción lo que nunca cambiará será “mi amor por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente”. En la medida en que sintamos cada día el dolor de cada persona conocida o no, cercana o no, como nuestro, siempre quedará la certeza de que es necesario seguir peleando por cambiar todo en este mundo.

Todas las personas que conozco puede que cambien, es más espero que no dejen nunca de cambiar para que nos recordemos a nosotras/as mismas/os algo que a veces se nos hace difícil dislumbrar bajo la oscuridad con la que nos encontramos en muchas ocasiones en nuestro camino. Si como personas somos capaces de cambiar para reconstruirnos y encontrar nuestro sitio junto a otras/os, igual que nosotros el mundo también cambia, pero solo haremos que cambie con nuestra intervención en él.

2012 no es más que la excusa de tener un año más por delante para seguir cambiándolo todo.

Permitidme que os deje aquí la canción del principio cantada por Mercedes Sosa en Chile, después de tantos años de silencio y con unos ¡ya cayó, ya cayó! que festejaban la vuelta de la libertad a aquella tierra.


DEMOCRACIA

Desearía hallarte algún día

Encenciendo una senda que seguir,

Mostrando tu sabiduría ante la vida,

Ocultando el miedo a sucumbir.

Cruzas caminos de sinceridad

Ruborizando a quienes, no tienen

Alegría de sentir la

Conciencia de tu

Igualdad ni las

Ansias de tu libertad.

 


FELIZ 2011, FELIZ VIAJE

“Más lejos, tenéis que ir más lejos

de los árboles caídos que os aprisionan.
Y cuando los hayáis ganado
tened bien presente no deteneros.

Más lejos, siempre id más lejos,

más lejos del presente que ahora os encadena.
Y cuando estéis liberados
volved a empezar nuevos pasos.

Más lejos, siempre mucho más lejos,
más lejos, del mañana que ya se acerca.
Y cuando creáis que habéis llegado,
sabed encontrar nuevas sendas.

Viaje a Itaca (Lluis Llach)

Se acerca el final de este 2010 y todos esperamos un nuevo año, pensamos que aquellas cosas que no pudieron ser en estos doce meses llegarán a cumplirse en los meses que llegan.

Al final de nuestra última uva tomaremos champán, repartiremos besos y dentro muy dentro de nuestros pensamientos volveremos a desear que este año que entra sea un año mejor, un año el que se acaben las guerras, los abusos a quienes menos tienen, las desigualdades, la violencia, el machismo, el odio a quienes son diferentes… pero, ¿vamos a esperar que todo eso suceda?

Hace unos días me decía un amigo y compañero lo que cansa no dejar de hacer cosas para mejorar lo que ahora tenemos y como todo se viene abajo cuando te das cuenta que aquello que se hace llega a muy pocas personas y algunas tan siquiera pueden llegar a apreciarlo.

Este año yo también me voy a comer esas uvas que nuestra tradición dice nos traen suerte para el nuevo año, voy a tomar una copa de champán, si es posible con un anillo de oro dentro, para seguir atrayendo la suerte, felicitaré a todas aquellas personas que estén cerca en ese día. Pero además no voy a desear que mejore el mundo en el que vivo, no voy a desear que cambien las cosas y las guerras acaben, no. Voy a desear que quienes están día a día peleando para que las cosas cambien nunca caigan en el desánimo. Voy a pelear con todas mis fuerzas para que nadie tire la toalla, porque si esas personas, las que están cerca, las que conozco, quienes están ahí dejando de lado sus ambiciones personales para atender las necesidades de otras personas dejan un día de hacer lo poquito que hacen, entonces sí que no tendremos ningún cambio posible.

Vivimos quietos, callados, esperando que algo cambie, que todo comience a ser mejor pero no podemos seguir esperando a que alguien haga algo, deberíamos pensar que nuestro mundo solo nos condiciona pero eso no hace que todo lo que vivimos este predeterminado por nada, por nadie. Somos constructures de nuestro mundo y no podemos seguir parados esperando que alguien ponga el próximo ladrillo.

Resulta desalentador ver como día a día el camino a recorrer se hace más duro y a veces más largo, pero solo os pido que no os desaniméis, que sepáis que siempre hay alguien que reconoce lo que hacéis. Dificilmente podrémos ver unos tímidos resultados de aquellos que hacemos cada día y que tan pocas personas conocen, pero todo ese proceso, todo ese proyecto de vida va contaminando conciencias, comienza a generar conocimiento y lo que es más importante, acción.

Si algo quiero que me traiga el 2011, es seguir viviendo la inquietud de quienes no se conforman con vivir en el mundo en el que viven porque como dicen algunas parsonas “es mejor que otros”, sino que buscan que esos otros mejoren su mundo seguir viendo la fuerza de muchas personas en el duro viaje a Itaca y la decisión de que todo debe cambiar, porque existe la posibilidad de cambiarlo, por pequeña que sea, y esa posibilidad nos invita a no rendirnos.

Os voy a pedir una cosa a quienes seguís ahí, sin dejar de luchar por vuestros derechos, sin dejar de denunciar una injusticia tras otra, un atropello detrás de otro, no os rindáis, sois las únicas personas que mantenéis la esperanza en la realidad del día a día.

Feliz 2011.


UN VIAJE DE LOCOS II

Quedaban unas 3 semanas para comenzar nuestro viaje y seguíamos adelante con todos los preparativos; diseñando la ruta, los posibles sitios donde parar…pero, esas pruebas que dicen que evalúan nuestros conocimientos (algo que dudo y seguiré dudando siempre) y un repentino ataque de ansiedad hacían que Lydia no pudiese acompañarnos a realizar nuestro Tour particular.
Jumi y sobre todo yo dudábamos seguir adelante, pero todo estaba casi preparado y finalmente creímos que cumplir aquel sueño también serviría para darle las gracias a todas aquellas personas que pusieron la ilusión en hacerlo y por distintos motivos no pudieron.
Estación de ferrocarril de Granada, era de noche, si no recuerdo mal alrededor de las 21:00 horas estábamos en la estación. Nervios, ilusión, incredulidad y muchas ganas. Nuestro equipaje: una tienda campaña de 20€, comprada hacía unas semanas y sin estrenar (aún dudo que soporte otra acampada en alta montaña); 2 sacos de dormir, uno para cada uno y sus respectivos aislantes; 1 linterna; varias latas, de atún, de patés; algo de embutido; un poco de pan; 2 cuchillos; varias toallas; cámaras de fotos; un portátil, me empeñé en llevarlo para descargar las fotos; un cuaderno y bolígrafos, así podría anotar cosillas importantes; las cosas de aseo; un mapa y lo más importante, la guía del Tour de Francia. Todo estaba listo.
Ups, se me olvidaba, pero en un viaje si llevas como acompañante a Jumi hay algo de lo que no tienes que preocuparte… ¡¡papel higiénico y agua!! seguro que eso esta en su mochila.
Por fin estábamos dentro del tren, cada uno en su camarote, camerino, habitación…¡¡¡caja de cerillas!!! así lo bautizó aquel señor que no nos dejó pegar ojo en toda la noche. Entre gritos, quejas y peleas con el revisor mantuvo en vilo a todo el tren por la ridiculez de espacios en los que teníamos que dormir.
Nuestro primer punto clave en el viaje era LLeida, donde llegaríamos después de un breve trasbordo en la Plana de picamoixons, una estación en medio de ninguna parte en la línea Tarragona-Lleida y que solo agravó el vacío de nnuestros estómagos (había que guardar las provisiones de comidas para días más alejados de las ciudades).
Era la primera vez que visitaba Lleida, de hecho era la primera vez que estaba por Cataluña y todo mi afán era demostrar a Jumi y demostrarme a mí mismo que todo lo que se habla sobre las personas de allí se basa sobre todo en tópicos. Primera lección que debíamos aprender sobre educación: es importante conocer y experimentar el contexto antes de establecer juicios que puedan convertirse en prejucios, como diría mi profesora de antropología es necesario realizar primero un proceso de abstracción para poder llegar a nuestra meta (¿tú que dices Tere?).
Nuestro primer destino en Lleida fue una panadería, donde no pudimos resistirnos a probar las deliciosas Cocas, una de vidrio y otra de pan. Primera conversación con una catalana y ¡¡oh!! si son tan amables como en cualquier otra parte de España: nos indicó donde estaba la estación de autobuses y que efectivamente de allí salían autocares en dirección a Vielha, además nos recomendó algunos lugares de los que tomamos nota (alguno de ellos lo visitamos posteriormente)
Compramos nuestros billetes por apenas 9,80€, y ya que teníamos tiempo nos decidimos a tomar unas fotos, conocer un poco la ciudad y tomar algo en un bar nacionalista catalán, que por qué lo sabíamos, porque cuando nos sentamos a pedir nos dimos cuenta de las banderas, fotos de dirigentes, insignias de CIU etc que decoraban el bar. Tras un agradable saludo en catalán nos atendiero con la misma amabilidad que la panadera y al darse cuenta que no entendíamos catalán nos hablaron en español sin problemas (vamos eliminando prejuicios).
En Lleida no duramos mucho más, esa misma tarde salía nuestro autobús no sin que antes nos hiciera un registro la policía secreta (y yo con carnet caducado). El viaje a Vielha se hizo largo, no sé si`por el tipo de carretera o por los nervios que no me dejaron dormir y me mantenían haciendo fotos de cada lugar por el que pasábamos.
12 de julio 8 de la tarde. Vielha estaba llena de turistas llegados para ver la subida del Tour a Pla de Beret el día siguiente. Aún no teníamos donde dormir, así que comenzamos a preguntar hasta encontrar una pequeña fonda con vistas magníficas, calefacción, aseo y una señora mayor muy simpática donde por 20€ pudimos ducharnos, cenar y descansar para cumplir nuestro primer objetivo del viaje: ver en vivo y en directo el final de etapa del Tor de Francia en Pla de Beret.
Estábamos en los pirineos, teníamos un objetivo, pero aún quedaban 10 días, 3031 Km por recorrer y dos etapas más a las que llegar a tiempo. Lo mejor estaba por llegar.

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