Desigualdad, educación y políticas neoliberales. Parte 1: Reorganizando el mundo.

* Esta es la primera de una serie de entradas en las que ir exponiendo el desarrollo de algunas ideas que enlazan las políticas actuales con los procesos de desigualdad social y laboral, así como con la creciente estandarización de las politicas educativas.

Viñeta de FORGES

Viñeta de FORGES

“Cuando el consenso neoliberal habla de estabilidad se refiere a la estabilidad en las expectativas de los mercados y de las inversiones, nunca a la de las expectativas de las personas. De hecho, la estabilidad de los primeros sólo se consigue a costa de la inestabilidad de los segundos”

(De Sousa Santos, 2011, 26)

En una sociedad envuelta en cambios continuados propios de ese mundo líquido que nos dibuja (Bauman, 2005; 2013) la crisis económica mundial de 2008 hizo aparición en la escena política internacional y en la sociedad en general, una crisis que iba mucho más allá del aspecto económico, convirtiéndose en una crisis institucional, social, medioambiental, política y ética, una crisis que abarcaba además al modelo de democracia imperante hasta la actualidad, acrecentando la crisis de un modelo, el sistema capitalista neoliberal.

Nacida a finales de los años 40 en el transcurso de un reunión en la pequeña aldea de Mont Pélerin en Suiza, la ideología liberal de Von Hayek y las ideas que plasmó en su libro “Camino de servidumbre”, iban a representar la semilla de un concepto de sociedad y organización económico-política que se extendería por todo el planeta, en parte debido al agotamiento de los movimientos sociales de izquierda y del movimiento obrero en los años 60 y 70 del siglo pasado, pero también gracias a una estrategia diseñada para desacreditar cualquier idea que proviniese de una concepción más social del Estado. Una ofensiva diseñada para ser inoculada al sistema no desde la lucha en las calles a las que en aquellas décadas de los 60 y 70 nos tenían acostumbradas las movilizaciones, sino desde el ámbito intelectual y a través think tanks diseñados para propagar sus ideas aprovechando la irrupción de los medios de comunicación y el declive de la socialdemocracia (Jones, 2015).

Se trataba así de una contraofensiva diseñada desde los círculos ideológicos para ir adentrándose en todas las capas del sistema, haciendo patente la afirmación de que “el neoliberalismo es un arma de conquista. Anuncia un fatalismo económico contra el cual toda resistencia parece vana. El neoliberalismo es como el sida, destruye el sistema inmunitario de sus víctimas” (Bourdieu citado por Ziegler, 2002, 64).

Una ofensiva que avanzaría de forma triunfal durante los gobiernos de Thatcher, en Reino Unido y Reegan, en Estados Unidos durante los años 80. Gobiernos que facilitaron la puesta en práctica de las políticas más ofensivas y neoliberales ensayadas por Friedman y los “Chicago Boys” en Chile durante la dictadura de Pinochet.

La caída del muro de Berlín en 1989 y el desplome de la URSS a finales de los 80 y principios de los 90 facilitarían lo que John Williamson denominó como “El Consenso de Washington” (Ziegler, 2002) y que se concretaba en los siguientes principios:

“1. En cada país deudor, es preciso poner en marcha una reforma fiscal basada en dos criterios: a) disminución de la carga tributaria que grava las rentas más altas, con el objetivo último de incentivar a los ricos para que efectúen inversiones productivas, y b) ampliar la base de los contribuyentes; dicho de forma más clara, la supresión de las exenciones fiscales que benefician a los más pobres para incrementar el volumen del impuesto.

  1. Liberalización, tan rápida y completa como sea posible, de los mercados financieros .
  2. Garantizar la igualdad en el trato dispensado a las inversiones autóctonas y a las extranjeras con la finalidad de aumentar la seguridad y, así el volumen de las inversiones extranjeras.
  3. Desmantelamiento, tanto como sea posible hacerlo, del sector público, privatizando de forma especial todas las empresas cuyo propietario sea el Estado o una entidad paraestatal.
  4. Desregulación máxima de la economía del país para garantizar el libre juego de la competencia entre las diferentes fuerzas económicas presentes.
  5. Intensificar la protección de la propiedad privada.
  6. Fomento de la liberalización de los intercambios a un ritmo lo más sostenido posible, teniendo como objetivo mínimo la reducción en un 10% anual de los aranceles aduaneros.
  7. Dado que el libre comercio progresa por medio de las exportaciones, es preciso, como prioridad, favorecer el desarrollo de aquellos sectores económicos que son capaces de exportar bienes.
  8. Limitación del déficit presupuestario.
  9. Creación de la transparencia del mercado: los subsidios estatales a los operadores privados deben ser.”

(Ziegler, 2002, 62-63)

El germen de una nueva organización mundial estaba creciendo al amparo de los nuevos ideólogos del liberalismo económico e impulsada por un “Establishment”, una nueva casta política y económica (Jones, 2015) que se situaba en las más altas cotas de poder de los distintos países basando sus relaciones en la lucha por un objetivo común, la reducción del Estado y del sector público a su mínima expresión mediante la desregulación y la privatización de los servicios.

En un clima como el que se dibuja, en abril de 1994 los ministros del GATT (General Agreement on Tariffs and Trade) firman en Marruecos el principio de acuerdo para la puesta en marcha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), organismo supraestatal que se encargaría de la liberalización de la circulación de mercancías y capitales (Ziegler, 2002).

La OMC se sumaba así a las organizaciones nacidas de los pactos de Bretton-Woods en 1944, el Banco Mundial (BC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que junto al Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) promovido por los países de la OCDE e impulsado por la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos (EE.UU.) constituiría la más salvaje expresión de un sistema-mundo capitalista que crecía amparado en la impunidad del “fascismo financiero” (De Sousa Santos, 2011).

Bancos, entidades financieras y grandes corporaciones han ido aumentando gradualmente su poder en el ámbito político en el transcurso de las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Las decisiones políticas y económicas dejaban de estar en manos exclusivamente de los Estados-Nación para pasar a manos de las entidades supranacionales que contribuirían a la gradual desregulación y privatización económica mundial (Alba Rico, 2003; Cobo, 2011; De Sousa Santos, 2011; Ziegler, 2002).

Fue este proceso de globalización promovida y sostenida por los poderes financieros la que “comportó así una creciente crisis de la democracia parlamentaria liberal, que se ha exacerbado, intensificado y acelerado con el crack económico de 2008” (Antenas y Vivas, 2012, 17).

Pero, no debemos olvidar, tal y como nos recuerda Fernández Rodríguez (2015) que este fenómeno globalizador no se limita única y exclusivamente al ámbito económico y político, sino que engloba toda una lógica de un sistema-mundo capitalista que se articula en torno a tres dimensiones: la económica, a través de un sistema de mercado integrado mundialmente; la política, centrada en estados soberanos conectados desde organismos interestatales; y la cultural o “geocultural”¹ que dota de coherencia y legitimidad todo el proyecto. Dimensiones que se han concretado en fracturas a nivel ideológico, geopolítico, cultural, sociológico y subjetivo (Fernández Rodríguez, 2015).


1. Tal y como lo describe Immanuel Wallerstein, esta geopolítica hace referencia a las “normas y modos discursivos generalmente aceptados como legítimos dentro de sistema-mundo” (2005, 116).


Vuelta al campo de juego

No sé si para bien o para mal, pero si nada me lo impide volveré a estas publicaciones periódicas, que voy lanzando a través de este pequeño espacio en constante evolución, siempre que el trabajo y el tiempo me lo permiten.

En los últimos meses son muchas las entradas del blog que han quedado pendientes de publicación, por falta de tiempo, por inseguridad o por no tener completamente definido el texto para lanzarlo a la web. Lo cierto es que son escritos que no me gusta dejar en el tintero, así que con casi total seguridad se irán intercalando con esas nuevas reflexiones o recomendaciones de libros que vaya haciendo a partir de hoy. Mis diarios, de cárcel, de investigación, no dejaron nunca de seguir evolucionando, más bien fueron creciendo con el paso de los días y aguardan impacientes para volver a mostrarse públicamente, llenos de dudas, de historias, de nuevas ideas, nerviosos por la llegada de una nueva etapa y de un nuevo camino por recorrer.

Si nuestra vida necesita cada cierto tiempo un paréntesis para pensar y repensarse, estos meses quizás han supuesto el paréntesis necesario para replantear esta esfera de comunicación con el exterior. Un paréntesis para descansar, pero también para acumular experiencias y aprendizajes para compartir con quienes leen este blog.

Estamos de vuelta. De vuelta al terreno de juego en todos aquellos espacios de comunicación con los que intento transmitir algo más allá de mis cuadernos, así que a prepararse porque ¡llegán nuevas publicaciones!.


12 meses, 12 libros: La frontera invisible de Kilian Jornet

Título: La frontera invisible

Autor: Kilian Jornet

Páginas: 209

Editorial: Now books

Año: 2013

¿Por qué lo recomiendo?: Porque en cada línea las ganas y la energía de soltar el libro y comenzar a correr van creciendo. Porque para practicar deporte es indispensable no dejar de soñar. Porque nos transmite la reflexión constante en algún momento de soledad corriendo, haciendo bicicleta, escalando o practicando cualquier otro deporte todas y todos hemos tenido.

Vale la pena comenzar el año con un libro que nos siga alimentando las ganas de emprender aventuras y romper los muros que nos paralizan.

La frontera invisible es un libro de superación personal, de lucha contra la muerte y de crecimiento interior que nos embarca hacia la dureza, pero también la belleza del contacto con la naturaleza a través del deporte.

“Las montañas no quieren hacerte reír ni llorar, no te piden perdón ni te felicitan, no dan condolencias ni engaños; las montañas son como espejos, te ves a ti mismo, sin escrúpulos.” (p.32)

“¿Por qué necesitamos ser completos para ser felices?… En la historia de la humanidad, en la historia de la Tierra, pocos círculos han llegado a cerrarse.” (p. 91)

Después de su primer libro, Kilian Jornet nos enseña en la frontera invisible que el deporte puede entenderse de maneras muy diferentes en función de que lo enfoquemos a la competición, en especial la alta competición; o al disfrute personal, ¿o más bien debería decir a la superación personal?.

“Los héroes no existen, únicamente somos los cobardes que ocultamos nuestras debilidades.” (p. 80)

Para quienes nunca se han adentrado en el mundo del deporte en contacto con la naturaleza, encontrará en el libro de Kilian Jornet la energía suficiente para dar el paso y comenzar a buscar experiencias nuevas que le ayuden a conocer su cuerpo y su mente en contacto con lo imprevisible, propio de la naturaleza; Para quienes están metidos de lleno en el mundo del deporte al aire libre, el libro es una invitación al reto constante, a seguir adelante, a no parar en el camino que nos lleva a nuestro sueños, pero también una invitación a soñar nuevos horizontes o, como diría Kilian, nuevas fronteras.

“Si solo hablamos de estilo, de sueños  y de proyectos pero no salimos a buscarlos, nunca sabremos si es posible. No habrá nadie que nos diga: «Ahora, hoy, es el momento, y se tiene que hacer así», porque a donde vamos no ha ido nadie, y la única realidad es que tenemos que salir para descubrirlo por nosostros mismos” (p. 150)

Portada del libro de Kilian Jornet "La frontera invisible"

Portada del libro de Kilian Jornet “La frontera invisible”


12 meses, 12 libros: Chavs: la demonización de la clase obrera de Owen Jones

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Que mejor para terminar un año lleno de contenidos políticos que un libro que nos vuelva a poner sobre la mesa conceptos e ideas que han sido apartados de la vida política y social para seguir construyendo la falsa idea de que las clases sociales dejaron de existir, que todas y todos formamos parte ya de la “amplia” clase media.

En Chavs, Owen Jones nos invita a mirar de otra forma los mensajes que los medios de comunicación lanzan construyendo un determinado pensamiento sobre ciertos sectores de la sociedad. Podemos mirar a esos chavs de Inglaterra que nos retrata el libro como el equivalente de quienes son construidos como “canis” en España, pero esta categorización no representa solo un grupo o subcultura determinado en estos países. Tal y como Jones nos transmite los chavs representan, con distintas denominaciones según el país, toda una capa social que sistemáticamente ha sido menospreciada y caricaturizada por los medios de comunicación como parte de una estrategia neoliberal de acabar con la conciencia de clase.

Según Jones, la clase obrera ha sido objeto sistemático de burlas. Es representada como la “subclase salvaje” menospreciada como zánganos que viven de los subsidios y ayudas del Estado, una clase que no llega siquiera a ser clase trabajadora, la cual según el repetido mantra neoliberal, ya no existe. Hoy todos somos clase media… o al menos vivimos bajo la ilusión de serlo.

Chavs desmenuza cada uno de los estereotipos construidos para hacer desaparecer la conciencia de clase de las y los obreros, una denominación que no se entiende sin conocer el período thatcherista en Inglaterra durante los años ochenta, un período que abriría la época del régimen neoliberal del que aún hoy luchamos por salir. Un régimen que ya entonces hizo suya la meta que  Pinochet declarara anteriormente para Chile: “hacer de Chile no una nación de proletarios, sino de emprendedores”.

Chavs es una descripción de la demonización de esa clase obrera inglesa, pero lógicamente lo es también de los mitos construidos en torno a todo lo referente a la conciencia de clase en el mundo, mitos que han contribuido a alejarnos como miembros de un amplio grupo que continúa sufriendo la presión económica y social mientras los medios de comunicación estereotipan sus vidas.

Tal y como nos cuenta Owen Jones para construir un movimiento capaz de desafiar el régimen económico que nos ahoga es necesario que desmontemos antes esos mitos que nos dicen “que todos somos esencialmente de clase media; que la clase es un concepto anticuado; y que los problemas sociales son en realidad los fallos de un individuo”, leer Chavs es un buen comienzo para recuperar la conciencia de clase que nos han robado y comprender como operan las distintas lógicas de poder político, económico y social en el mantenimiento de un determinado orden social.


12 meses, 12 libros: La conjura de los necios de J. Kennedy Toole

Os debo un libro. El último mes de Noviembre estuve metido en tantas cosas que me fue imposible sacar ese rato que dedico a quienes tienen la valentía y las ganas de pasarse por el blog a ver si escribo algo. El pasado mes de Octubre empezábamos con fuerza este propósito de recomendar un libro por mes, así que mientras preparo la recomendación del mes de Diciembre os dejo ese libro que os debía del mes pasado.

LA CONJURA DE LOS NECIOS 

Sería injusto que este magnífico libro de J. K. Toole no entrara dentro de las recomendaciones de estos 12 meses. J. K. Toole murió sin ver publicada su gran obra. Despreciado por todas la editoriales a las que las envió, Toole decidió quitarse la vida en 1969. Sería finalmente su madre quien a costa de no poca insistencia logró que la obra de su hijo se publicara en 1980.

La conjura de los necios es la historia de Ignatius J. Reilly, alguien que pasa su vida enfrentándose al desgraciado mundo que le ha tocado vivir. Ignatius va a contracorriente, no entiende de normas que no sean las suyas y no tiene más que lamentar la ignorancia del mundo que le rodea. Sabe que tarde o temprano podrá llegar a culminar su gran obra e iluminar a la sociedad con su sabiduría, pero se ha encontrado con un sin fin de necios conjurándose para que no pueda desarrollar ese mundo ideal que tanto ansía.

“el atrevimiento de aquel ignorante fundamentalista rústico y fanático impulsó a mis demás alumnos a crear un comité para exigir que yo corrigiese, puntuase y devolviese sus ensayos y exámenes acumulados. Hubo incluso una pequeña manifestación ante la ventana de mi despacho. Fue todo muy espectacular. Se las arreglaron bastante bien, siendo como eran unos mozalbetes simplones e ignorantes. En el punto culminante de la manifestación, tiré todos aquellos papeluchos, sin corregir, por supuesto, por la ventana, sobre sus propias cabezas. La universidad era demasiado mezquina para aceptar aquel acto de desafío al abismo de la academia contemporánea.

—¡ Ignatius! Nunca me lo habías contado.

—No quería preocuparte. También les dije a los estudiantes que, en bien del futuro de la humanidad, esperaba que todos fueran estériles.”

Por eso, Ignatius recorrerá todos los caminos posibles para poner su plan en marcha a pesar de su madre y las amistades de estas, de la Universidad que desprecia sus conocimientos, de los caciques explotadores que no reconocen su genio… Y para ello luchará contra la necedad de la sociedad, se rebelará contra los “simplones e ignorantes” estudiantes universitarios, será sindicalista para reivindicar los derechos que le corresponden y formará un partido político para conseguir su objetivo más ambicioso.

Pero la conjura de los necios no es solo la historia de un hombre, es la historia de un quijote de los tiempos modernos. Cuando vas leyendo cada página de la novela en tu cabeza comienzan a surgir imágenes, imaginas al propio Ignatius con su gorra verde y esa particular figura que nos describe el libro, pero también ves a los cientos de Ignatius que han ido pasando por tu vida. Quizás incluso llegues a pensar, a temer,  que en cierto modo en algunas ocasiones hay un Ignatius dentro de ti.

“No creo que sean más progresistas tampoco tus ideas sociológicas o políticas. ¿Has abandonado aquel proyecto de formar un partido político o nombrar un candidato para presidente por derecho divino? Recuerdo que cuando por fin te conocí y ataqué tu apatía política, me saliste con esa idea.”

J. K. Toole nos habla de la familia Reilly, pero también tiene una asombrosa habilidad para transportarnos al maravilloso mundo de la New Orleans más caricaturesca, a las relaciones humanas y personales que se entablan en nuestra moderna sociedad.

A Ignatius le rodean una multitud de personajes que engrandecen más si cabe la fábula humorística de la novela. El policía Mancuso, la madre de Ignatius, su novia Myrna (con la que intercambia cartas a cada cual más indescriptible), Jones, Lana Lee… Toda una comunidad que recrea una atmósfera quijotesca a través de la que Ignatius se presenta como el nuevo antihéroe que acude a salvar a nuestra sociedad.


12 meses, 12 libros: Los desorientados de Amin Maalouf

Quienes me conocen saben que me encanta devorar libros, la mayoría de las veces no se trata de novelas, sino de lecturas sobre educación, psicología, investigación, política… Pero, las novelas son esos libros que guardo para cuando tengo un poco de tiempo para mí mismo, cuando llueve y la tarde me deja un rato para disfrutar de una buena historia. 

Así que he decidido abrir este nuevo reto a mí mismo en el blog, una forma de compartir aquellos libros que voy leyendo o he leído, y que van dejando una huella en mi forma de construirme a mi mismo y a lo que me rodea. Cada mes un nuevo libro para compartir y recomendar, quizás me falten meses, pero lo que no faltarán serán palabras. Así pues, hoy le ha tocado al último libro que he tenido el placer de disfrutar. 

Los desorientados (Amin Maalouf)

Es la primera vez que leo a Amin Maalouf. Este libro no llegó por ninguna recomendación ni ninguna lectura hecha por internet, fue mucho más sencillo que todo eso. A la vieja usanza, esta magnífica novela simplemente llamó mi atención a través de ese pequeño resumen que leí en la contraportada mientras vagaba por una librería, algo que acostumbro a hacer de vez en cuando para abrir mi mente a nuevas lecturas.

Los desorientados es un libro sobre la amistad, el rencor, el amor, la guerra, la política, la cultura, el desarraigo y el cambio. Todo y mucho más en una misma historia y relatado a través de los recuerdos que Adam nos va desgranando mientras intenta unir de nuevo a aquellas amistades que fueron dispersándose tras la época de juventud universitaria y que vivieron juntos los cambios a los que tuvieron que enfrentarse en su país.

“Hubo en la época en que nos conocimos incontables veladas que se me confunden ahora en la memoria en una sola. A veces me parece que estábamos siempre juntos, igual que una horda melenuda… No era así en realidad, pero es la impresión que me ha quedado. Seguramente porque los momento intensos y los acontecimientos magnos los vivíamos juntos. Para alegrarnos, para indignarnos y sobre todo, para pelearnos al respecto. ¡Dios, cuánto nos gustaban los debates y las argumentaciones! ¡Cuántas voces! ¡Cuántas trifulcas! Pero eran trifulcas nobles. Creíamos de verdad que nuestras ideas podían influir en el transcurso de los hechos…”

Los sueños forman parte fundamental del libro, esos sueños que un día tuvimos años atrás y que conforme avanzan los años vamos olvidando o relegando a algún lugar oscuro apartado de los pensamientos con bosque nos enfrentamos al día a día:

“Algunos de nosotros soñábamos con convertir nuestra pandilla en un cenáculo literario; otros pensaban en un movimiento político que empezara entre estudiantes antes de extenderse a toda la sociedad; otros más sustentaban aquella idea tan atractiva que Balzac ilustró a su manera en su Historia de los Trece y a tenor de la cual unos amigos, pocos, pero entregados a causas comunes y portadores de una ambición común, un puñado de amigos valerosos, competentes y, sobre todo, unidos de forma indisoluble, podrían cambiar la faz de la tierra.”

Pero, Maalouf retrata mucho más que una simple amistad pasajera, se adentra en aquello que esconde cada relación, en las palabras que en algún momento se dijeron y las que quedaron por decir. El libro va abriendo heridas para poder cerrarlas. Heridas con el pasado, con la migración forzada, con el rencor de quienes quedaron en el país para luchar y de quienes tuvieron que marchar para sobrevivir.

“Se rumorea por aquí que te has ido para no volver. Cada vez que alguien lo repite delante de mí, hago como que me enfado. Lo que me ahorra andarme argumentando, dado que, te lo comento entre nosotros, no sé ya que decir..”

Maalouf ofrece un libro lleno de psicología pero también de política y de reivindicaciones, un libro íntimo a la vez que un grito a la justicia, a la paz y al entendimiento entre quienes tenemos que encontrarnos y convivir diariamente con personas iguales y distintas a nosotros mismos.

“Todo hombre tiene derecho a irse; es su país quien tiene que convencerlo para que se quede, digan lo que digan los políticos grandilocuentes. “No te preguntes qué puede hacer por ti tu país, sino lo que puedes hacer tú por tu país.” ¡Es muy fácil decirlo cuando eres millonario y acaban de elegirte, a los cuarenta y tres años, presidente de los Estados Unidos de América! Pero cuando en tu país no puedes ni trabajar, ni recibir cuidados médicos, ni tener donde vivir, ni estudiar, ni votar libremente, ni decir lo que opinas, ni tan siquiera ir por la calle como te apetezca, ¿de qué vale la sentencia de John F. Kennedy? ¡De muy poca cosa!.”

Imagino, que con el título del libro Amin Maalouf quiere hacernos llegar toda esa desorientación que cualquier persona siente al llegar a un lugar nuevo, con toda una maleta de recuerdos a su espalda, con los primeros deseos de volver pronto y con la ansiedad de sentirse sola ante la inmensidad de relaciones nuevas por construir; o acaso a la desorientación que acompaña a quienes viven las bruscas transformaciones que acompañan a las revoluciones, golpes de estados o vuelcos políticos, una desorientación que inunda desde los aspectos más públicos de la persona como lo más intimo de las relaciones.

“Si los hombres y las mujeres pudieran hablar abiertamente de sus relaciones, de sus sentimientos, de sus cuerpos, toda la humanidad sería más floreciente y más creadora.”

Sea como fuere, a través de su libro Amin Maalouf logra hacernos pensar en momentos vividos, reflexionar sobre la amistad y sobre los conflictos, conocer aún más las injusticias de la guerra, transmitirnos los sentimientos de quien marcha lejos de su lugar de origen, y todo con la excusa de organizar una nueva cena de reencuentro entre amigas y amigos.

“Nada sustituye el afecto de una pandilla de amigos. Nada, ni el trabajo, ni el dinero, ni la vida en familia. ¡Nada sustituye esos momentos en que los amigos se reúnen, y comparten ideas, sueños y comidas! Yo, por lo menos, lo necesito. A lo mejor soy un nostálgico incurable, un adolescente cuya alma no aceptó nunca el mundo de los adultos, pero soy así.”

¿Cuándo la próxima cena?

Portada del libro los desorientados de Amin Maalouf

Portada del libro los desorientados de Amin Maalouf


12 meses, 12 libros: Las intermitencias de la muerte de José Saramago

Las intermitencia de la muerte de José Saramago

Las intermitencias de la muerte de José Saramago

“Vivir con mis propios errores ya me cuesta demasiado trabajo, como para emitir juicios de errores ajenos”

Es extraño que haya tardado tanto en reseñar o escribir algo de José Saramago, sobre todo teniendo en cuenta como me han marcado algunos de sus libros. No fue el primero, pero tampoco el último libro que leí de José Saramago. Quizás la culpa de que cayera durante un tiempo en las garras de la literatura de Saramago la tuvieron aquellas jornadas en homenaje a su figura en las que tuve la suerte de participar junto con otras compañeras y compañeros. En cualquier caso, lo cierto es que una vez que entré en el universo Saramago tuve la necesidad de leer gran parte de sus libros.

Las intermitencias de la muerte es un desafío a nosotros mismos y a aquello que en muchas ocasiones tenemos tanto miedo: la muerte (en minúscula, y si no leed el libro)

La historia parece en principio bien sencilla, simplemente podría reducirse a la maravillosa primera frase del escritor:

“Al día siguiente no murió nadie.”

Pero, con esa primera frase Saramago es capaz de construirnos todo un relato ético, un ensayo filosófico, político y social sobre la muerte y las consecuencias de vivir eternamente. ¿Quién vive de la muerte? ¿quienes trabajan para la muerte? ¿qué problemas puede haber en no morir nunca? ¿tenemos que aceptar la muerte?. Sin duda es memorable la comisión interdisciplinaria donde filósofos, delegados de todas las religiones, Gobierno y demás representantes tratan de busca una salida a los nuevos problemas surgidos de esta vida eterna…

“las religiones, todas, por más vueltas que le demos, no tienen otra justificación para existir que no sea la muerte; la necesitan como pan para la boca”

El recorrido de José Saramago por la conducta humana y la forma de sacar provecho de cualquier situación, el mantenimiento de la pillería, del estatus social, el miedo a la pérdida de control y sobre todo el miedo a perder el poder sobre algo que las propias personas han utilizado para dominarse unas a otras: la muerte.

“La muerte por sí misma, sola, sin ninguna ayuda exterior, siempre ha matado mucho menos que el hombre.”

Construir un relato verosímil de algo completamente irreal es algo que Saramago sabe hacer son una habilidad asombrosa. por eso os recomiendo leer este libro y descubrir las consecuencias de acabar con eso que tanto nos atormenta: la muerte.

Me gustaría dejar, para terminar, una pequeña parte de la misteriosa carta que la muerte (y no la Muerte) hace llegar a los simples mortales:

“yo no soy la Muerte, soy simplemente la muerte, la Muerte es algo que ni por sombre les puede pasar por la cabeza qué es, ustedes, los seres humanos, sólo conocen esta pequeña muerte cotidiana que soy, esta que hasta en las peores catástrofes es incapaz de impedir que la vida continúe, un día llegarán a saber qué es la Muerte con letra mayúscula, en ese momento, si ella, improbablemente, les diese tiempo para eso comprenderían la diferencia real que existe entre lo relativo y lo absoluto, entre lo lleno y lo vacío, entre el ser y el no ser ya…”


12 meses, 12 libros: Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami

Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami. Tusquets ediciones

Los años de peregrinación del chico sin color, Haruki Murakami. Tusquets ediciones

El verano pasado tuve la suerte de leer este magnífico libro de Haruki Murakami. Curioso título el de este libro. Antes de lanzarme a leer a Murakami solo había tenido la oportunidad de adentrarme en su mundo a través de “Sueño”, un acercamiento al universo Murakami que hizo que me interesara por sus obras.

El argumento gira en torno a Tsukuru Tazaki, un ingeniero apasionado por las estaciones ferroviarias y que supera ya la treintena. Su vida comienza de nuevo a coger impulso después de una dura crisis, ha retomado su trabajo y alguna que otra relación, aunque antes de continuar hacia adelante deberá curar las heridas de su pasado que aún siguen atormentándole.

Pero en este libro hay mucho más. En los años de peregrinación del chico sin color el autor nos adentra en las complicadas telarañas de la amistad, en todo aquello que construye los lazos que nos va moldeando como personas, pero también en todas aquellas dudas que surgen en nuestras cabezas cuando el amor, el desprecio, el silencio, las mentiras y las interpretaciones no dejan fluir las palabras y la comunicación.

“El pasado se convirtió de pronto en una larga y afilada broqueta que le perforaba el corazón. Sintió un dolor sordo y plateado que transformó su columna vertebral en un pilar de hielo. El dolor se quedó ahí, sin remitir ni un ápice…

En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen solo mediante la armonía. Se unen, más bien herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida…”

Murakami construye un inmenso universo interior a través del protagonista de la historia, que buscará curar las heridas de su inconsciente en un viaje a los orígenes de sus mayores miedos y sus antiguas relaciones de amistad en el que descubrirá como sus amigas y amigos, como él mismo, han ido cambiando sus perspectivas vitales y los sueños que en algún momento compartieron durante la juventud.

“- Pero pensar libremente no me parece nada sencillo.

– A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente. Proporcionarle a las ideas una vida natural: ahí es donde radica el núcleo de la libertad de pensamiento.”

Todo eso sin que falte la música, otra de los fetiches clásicos en los libros de Murakami. El autor sabe unir perfectamente el fluir musical con las descripciones de situaciones interiores y así nos introduce aún más en el mundo que nos describe.

Antes de terminar es necesario hablar de algo más que caracteriza a Murakami, sus finales. Es evidente que no a todo el mundo puede gustarle la forma en que acostumbra a terminar sus historias este autor pero, para mí esas conclusiones son parte de la particularidad y la grandeza de este escritor (y hasta aquí puedo contar).

Un libro al que os invito a disfrutar sobre todo durante el trayecto de algún viaje en tren o autobús. Un escritor al que un año sí y otro también meten en las quinielas para el Nobel es difícil que pueda defraudar.


12 meses, 12 libros: Tres veces al amanecer de Alessandro Baricco

Tres veces al amanecer, Alessandro Baricco. Editorial Anagrama

Tres veces al amanecer, Alessandro Baricco. Editorial Anagrama

Sin duda Baricco se ha convertido en uno de mis escritores de relatos cortos favoritos. Justo ayer terminé de leer el último libro que he tenido entre mis manos de este autor.

En Tres veces al amanecer Baricco nos mete de lleno en la vida de sus personajes, no solo nos habla de las escenas que magicamente sabe describir, sino que desde los diálogos nos introduce directamente en la escena para comprender su pasado y  vislumbrar una posible salida.

Desde cada relato, Baricco me ha hecho reflexionar sobre la posibilidad de cambio, el amor, sobre como nos marcan las decisiones tomadas en un pequeño instante de tiempo, la.maldad, la bondad hacia sí mismo o hacia los demás, lo oficialmente correcto y el camino que nos marcan nuestros valores o nuestra historia personal…

Porque, quién no ha soñado con escapar…

“Como ya le he dicho, añadió, cambiar las cartas es imposible, lo único que nos queda es cambiar la mesa de juego”

o con dejarlo todo y empezar de nuevo…

“Dijo que gran parte de la gente sueña con volver a empezar desde  cero, y añadió que en eso había algo conmovedor, no loco… Luego casi nadie empieza desde cero de verdad, pero no tenemos ni idea de cuánto tiempo se pasa la gente fantaseando con hacerlo…”

“Dijo que hay que ir con cuidado, cuando uno es joven, porque la luz en la que se habita de joven será la luz en la que se va a vivir para siempre…”

Quién no ha tenido la sensación de hacer algo que determinaría de algún modo su vida justo antes de hacerlo

“Si tuviera que hacer una tontería, preferiría elegirla lúcidamente, añadió. Tal vez se estuviera refiriendo remotamente a lo que estaba haciendo en aquel momento.”

Baricco nos habla de todo eso y mucho más, todo bajo la oscura noche y la lenta aparición de la luz. Y sobre todo marcando el ritmo con un lenguaje tan musical que casi nos bebemos las páginas de su minúsculo libro en un par de horas.

Así que no me queda más que dejaros la recomendación de no dejar pasar de largo la oportunidad, si la tenéis, de disfrutar de Tres veces al amanecer.


12 meses, 12 libros: SEDA (Alessandro Baricco)

Seda (Alessandro Baricco)

Quizás por el momento en el que leí por primera vez este libro o quizás por la facilidad con la que Baricco nos introduce en la historia, Seda se me quedó grabada en la cabeza y sin duda significó el comienzo de una nueva andadura en mi vida marcada por la lectura, casi compulsiva.

 La primera vez que leí Seda tenía apenas 14 o 15 años. No hay por qué ocultar que Seda cayó en mis manos casi por azar. Entre todos los libros ofrecidos por mi profesora de lengua y literatura de BUP (en algún post hablaré del enorme significado que supuso en mi vida cruzarme con esta profesora) Seda era el que menos páginas tenía. Y es que Alessandro Baricco tiene una fascinante habilidad para condensar complejas y significativas historias en pequeñas y sencillas novelas.

Seda ofrece a las lectoras y lectores una lectura fácil a la vez que provoca la intriga constante sobre el final de la historia. Podría entenderse como una simple historia de amor pero, para mí, Seda es mucho más que eso. Un viaje que atraviesa culturas, un acercamiento al comportamiento y la psicología humana, a las propias aspiraciones y una llamada de atención para no olvidar aquello qe tenemos.

 “Hervé Joncour compraba y vendía gusanos de seda…” “…Era por lo demás, uno de esos hombres que prefieren asistir a su propia vida y consideran improcedente cualquier aspiración a vivirla.”

Pero si he de ser sincero Seda contiene en su historia algo que, sin lugar a dudas, fue lo que me hace recomendarla una y otra vez a toda persona que me pregunta por un libro para comenzar a leer. Seda contenía a mis 14 o 15 años una carta que te transportaba al momento que describía, haciendo que tu cuerpo sintiese cada frase, cada instante.

no abras los ojos si te es posible, y acaríciate, son tan hermosas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver…”

Sin duda Baricco es foco directo de muchas críticas en su escritura o en la simpleza de sus libros, pero es imposible negarle que, al menos en Seda (personalmente en sus otros libros considero que también) logra enganchar a sus lectoras y lectores para transportarles a otra época con las mismas inquietudes, dudas y miedos sobre el amor que pueden tenerse en la época actual.


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